No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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domingo, 6 de julio de 2014

la orden del temple en las comarcas pacenses de la serena y la siberia.


A medida que los ejércitos cristianos iban conquistando la enorme extensión de territorios que actualmente conocemos como Extremadura, dichos territorios eran repartidos entre las diversas Órdenes militares que, para tal empresa, habían hecho acto de presencia; las Órdenes de Alcántara, de Santiago y del Temple.

Finalmente, tras algunas disputas y trueques, la Orden del Temple disfrutó durante varias décadas de las encomiendas o bailías de Alconétar, Capilla y Jerez. Realmente, para Francisco J. Durán Castellano en su artículo Los templarios en la Baja Extremadura, la primera no alcanzó tanta importancia militar y económica como las encomiendas de Capilla y de Jerez. Además para este mismo autor, aunque la importancia de ambas fue muy similar, la Encomienda de Jerez ha sido mejor conocida, tanto por su privilegiada situación geográfica como por la leyenda creada tras su trágico final. (Recordemos que en Jerez de los Caballeros existe una torre llamada Torre Sangrienta donde murieron ajusticiados los últimos templarios.)


Castillo de Capilla (Badajoz) Poco o nada queda del castillo que habitaron
los templarios. La construcción que ha llegado a nuestros día es bastante
posterior. Las últimas excavaciones han sacado a la luz restos del poblado
islámico que protegía su potente sistema de cercas.
Castillo de Almorchón. De origen árabe, posteriormente cayó en manos
de los templarios. Una vez disuelta la Orden del Temple fue cedido a la
Orden de Alcántara.
Ermita de Belén. Cabeza del Buey. Al parecer, en
origen fue un convento templario.

Hasta la conquista cristiana de las actuales comarcas de la Serena y la Siberia, dicha zona era una  región poco poblada donde se habían asentado diversas tribus bereberes, dedicándose a la ganadería y a la vigilancia de los caminos naturales por los cuales discurrían importantes rutas comerciales que unían Mérida con otras relevantes poblaciones. Para ello, en los puntos más altos habían levantado fortalezas como Capilla, Benquerencia, Magacela y Almorchón. Alrededor de ellas crecían pequeñas alquerías, mientras en los extensos pastizales se criaban rebaños de ovejas. Los bereberes vivían, por tanto, de manera muy similar a como lo habían hecho en las serranías del norte de Marruecos, de donde procedían.

Pero, tras las diversas campañas organizadas por Fernando III, parte de este extenso territorio acabó perteneciendo a la Orden del Temple. En el articulo citado anteriormente, Francisco J. Durán Castellano afirma que  la donación tuvo lugar el 9 de septiembre de 1236, fecha del establecimiento de la Encomienda de Capilla, una de las más importantes de las 24 que tuvo el Temple en Castilla y León.

Igualmente este autor estima que la bailía o encomienda de Capilla ocupó una superficie de 1397 Km2. Este territorio incluía las actuales poblaciones de Capilla, Siruela, Baterno, Sancti Spiritus, Risco, Garlitos, Zarza Capilla, Peñalsordo, Cabeza del Buey, Tamurejo y Garbayuela. Como es de suponer, esta extensión proporcionaba a la Orden destacables ingresos, procedentes de sus pastos y de las miles de cabezas que se alimentaban de ellos, pero también de los impuestos que recaían sobre la caza, la pesca, las colmenas, los pasos, etcétera.

Castillo de Puebla de Alcocer. El tiempo que esta fortaleza permaneció
                   en poder de los templarios fue muy escaso.                          
Restos de una capilla templaria en la Sierra de Lares.
Los restos de muralla que todavía se conservan dan una idea de
la importancia que en determinados momentos tuvo el castillo de Lares.

En los primeros años del siglo XIV, Clemente V disuelve la Orden del Temple. Tras ello, la mayoría de las posesiones de la Encomienda de Capilla fueron cedidas a la Orden de Alcántara. A pesar del tiempo transcurrido, en algunas de sus antiguas posesiones extremeñas todavía ondea la bandera con el emblema templario...

