No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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domingo, 24 de mayo de 2020

nuevos datos sobre la presa de zalamea de la serena.








En 2012 publiqué un artículo mediante el cual os contaba la sorpresa que un buen día nos llevamos cuando, en las proximidades de Zalamea de la Serena, "nos tropezamos" con una tremenda y hermosa obra de ingeniería de la que desconocíamos totalmente su existencia; la presa antigua de Zalamea, una colosal y poco conocida obra que embalsa las aguas del río Ortigas., con las intención de mover las piedras de varios molinos construidos aguas abajo y de proporcionar agua de riego a su vez a los campos colindantes. Pocos datos más puede ofrecer, a excepción de una breve descripción de la excepcional obra hidráulica y algunos datos sobre los autores. 

Ocho años después he recibido amablemente más información a cargo de Álvaro de Cotta, al cual no tengo el gusto de conocer, pero que sin embargo me ha proporcionado algunas correcciones y numerosos datos nuevos respecto al artículo mencionado anteriormente. He aquí el escrito que me envió, que bien merece una detallada lectura. 

"Yo en su día leí el artículo, y me gustó, así como me gustaron mucho las fotos, porque yo he visto muchas veces todas esas partes tan increíbles de la presa y del molino en la parte baja, que daban un poco la idea de lo que fueron, y para que sirvieron. Una presa poco valorada en un sitio casi desconocido, como muchos de los monumentos que tenemos en España, y que si alguien de fuera no les presta atención y nos hace ver lo que tenemos, los dejaríamos caer en el olvido y hundirse. Una verdadera pena. Es por eso que quise corregir y aclarar algunos datos que eran erróneos y dar otros de las personas que lo hicieron posible.

El embalse de Zalamea de la Serena, es conocido popularmente como “La Charca”. Las aguas que embalsa, son las del río Ortigas, afluente del Guadian. La presa, es una gran muralla de contención con grandes contrafuertes y un molino adosado. La obra fue construida por el I Marqués de Casa Mena y Las Matas a sus expensas, en la segunda mitad del siglo XVIII, y por su sobrino el Conde de la Torre de Arce, con la finalidad de mover los distintos molinos harineros dispuestos a lo largo del cauce, moler la producción de sus tierras, y abastecer de agua sus campos.   

Escudo I Marqués de Casa Mena y Las Matas.

Sobre la muralla del embalse, en el centro, se encuentra un gran templete o capilla de oración abierta, con 3 hornacinas y en el centro un antiguo escudo de piedra caliza blanca, que no se trata de ningún escudo de España, como erróneamente se ha pensado, sino del escudo del I Marqués de Casa Mena y Las Matas, Don Melchor Eugenio de Mena Benavides, que fue quien construyó la obra.

                                               
Escudo de piedra caliza blanca en el centro del templete de la muralla.
Escudo de piedra caliza blanca en el
centro del templete de la muralla
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Don Melchor Eugenio de Mena Benavides y Avalos, era el segundo hijo de los IV Marqueses de Robledo de Chavela, y fue agraciado con el título de Marqués de Casa Mena y Las Matas, título cuya denominación tomo D. Melchor uniendo a su apellido de Mena el nombre de la “Dehesa de las Matas”, en Zalamea de la Serena, cuya finca fue aportada al matrimonio por su mujer Doña Policarpa Ximénez-Cebadera y de Morales Arce Reynoso y Armengol que la poseía como herencia de su familia. Dicho título fue otorgado por el rey Carlos III, por Real Decreto de 20 de agosto de 1764 y Real Despacho de 18 de septiembre del mismo año, con el vizcondado previo -según la Ley establecía- de Vizconde de Docenario que se canceló el mismo día de la concesión del marquesal. (“El Docenario” es una finca incluida en la Dehesa de las Matas). Don Melchor de Mena, primer titular de la dignidad nobiliaria que comentamos, era Caballero de la Orden Militar de Alcántara desde el año de 1756, Alférez Mayor de la villa de Zalamea de la Serena y era natural de Madrid.                                                      

  


