Al norte de la provincia de Cáceres, muy cerca de Zarza la Mayor y justo en la frontera con Portugal, se encuentra el castillo de Peñafiel. Este castillo fue conocido hasta su conquista por los ejercitos castellanos como Racha Rachel, que significa la Roca de Raquél. Dicen que este nombre procede de una dama mora enamorada de un señor cristiano.
La mayor singularidad que presenta esta fortaleza es el lugar donde se encuentra, ya que fue levantado para defender el paso del río Eljas o Erjas. (Erges en portugués) Este río y sobre todo el desfiladero o apretura que sus aguas han formado tras miles de años horadando la roca, marcan la frontera física entre España y Portugal durante bastantes kilometros. Al otro lado, ya en tierras portuguesas, Salvaterra do Extremo.
Las apreturas que forman este río son sencillamente impresionantes. Desconozco cuantos metros de altura separan las aguas y la plataforma natural donde se construyó el castillo. En cualquier caso la altura es suficiente para no acercarte demasiado al borde y quedarte sin hacer "la foto". Menos mal que Manuel, uno de mis compañeros de escapadas, mitad hombre-mitad cabra montesa, (tenéis que verlo saltando de piedra en piedra) si se asomó, hizo varias fotografías y me cedió algunas de ellas. Gracias, Manuel. Quedó pendiente también adentrarnos en las apreturas desde el puente que, aguas arriba, une los dos paises. Tal vez en otra ocasión.
Pero volvamos al castillo...En realidad poco o nada queda de la fortaleza original ya que esta sufrió importantes remodelaciones durante el tiempo que estuvo en poder de la Orden de Alcántara. Posteriormente, durante las guerras entre portugueses y españoles, sufrió graves daños y así ha llegado hasta nuestros días.
El estado en que se encuentra este castillo, como viene siendo habitual en la mayoría de ellos, es ruinoso. La maleza y los escombros invaden de tal manera el patio que apenas se puede entrar. Y, como nos advirtió la persona que nos indicó amablemente el acceso a Peñafiel, recorrer su interior puede resultar peligroso por amenaza de derrumbe. Igualmente las murallas se hallan en desigual estado de conservación y algunos edificios aledaños a la torre del Homenaje se presentan casi irreconocibles. No obstante se pueden apreciar, sobre todo en la torre, interesantes detalles constructivos como la boveda de crucería de la torre, algunas troneras y matacanes.
Parece ser que tanto el Ayuntamiento de Zarza la Mayor como Adenex (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura) están interesados en la compra de este castillo para su posterior rehabilitación, pero hasta ahora no han llegado a un acuerdo económico con sus propietarios. Mientras tanto, como otros importantes trozos de Historia, la Roca de Raquel se cae a pedazos...
Hola Jesús! Gracias por compartir con nosotros esta entrada. No había oído hablar de este castillo, pero ten por seguro que lo añado a la lista de monumentos que desearía ver al norte de Alcántara. Un saludo!
ResponderEliminarJesús, gracias a ti estoy descubriendo lugares preciosos de Extremadura, que no conocia.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues gracias a los dos por pasaros por aqui y por escribir bonitas palabras. A veces se echan de menos.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Qué recuerdos!, Racha rachel, "la fortaleza sobre la piedra". ¿Sabías que la grieta de la torre del homenaje se produjo por el terremoto de Lisboa de 1755?. Buena entrada.
ResponderEliminarUn saludo.
Víctor
Bueno Jesús, es lo que menos puedo hacer por ti para agradecerte que me lleves a estos sitios tan fascinantes. Os aseguro que en la foto no se aprecia realmente la altura que tiene el barranco y lo mejor de todo es que fue toda una sorpresa, ya que conforme nos acercábamos al castillo andando, tan solo se veía el propio castillo y Salvaterra do Extremo que parecía estar justo detrás.
ResponderEliminarGracias por comentar y por la información, Victor. La verdad es que no sabía el motivo de la enorme grieta.
ResponderEliminarManuel; tengo en la recamara algunas cosillas. Ya hablaremos.
Saludos.
Una muy buena visita nos muestras (como siempre), de una tierra que me está encantando descubrir. Ojalá sea restaurado.
ResponderEliminarCon mi vertigo se me encogen los dedos de los pies solo de pensar en esas alturas.
Un abrazo Jesús
Cristina
Cristina, como casi siempre las foto no reflejan la espectacularidad y altura. Yo apenas me asomé.Pero lo más increíble es que es un lugar casi desconocido. Bueno, casi mejor asi.
ResponderEliminarGracias por tus comentarios tan positivos.
Un abrazo.
Que bonito lugar, y las fotos como siempre geniales. Tiene toques del duero y sus afluentes como el águeda o el huebra, en los cuales hay unos bonitos despeñaderos y cortados graníticos.
ResponderEliminarMuy bonitos esos paisajes agrestes, a mi me gustan mucho.
Saludos
Pues si, la verdad es que el sitio es precioso y merece la pena, pero algo duro. Se echan de menos algunas encinas.
ResponderEliminarGracias por pasaros y comentar.
Saludos.