Emblema de la Orden del Temple ondeando en la Torre Sangrienta.
Jerez de los Caballeros. Badajoz.

sábado, 7 de junio de 2014

pinturas esquemáticas del cancho del reloj. solana de cabañas. cáceres.

La misma tarde que volvimos de ver la pinturas esquemáticas de Solana, maravillados por el hermoso paraje donde se encuentran, cayó en mis manos un folleto del recién remodelado Museo Arqueológico de Madrid, en el cual se incluye una estela hallada en las Villuercas entre una de las diez obras singulares que el visitante no debe dejar de ver...

El texto que acompaña a la imagen, un tanto borrosa, de esta pieza es el siguiente; la estela de Solana de Cabañas, que así es como se le conoce, tiene grabada la figura del jefe local con los objetos que simbolizaron su poder y legitimaron su control sobre el territorio, marcada con esta estela de finales de la Edad de Bronce. Yo añadiría, entre otras cosas y como curiosidad, que en la parte inferior aparece el esquema de un carro de cuatro ruedas tirado por dos cuadrúpedos.

Reproducción de la Estela de Solana.  Como es
habitual, junto al guerrero aparecen sus armas y
un gran escudo.

Hoy día se desconoce el lugar exacto donde se encontró esta pieza arqueológica; solo se sabe que dicho hallazgo tuvo lugar en las inmediaciones de Solana, una pequeña población perteneciente a Cabañas del Castillo. Si queréis conocer más sobre las estelas decoradas no dudéis en visitar Estelas decoradas de Extremadura, una web estupenda donde aparece una amplia información sobre todas las piezas de este tipo encontradas hasta la fecha. Igualmente podéis visitar el siguiente enlace;



estelas decoradas.
Aunque se han encontrado estelas de este tipo a lo largo y ancho de toda la geografía extremeña se considera que la comarca pacense de la Serena es uno de los principales focos donde se produjo esta manifestación religiosa-funeraria.






En realidad, aunque las estelas decoradas y las pinturas esquemáticas comparten el mismo marco geográfico, se distancian en el tiempo en algunos cientos de años. Es decir, los hombres que tallaron en la piedra al guerrero y sus armas no fueron los mismos que dejaron las marcas de sus dedos sobre las paredes del Cancho del Reloj. Según los especialistas, los grupos humanos que nos dejaron las estelas vivieron al final de la Edad de Bronce mientras que las pinturas esquemáticas datan de la Edad del Cobre o Calcólitico. A groso modo se podría decir, por tanto, que las pinturas son más de mil años más antiguas.

Y dicho esto, vayamos a las pinturas esquemáticas de Solana, situadas como la mayoría de los yacimientos de este tipo, en un lugar de difícil acceso. Respecto a eso, tengo que reconocer que la ausencia de indicaciones y señales informativas hizo bastante complicado para nosotros llegar al yacimiento. Desconozco si esta falta de información tiene como objetivo preservar el lugar del vandalismo o simplemente se trata de falta de interés de las autoridades.

Por desgracia, el paso del tiempo y los líquenes que se desarrollan en la piedra han deteriorado bastante las pinturas y algunos motivos han desaparecido o apenas son perceptibles. Además las que todavía son visibles muestran un gran descoloramiento. Aun así, se pueden apreciar algunas figuras antropomorfas, entremezcladas con puntos y rayas, seguramente producidas por el deslizamiento de las yemas de los dedos embadurnadas de oxido de hierro mezcladas con grasa animal y/o pigmentos vegetales.

Todas las pinturas que pudimos ver son de color rojo, presentando la mayoría de ellas trazos gruesos. Tan solo encontramos un motivo que pudiera haberse hecho con cañas, ramas o huesos a modo de pincel, a juzgar por su fino trazo.