El escudo de armas del I Marqués de Casa Mena y Las Matas, en los que están en 4 cuarteles las armas de sus 4 apellidos (Mena, Benavides, Avalos -o Dávalos- y Mejía de las Higueras -o de la Parra-), es un escudo que está acolado por la cruz de Alcántara, y surmontados por una corona marquesal. D. Melchor fue Caballero de la Orden Militar de Alcántara desde 1756. 1er. cuartel. - Armas de Mena - Escudo cortado, en el 1er cuartel que es de plata, los 2 lobos pasantes y puestos el uno sobre el otro de sable o negro; en el 2º cuartel, en campo de sangre, los dos calderos de oro también uno sobre otro; bordura de sangre con 8 cruces de S. Andrés de oro. 2º.- Benavides - León rampante de gules, fajado de plata y sobre un palo de gules, todo en campo de oro; bordura de plata con 8 calderas de sable. 3º.- Dávalos - Escudo de azur con un castillo de oro, y bordura jaquelada de gules y plata. 4º.- Mejía (o de la Parra) - En campo de oro tres palos de azur.

Escudo de mármol rojo veteado, procedente de su casa-palacio
 en Zalamea, en el que se aprecian con mayor claridad los
distintos cuarteles, y en el que se observan con
mayor detalle las puntas flordelisadas de la cruz
de la Orden de Alcántara.

Don Melchor de Mena Benavides, caso con Doña Policarpa Ximénez-Cebadera y de Morales Arce Reynoso y Armengol, que había sido bautizada en Zalamea el 14 de febrero de 1744. La boda se celebró en dicha Zalamea el 16 de julio de 1760.



Escudo de Ximénez-Cebadera .- Es un escudo partido: en el primer cuartel, en campo de oro, el árbol de sinople terrazado y saliente de él una cruz latina de sangre y acolada al tronco y de diestra a siniestra, una cadena de plata, que son las armas de los Ximénez; y en el segundo cuartel, en campo de plata, un árbol de sinople terrazado y empinante, a su diestra, un león rampante, que es Cebadera; lo corona un casco con plumaje saliente de una corona antigua. Estas mismas armas, pintadas en sus colores, lucen en la Real Capilla del Santísimo Cristo de Zalamea de la Serena, a cuyo templo dedicaron fundaciones y aniversarios.

Del matrimonio nacieron:

-          José Antolín Ramón de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera. II Marqués de Casa Mena y las Matas

-          Melchor de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera, Guardia de Corps, Caballero de la Orden de Carlos III

-          María Paula de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera casada con D. Fernando Márquez de Prado y de la Bastida.

-          Ventura de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera. Sin sucesión

-          Pedro Regalado de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera, Cura beneficiado

-       Antonia de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera, casada con don Juan de Morales Arce Reinoso, IV Conde de la Torre de Arce

-          Juan Crisóstomo de Mena Benavides y Ximénez-Cebadera"

 

Bibliografia:

La casa de Márquez de Prado y sus entronques. Estudio de las Familias de Mena, Ximénez-Cebadera, Morales-Arce, .. y otras. Ramon José Maldonado y Cocat. 1956. Académico correspondiente de la real Academia de la Historia.

2ª Edición corregida ampliada y puesta al día por Fernando de Cotta y Márquez de Prado. 2005


Hasta aquí el esclarededor artículo de Álvaro de Cotta. Adjunto también algunas fotografías para que podáis ver la magnitud de la obra de la que estamos hablando, y el esmero que pusieron sus contructores, resultando finalmente una presa de gran interes histórco cultural y de gran belleza...










martes, 12 de mayo de 2020

la batalla de la albuera




Todos los años por estas fechas, lógicamente a excepción de este, se celebra en La Albuera una recreación de la batalla que tuvo lugar el 16 de mayo de 1811. Decenas de habitantes de esta localidad y de fuera de ella, ataviados con uniformes de la época o caracterizados de campesinos, religiosos o guerrilleros, participan en dicha recreación, transportándonos por unas horas a dos siglos más atrás. Recordemos que en esos momentos la península ibérica estaba ocupada por las tropas napoleónicas, y que esta ocupación produjo miles de muertos y numerosas pérdidas en el patrimonio civil y religioso.

Una bonita manera de recordar aquel cruento episodio, en el que perecieron cientos de personas sin que tuviera un claro ganador... 





















jueves, 23 de abril de 2020

ciudades y recintos abaluartados. costa de cadiz.





Hoy me quiero llenar de azules, de sal, de viento, de arena...