Posibles figuras antropomorfas e ideomorfos, constituidos por puntos
y rayas,  aparecen en el gran mural del abrigo del Reloj.
También se pueden ver lineas, producidas por el desplazamiento vertical
de los dedos mojados en pintura.
¿La huella de una mano izquierda embadurnada de pintura apoyada
sobre la pared?
Antropomorfo rodeado de lineas verticales. El deterioro
de las pinturas no permite afirmar  que estas rayas verticales
 correspondan realmente a las patas de algún tipo de cuadrupedo. 
Antropomorfo y trazos verticales.
Ideomorfo de trazo fino, realizado con huesos, cañas o ramas.

Como os decía, el abrigo del Cancho del Reloj está enclavado en un lugar singular, casi mágico. Si emocionante resulta contemplar las pinturas que dejaron sobre sus paredes los hombres y mujeres que hace miles de años poblaron estas tierras, no lo es menos observar bajo tus ojos el planeo de los buitres leonados. O contemplar desde las alturas el increíble paisaje apalachiense de las Villuercas. Eso, sin embargo, lo dejaremos para otro capítulo...



Las pinturas esquemáticas del abrigo de la Calderita se encuentran en el término municipal de la Zarza (Badajoz), concretamente en una escarpada falda de la Sierra de Peñas Blancas, y constituyen una de las muestras más importantes de este tipo de manifestaciones a lo largo y ancho de la geografía extremeña.
Estas pinturas no son una excepción y por ello hay que pasar un buen rato intentando identificar las diminutas figurillas, a veces muy deterioradas, que hace miles de años (entre 3000 y 1000 años a.d.C.) dejaron en las rocosas paredes de dicha sierra los hombres que poblaron la actual comarca de la Serena.


Dichas pinturas rupestres se encuentran dentro de un abrigo situado en la Sierra de Pela (Badajoz), concretamente en el lugar llamado Pedriza Vieja. Lamentablemente su estado de conservación es bastante malo ya que las paredes de este abrigo aparecen actualmente muy ennegrecidas por los líquenes.


pinturas esquemáticas de la cueva de álvarez. desfiladero del río ruecas. cañamero. cáceres.
Esta cueva acoge en su interior una serie de pinturas muy interesantes situadas por los especialistas en el Calcolítico. Se estima que, en la península ibérica, este periodo se desarrolló aproximadamente entre 4000 y 3000 años a.C.

domingo, 11 de mayo de 2014

los músicos de plasencia


Hace ya unos meses publiqué una entrada donde describía los ángeles músicos que aparecen en una de las puertas de bronce que dan acceso a la iglesia del Monasterio de Guadalupe. Después resultó que dichas puertas solo eran una réplica (las originales se encuentran en el interior) y que aquellos músicos no eran los únicos que podemos encontrar en el Monasterio, tal y como me hizo ver Samuel Rodriguez Carrero por medio de un correo electrónico. (Samuel es el autor de Extremadura; caminos de cultura, un blog donde puedes encontrar amplia información sobre algunos de los monumentos extremeños más desconocidos.)

En dicho correo, Samuel me indicaba también algunos otros lugares donde es posible encontrar representaciones de músicos, tanto en edificios religiosos como civiles. Entre los primeros, citaba los músicos que adornan las fachadas de las catedrales de Coria y Plasencia, el interior de la Ermita del Humilladero de Guadalupe y el ya citado monasterio. En cuanto a arquitectura civil, señalaba las doce figuras de piedra que coronan el palacio de los Pizarro en Trujillo. 

Como siempre, la información aportada por Samuel me pareció muy detallada e interesante, y además, me revelaba aspectos absolutamente desconocidos. Por eso, hace unos días, ante la gran mole de las dos catedrales de Plasencia estuve buscando algunos de las figuras que Samuel me había indicado, aunque no tuve demasiado éxito. En el interior, sin embargo, pude encontrar un buen número de figuras portando diversos instrumentos. 

Entre la Catedral Nueva y la Vieja, se encuentra este pequeño grupo de
 ángeles músicos. Uno de ellos toca lo que parece ser un
órgano portativo, ayudado por otro que parece accionar una manivela.
Un tercer ángel cantor les acompaña.

Los primeros no se hicieron esperar demasiado, puesto que se encuentran justo en la unión de las dos catedrales, sobre una pequeña puerta. Como podéis ver en la imagen, se trata de un grupo de tres ángeles. Para Samuel, la presencia de ángeles músicos en el interior de los templos, así como en pinturas donde los mismos circundan a María, a Jesús o a algún personaje religioso, responde al deseo de alabar a Dios a través de la música, basándose en la idea que se tenía (y se tiene) de que una corte celestial canta y toca los instrumentos eternamente. Los instrumentos musicales representados suelen ser siempre los mismos, propios de la época de creación de la obra y usados mayoritariamente en la Edad Media. Algunos derivan del mundo antiguo. Son instrumentos usados en la música religiosa o de cámara, y por ello aptos para ser representados en la iconografía religiosa, pues de los mismos surgía una música que endulzaba el alma. Sin embargo hay instrumentos que se consideraban profanos, pues se solían utilizar en festejos por el pueblo donde los pecados afloraban, especialmente el de la lujuria. Es el caso de la gaita. Estos músicos lejos de estar dentro de recintos sagrados, podían por el contrario coronar los templos convertidos en gárgolas. Las mismas, aunque no se conoce con certeza su función, solían representar vicios y pecados, así como figuras practicando los mismos, algo que les impide entrar dentro de la casa de Dios y que servirían como advertencia al pueblo que les imitase, alejándose por ello de la salvación. 

Una vez en el interior de la Catedral Nueva, observé que esos no eran los únicos músicos representados por los distintos artistas puesto que también aparecen en dos importantes elementos del templo; el coro y el órgano. Del primero tal vez hayáis oído hablar, sobre todo de su sillería, puesto que en ella aparecen representados extrañas e irreverentes estatuillas de difícil interpretación, que resultan muy sorprendentes en el interior de una catedral.  De ellas y del triste final de su autor, Rodrigo Alemán, ya traté en 2011 en un articulo que titulé Icaro. 

Lamentablemente, la reja del coro impide el acceso al interior de este y por tanto, no pude tomar demasiadas imágenes del sinfín de figuras que adornan la impresionante sillería de nogal, aunque es de suponer que debe haber más representaciones de músicos. Sin embargo, precisamente en la parte superior de esta reja también aparecen dos ángeles de doradas alas y suntuosos ropajes que tocan sendos instrumentos de cuerda muy parecidos a la actual guitarra española. En los extremos aparecen también dos imágenes de gran tamaño, correspondiendo una de ellas al rey David. 

Sillería del coro de la Catedral de Plasencia. Arriba a la derecha se observa un flautista
de pequeño tamaño.
Detalle de la reja del coro. La búsqueda de la simetría con otro ángel
de similares características convierte al  ángel de la imagen en
un guitarrista peculiar, puesto que coge la guitarra como lo haría
un zurdo.
En uno de los extremos de la reja del coro aparece el
rey David portando un arpa, instrumento que
 suele portar en la iconografía religiosa.

Otro de los elementos en los que aparecen un buen número de músicos, algunos de ellos ángeles, es el gran órgano de finales del siglo XVII. La gran altura que alcanza la parte superior del órgano impide observar y fotografiar con nitidez las figura que lo coronan, y por ello he tenido que recurrir al articulo El órgano grande de la Catedral de Plasencia. Nuevas aportaciones para su historia. (Vicente Méndez Hernán). En este artículo, el autor identifica y hace una completa descripción de las figuras que adornan el monumento. Llama la atención la alternancia de personajes bíblicos y paganos en la composición del monumental órgano.


Así, en la parte superior aparece la Fama, triunfante y portando una gran trompeta. Bajo ella, el rey David con su correspondiente arpa, San Pablo y San Francisco de Asís. Como os digo, la falta de luz y la altura a la que están situadas estas esculturas me impidieron obtener imágenes con un mínimo de calidad. En el articulo citado anteriormente podéis ver más información sobre ellas y sobre otros aspectos.