Por eso, os quiero invitar a un somero recorrido por la costa de Cádiz, a través de los distintos tipos de construcciones defensivas que podemos encontrar. Entre ellos, tal vez el conjunto arquitectónico militar más conocido e importante de la provincia gaditana sea su propia capital. Sin embargo, este tipo de edificios no son exclusivos de la bonita ciudad. Recorrer la costa con ojos curiosos implica, además de llenarse los ojos de ese azul intenso de mar y blanco de arena, encontrar numerosos restos de arquitectura militar. Algunos son relativamente modernos, como los búnkeres de Conil de la Frontera, construidos durante la postguerra, que resisten a duras penas los envites de las olas atlánticas y de los turistas. Otros tienen varios cientos de años, como las torres nazaríes desde las que se vigilaban posibles ataque por mar, o los castillos medievales erigidos por los nobles, celosos del destino del preciado atún que se capturaba en sus almadrabas.

De esta manera continúo con la serie Ciudades y recintos abaluartados, aunque esta vez no me voy a limitar a este tipo de defensas construidos entre los siglos XVII y XIX,  sino que voy a referirme a cuatro tipos distintos, atendiendo a la siguiente clasificación, como veis muy general:

Castillos de origen nazarí y medieval
Torres de vigilancia costeras de los siglos XVI
Recintos abaluartados de los siglos XVIII y XIX
Búnkeres de la postguerra.


Castillos de origen nazarí y medieval. La mayoría de las poblaciones que hoy se asoman a la costa gaditana tienen un origen muy antiguo. Así, a lo largo de todo el litoral se han encontrado restos fenicios -castillos de Sancti Petri (Chiclana de la Fra)  o de San Sebastián (Cádiz)- y romanos -Baello Claudia o el teatro romano de Cádiz-. Sin embargo, quizás el verdadero origen de estas localidades debemos buscarlos en la toma de estas plazas por parte de distintos señores feudales cristianos y en su posterior asentamiento y construcción de castillos, seguramente sobre restos nazaríes. Rota, Sanlúcar de Barrameda, Conil de la Frontera, Tarifa o Chipiona muestran todavía estas fortalezas alrededor de las cuales se desarrollaron sus respectivos cascos urbanos.

Chipiona. La principal función de su castillo era
la vigilancia de los corrales de pesca.
Castillo de Luna. Rota. Siglo XIII-XV
Puerta del Mar. Rota.
Torre de Guzmán. Construida por Alonso Pérez de
Guzmán para defender sus almadrabas.
Conil de la Frontera. 
Tarifa. Castillo de Guzmán el Bueno desde el puerto.
Tarifa. Monumento a Sancho el Bravo en las proximidades
 del castillo de Guzmán el Bueno. En su interior tuvo lugar el famoso episodio en
el cual Guzmán el Bueno se negó a entregar la plaza a cambio de la vida
de su hijo.
Palacio de los Condes de Castellar. Castellar de la Frontera.
Monumento Histórico Artístico. A la izquierda el Peñon de Gribaltar.


Torres de vigilancia costera del siglo XVI. Durante el siglo XVI, reinando Felipe II, ante el temor que infundían las flotillas de piratas berberiscos que merodeaban por el litoral se construyeron numerosas torres de vigilancia por toda la costa. Así, desde Ayamonte hasta Algeciras, se dispuso un gran número de torres, muchas de las cuales están actualmente convertidas en faros. De otras apenas quedan sus cimientos.

Al parecer, los torreones de planta circular, como la Torre del Puerco (Chiclana de la Frontera), fueron promovidos por el rey, mientras que los de planta cuadrada tuvieron como promotor al duque de Medina-Sidonia, dueño de numerosas almadrabas.


Torre de Castilnovo desde la Playa de los Bateles. Conil de la Frontera. 
Faro de Trafalgar. A la derecha los restos de la torre de vigilancia.
En 1805 tuvo lugar en sus proximidades
 la tristemente famosa Batalla de Trafalgar.
Torre de Roche desde la playa Fuente del Gallo. Conil de la Frontera.
Torre de Roche, reconvertida en faro en 1986. Conil de la Frontera.
El faro de la Isla de las Palomas de Tarifa también fue en principio
 una antigua torre de vigilancia. Los días claros se aprecia perfectamente
 la costa norteafricana.