Si se aprecian con más claridad, a ambos lados de la caja del órgano, dos torres cilíndricas con hornacinas en las que aparecen Orfeo y Jubal, considerados tradicionalmente como padres de la música. El primero, a nuestra derecha, aparece tañendo un laúd. Sobre él, tres figuras con diversos instrumentos.

Orfeo, dios de la música en la mitología griega. 
Sobre Orfeo, tres figuras con distintos instrumentos.
La figura situada en la parte superior porta una trompeta
de varas, mientras que los otros parecen sujetar un laúd
y una gaita.

Simétricamente, a nuestra izquierda, podemos ver a Jubal, unos de los descendientes de Caín. En la parte superior se sitúan otros tres músicos con diversos instrumentos de cuerda y viento. Si observáis la imagen que sigue a continuación, podréis ver también un pequeño ángel soplando un cuerno, situado sobre Jubal. Un angelillo de las mismas características aparece sobre Orfeo.

Jubal, personaje del Antiguo Testamento, tocando una lira.
Sobre él, un angelillo soplando un cuerno. En la parte
superior, otros tres músicos.


los seis músicos de guadalupe
Si habéis estado alguna vez en Guadalupe, tal vez os hayáis fijado en las dos grandes puertas de bronce que guardan el acceso a la iglesia del monasterio, y en las figuras repujadas en medio relieve que representan diversos pasajes de la vida de Jesús, desde la Anunciación del ángel a María hasta la Resurrección.

Seguro que todos conocéis la leyenda de Ícaro, el joven que quiso volar tan alto que provocó que el calor del sol derritiera sus alas de cera. Hoy he descubierto que en Plasencia hubo también un Ícaro y que éste, como el griego, tuvo un desgraciado final de viaje.


miércoles, 9 de abril de 2014

arquitectura industrial y patrimonio minero. vía férrea guadalupe-villanueva de la serena, minas de logrosán y otros restos de industrialización.


A pesar de la marcada vocación ganadera y agrícola que tradicionalmente ha tenido la mayor parte del territorio extremeño, en determinados momentos hubo ciertos focos de industrialización que deben ser destacados, tanto por el crecimiento demográfico y económico que produjeron, como por las muestras de arquitectura industrial y minera que estos proyectos dejaron.

Entre estas extrañezas industriales yo señalaría un eje en cuyos extremos estarían las localidades de Logrosán y Villanueva de la Serena, unidas entre sí por la vía férrea Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena. No debería olvidarse tampoco el Plan Badajoz, mediante el cual se produjo una gran transformación agrícola y paisajística de amplias zonas del Valle del Guadiana, aunque entre sus objetivos se contemplaba también la industrialización de la zona de actuación.

Estas son algunas de las muestras de arquitectura industrial que todavía hoy podemos encontrar en la zona indicada:

Minas de fosforita de Logrosán. Estas minas proporcionaron durante décadas el fósforo que la agricultura demandaba tras la revolución industrial que se produjo en Europa durante el siglo XIX. En concreto, la extracción de mineral comenzó en 1863, produciendo, a medida que crecía el volumen de fosforita extraído, un gran aumento de la población en Logrosán y en otras localidades cercanas. Finalmente, la mina cesó su actividad en 1946. Recientemente han sido puestas en valor, encontrándose abiertas al público algunas galerías del Pozo María.

Castillete de la mina de Logrosán.  La función de esta estructura era
extraer, mediante un sistema de poleas, el mineral del interior de la mina. 
Interior de la Mina Constanaza. Logrosán. 
Fosforita. El auge de la agricultura, a raíz de la revolución industrial,
propició una alta demanda de fertilizantes. De este mineral, se obtenían
abonos fosfatados.

Ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena. "De este eje ferroviario se puede decir todo lo que se quiera menos que se trataba de una obra gratuita e innecesaria. Un sueño irrealizable." Esto es al menos una de las conclusiones a las que llega Cipriano Juarez Sánches Rubio en su artículo "El ferrocarril Talavera de la Reina- Villanueva de la Serena. Un sueño irrealizable", en el cual hace un completo estudio de las causas que llevaron al fracaso de este proyecto que pretendía unir el valle del Tajo y del Guadiana. La dificultad de la accidentada ortografía del tramo que transcurría por las Villuercas, las guerras, las crisis económicas, la dilatación en el tiempo de las obras fueron, según este autor, las principales causas de que de este sueño no tuviera final feliz. Una pena, porque, copio textualmente, "el ferrocarril proyectado era de gran utilidad pública y rentable tanto en la primera como en la segunda etapa de sus etapas de construcción.  Su valor indirecto siempre se ha considerado sobradamente compensador y productivo. La rentabilidad le proviene de ser la infraestructura viaria más eficaz para la explotación y comercialización de los fosfatos de Logrosán y otros minerales de la zona que recorre. También por la potencialidad agrícola-ganadera-forestal, las mercancias, el tráfico de viajeros, su contribución a la mejora de los productos de regadio del Plan Badajoz, abreviar las relaciones entre Madrid y Huelva, y facilitar el acceso peregrino al santuario de Guadulupe."

Actualmente, un buen número de estaciones abandonadas y los viaductos sobre los ríos Guadiana y Guadalupejo son las muestras más visibles del trazado extremeño, reconvertido en Vía Verde para disfrute de senderistas y ciclistas.

Viaducto de Guadalupe. Construido para salvar el profundo valle del río Guadalupejo,
tiene una altura máxima de 58 m. y una longitud de 230 m.
Túnel en la proximidades de Guadalupe. El tren nunca llegó a circular
  por el tramo Guadalupe-Logrosán.
Elemento ferroviario en las proximidades
del Viaducto de Guadalupe.
Estación de Logrosán. En la actualidad, como el resto de las estaciones
 que jalonaban el trazado, se encuentra en un lamentable estado
de abandono total.

Se refería Cipriano Juarez Sánches Rubio en el párrafo anterior a la importancia que el fracasado proyecto ferroviario hubiera tenido para la comercialización de los productos obtenidos en las zonas donde se llevó a cabo el Plan Badajoz, el cual  suele entenderse como un plan exclusivamente agrario. Yo, sin embargo,  no quiero dejar de mencionarlo porque la historia reciente del territorio conocido actualmente como Vegas Altas no se puede entender sin este plan, y ni mucho menos, el paisaje abierto de arrozales, maizales o frutales que se extiende por los margenes del Guadiana. Es cierto que como os decía, el objetivo fundamental del Plan Badajoz fue el de repoblar y revitalizar una de las provincias más extensas y pobres de España. Esto debía hacerse por medio de la construcción de grandes presas y embalses, de la creación de extensas zonas de regadíos y de la supresión de amplias zonas adehesadas.

Pero según algunos autores, los creadores de esta ambiciosa idea habían concebido que el Plan debía ayudar también a la industrialización de la zona por medio de la llegada de fábricas de maquinaría agrícola, empresas transformadoras, secaderos, desmotadoras, cementeras, etc. A la vista está de que si bien la primera parte del proyecto fue bastante satisfactoria, la industrialización apenas se llevó a cabo, si exceptuamos la construcción de las grandes presas, con todo el movimiento de trabajadores, materiales, maquinaria e infraestructuras que ello conlleva.

La construcción de varias presas posibilitó la sucesiva puesta en riego de
100.000 hectareas. La última gran presa fue terminada en 1990.
Grullas sobrevolando los rastrojos de arroz y maíz, en las cercanías
 de un pueblo de colonización de las Vegas Altas del Guadina. Al fondo,
las Villuercas.  En la actualidad, las Vegas Altas está  considerado
 un lugar especial para ver y fotografiar aves.

Fabrica de jabones y glicerina de Villanueva de la Serena. Lo único que queda de esta antigua fábrica es la casa que el industrial José Gallardo hizo construir para vivienda de su familia. El resto desapareció durante las  dos o tres décadas últimas, levantándose en su lugar varios bloques de pisos.