Recintos abaluartados de los siglos XVIII y XIX.
A la hora de hablar de arquitectura militar abaluartada en la costa gaditana, a todos nos viene a la mente la ciudad de Cádiz. No en vano, junto a San Fernando, fue refugio del gobierno español cuando toda la península ibérica estaba ocupada por el ejército napoleónico. La necesidad de protegerse ante los ataques de las flotas según los distintos avatares políticos y militares que se iban sucediendo propició que la Isla de León se convirtiera en un lugar inexpugnable.  (Ver: Ciudades y recintos abaluartados. Cádiz.)

Castillo de San Sebastián. Cádiz. 

Además de las fortificaciones que defendían la Isla de León, y los fuertes franceses situados en la Bahía desde los cuales se bombardeaba dicha isla, hubo un islote que también tuvo gran importancia militar y estratégica; el islote de Sancti Petri. Actualmente podemos encontrar sobre él una torre medieval y numerosos elementos defensivos como garitas, troneras, baluartes, murallas, etc. A veces con la marea baja podemos ver incluso los restos de una calzada romana que unía este precioso enclave con Cádiz.

El islote de Sancti Petri tuvo un importante papel durante la Guerra de la
Independencia, por encontrarse en la desembocadura del Caño del mismo
nombre, en cuya margen derecha estaban apostadas las tropas francesas. 
Islote de Sancti Petri. Algunas empresas de turismo activo
hacen posible la visita a este singular enclave.
Vista parcial del castillo de Santi Petri. Al fondo, la ciudad de Cádiz. 

Otra de las ciudades que también fue fortificada durante este extenso periodo fue Tarifa, situada donde se acaba el Atlántico y empieza el Mediterráneo. La cercanía a África la hacía especialmente vulnerable, de manera que al viejo castillo medieval se le fueron añadiendo en las cercanías defensas abaluartadas entra las que destaca el conjunto fortificado de la Isla de las Palomas.

La Isla de las Palomas estuvo separado de Tarifa hasta 1808,
año durante el cual se construyó un espigón para unirlo a tierra firme.
Recinto militar de la Isla de las Palomas. Tarifa.
Las primeras baterías se instalaron en el siglo XVII.

Entre este numeroso listado de torres, recintos y castillos, merece ser destacado también el curioso caso de La Línea de la Concepción, población que debe su nombre y su origen a un sistema de fortificaciones, murallas y baluartes conocido como La Línea de Contravalación de Gibraltar. Estas defensas habían sido dispuestas por el gobierno español ante los incumplimientos del Tratado de Utrech por parte de los ingleses y su política expansionista. Con el tiempo, fueron añadiendose viviendas, almacenes y oras construcciones hasta convertirse en la populosa ciudad que es hoy.

El Peñón de Gibraltar. En el fondo La Línea de la Concepción, localidad
surgida a partir de la línea defensiva levantada para contener a los ingleses.
La costa norteafricana desde el Peñón de Gibraltar. El estratégico lugar
que ocupa el peñón así como la altura que alcanza, supuso que
 siempre fuera plaza codiciada. 

Búnqueres del siglo XX. Finalizada la Guerra Civil, ante el temor por parte de las autoridades franquistas de una invasión aliada, se construyen decenas de búnqueres por todo el litoral gaditano. Muchos de ellos todavía perduran. Otros han caído ante el empuje de los temporales. En todo el Campo de Gibraltar, lugar especialmente delicado durante la II Guerra Mundial por su proximidad al Peñón, en manos británicas, hubo más de trescientos. Uno de ellos, en San Roque, está musealizado y ofrece información sobre ese periodo.

Búnker. Cala del Puntalejo. Conil de la Frontera. 
Playa de La Caleta. Tarifa. Al fondo, nido de ametralladoras.
Castillo de Santa Catalina. A pesar de su aspecto renacentista, data de
1933. En la parte inferior de la roca en la que se asienta, se conserva aún
un interesante búnker.



ciudades y recintos abaluartados. cádiz. Siempre me he preguntado cómo de la arquitectura militar, diseñada para contrarrestar los peores instintos del hombre, puede emanar tanta belleza. Si tenéis la suerte de conocer Cádiz y habéis recorrido su perímetro entenderéis a que me refiero

Enlaces de interés:

https://www.castillosnet.org/espana/lista.php?mun=110035

https://es.wikipedia.org/wiki/Torres_de_vigilancia_costera#Torres_de_vigilancia_de_la_provincia_de_C%C3%A1diz