La fábrica, en origen un pequeño taller artesanal, fue fundada hacia 1880 y alcanzó un gran esplendor durante la Primera Guerra Mundial, gracias a la gran demanda de glicerina, utilizada en la fabricación de explosivos. La muerte de Gallardo en 1920 y la paralización de la producción durante la Guerra Civil provocaron un paulatino declive hasta el cierre definitivo del complejo industrial a medidados del siglo XX.

La casa de la Jabonera es el único edificio que se conserva de la enorme
 fábrica. Al parecer, se debe a Anibal Gonzalez, el arquitecto de la Plaza
de España  de Sevilla. 
Detalle de la casa de la Jabonera, restaurada recientemente. En la actualidad
acoge  una Concejalia y diversos actos culturales.
Fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena. Fue construida hacia 1928, tras un incendio en las instalaciones de la fábrica de Logrosán, y tras altibajos importantes, sobre todo durante la Guerra Civil, cerró definitivamente en 1968. No he podido encontrar mucha más información escrita. Si he oído, de boca de personas de cierta edad, que esta fabrica, junto con la fabrica de jabones, supuso para Villanueva de la Serena un gran impulso demográfico y la construcción del barrio conocido actualmente como Barrio del Pilar o Barrio Nuevo.

Una vez agotado el mineral que se extraía en las minas de Logrosán, la fábrica utilizó fosforita procedente del Sahara, por entonces bajo el Protectorado español. Al parecer, este mineral era extraído a cielo abierto y por tanto, resultaba menos costoso, pero no llegaba a España de forma regular. Ello, unido a la obsolescencia de las instalaciones y a otros factores, llevó a Explosivos Río Tinto y a S.A. Cros a determinar el cierre de la fábrica.

La fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena., desde
la Carretera de Circunvalación.
La fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena, desde
la estación de ferrocarril. Precisamente, la llegada del tren tuvo
mucho que ver  en el gran crecimiento que tuvo la localidad




Desde entonces siempre habíamos tenido aparcada esta excursión hasta que por fin, hace unos días nos acercamos a Campillo de Deleitosa y recorrimos casi en su totalidad el acueducto de 5 Km de longitud, que discurre a media falda de la garganta Descuernacabras.



vía verde del guadiana.
Cruzando la comarca pacense de las Vegas Altas discurre en gran parte, por donde antaño lo hiciera el ferrocaril, la Vía Verde del Guadiana. A través de ella, es posible cubrir un total de 57 km. a pie o en bicicleta, desde Villanueva de la Serena a Logrosán.

Hoy día está practicamente despoblado y en ruinoso estado pero, en la década de los sesenta del pasado siglo, constituía un importante nudo ferroviario que llegó a tener cerca de 900 habitantes. Diez años más tarde empezó su declive y la mayor parte de sus habitantes tuvo que emigrar




vegas altas del guadiana.
"Nos dieron una vaca lechera, los aperos de labranza y una parcela. Todo ello a pagar en un montón de años y en pequeñas cuotas. Si, pero había que pagarlo.-continúa María - Lo peor que podía pasar es que se muriera la vaca. Cuando se ponía enferma, mi madre se pasaba el día sentada delante de la vaca, llorando."

domingo, 9 de marzo de 2014

salvemos a los condenados de talaván. una iniciativa de gabriel cusac.



Subí con alguna dificultad por un trozo de muro derruido y entré en la ermita. Primero tropecé con una piedra, quizás con una lápida. Después estuve a punto de caer tras meter el pie en un agujero, oculto por la alta hierba que crecía en el interior del edificio. Pero la idea de contemplar las enigmáticos y extrañas figurillas que adornaban la cúpula de aquella ermita en ruinas, me impedía tomar cualquier tipo de precaución. Había recorrido un buen puñado de kilómetros para ver y fotografiar el interior de aquél viejo edificio y la ansiedad podía conmigo. Luego, pasé rapidamente al lado de aquellos nichos abiertos y me dirigí, alzando la vista, hacia donde debían estar los condenados, que hasta entonces solo había visto en fotografías. Y efectivamente allí estaban. Los conté despacio y pude comprobar que eran veintiuno. Bueno, uno había sido vencido por la humedad y el paso del tiempo, de manera que solo quedaban veinte. 

Después los fotografié atropelladamente. Apenas presté atención al encuadre. Solo quería tomar las fotografías y salir rapidamente de allí. Aquellos nichos abiertos y vacíos, aquella exuberante vegetación que me impedía ver lo que pisaban mis pies, aquellas decenas de ojos que parecían mirarme desde las alturas... Claro, en aquellos momentos lo comprendí. Esa era la misión que el autor de aquellos esgrafiados había encomendado, varios siglos antes, a aquellos grotescos personajillos. Atemorizar al pueblo llano, subyugar a los pastores que cuidaban el ganado que pastaba en las feraces y bellas dehesas, tener en un puño a los villanos que malvivían en la pequeña población...

Fue entonces cuando empecé a sentir simpatía por los veinte penados. Arrriba, a varios miles de metros, varios aviones surcaban el cielo azul dejando tras de si su blanca estela y yo llevaba un android en el bolsillo de mi camisa, además de una cámara Nikon colgada al cuello. Estamos en el siglo XXI, me dije, ya no dais miedo. Si acaso respeto. Y sin más, continué fotografiando los deteriorados esgrafiados, esta vez tranquilamente, disfrutando cada vez que el dedo apretaba el disparador, pero observando con preocupación las humedades que amenazaban con borrar para siempre aquellos dibujos y las profundas grietas que surcaban la bóveda e incluso las alas, los ridículos gorros rojos y las caras de algunos de los réprobos.

Tras ello salí al exterior, donde me esperaban mi mujer y mis dos hijas, y mientras la primavera estallaba en la dehesa extremeña, dejamos atrás la ermita. Desde luego, el viaje había merecido la pena, pensé mientras guardaba la cámara en el maletero del coche; sería una gran perdida para todos la desaparición de los esgrafiados que, desde 1628, adornan la cúpula y los muros de la humilde Ermita del Santo Cristo de Talaván. 

                                                                                                              Ocho de marzo de dos mil catorce.






"Salvemos a los condenados de Talaván" es una iniciativa del escritor Gabriel Cusac mediante la cual pretende salvar de la ruina la ermita del Santo Cristo, situada en la localidad cacereña de Talaván. Para ello, entre otras acciones, Gabriel ha ideado construir una cadena de blogs que denuncien la lamentable situación en la que se encuentra el edificio y los interesantes y extraños esgrafiados que adornan su interior. Sería muy positivo, por tanto, que esta iniciativa tuviera una importante repercusión, por lo cual os pido que la hagáis llegar a vuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, utilizando el boca a boca y también las redes sociales.

El primer eslabón de la cadena lo puso el propio Cusac. Después tomó el relevo Samuel Rodriguez Carrero, con un trabajo completísimo y realmente espectacular en el que podéis encontrar una exhaustiva información sobre la ermita y los réprobos que aparecen en su interior. Hace unos días, mediante un correo electrónico, Samuel me cedió el téstigo, que yo acepté encantado. Ahora es el turno de José Manuel López...






La cadena: porque no quiero escuchar un réquiem por los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/la-cadena-porque-no-quiero-escuchar-un.html

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Salvemos la Ermita del Santo Cristo de Talaván.
http://caminosdecultura.blogspot.com.es/2014/03/colaboraciones-de-extremadura-caminos.html#comment-form

Los angeles malos de Talaván, Antonio Aviles Amat.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/03/los-angeles-malos-de-talavan-antonio.html

Leyenda de los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2013/10/leyenda-de-los-reprobos-de-talavan.html

Carmen Gastón Mata. Levanté el rostro hacia el cielo.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/levante-el-rostro-hacia-el-cielo-carmen.html