jueves 22 de octubre de 2009

fernando quinto. cáceres.


Fernando V es un pueblo abandonado que se encuentra situado muy cerca de Madrilejo. Podría ser como uno más de tantos pueblos de colonización de las vegas del Guadiana, sino fuera por que en él viven más cigueñas que personas. De record Guinness.
Situado en el sur de Cáceres, casi en el limite de provincia, contó en su día con iglesia y escuela, utilizados actualmente como establos, y algunas casas, la mayoria deshabitadas y en ruinoso estado. Fernando V tiene cuatro calles. Una de ellas lleva el curioso nombre de calle de Sin Nombre. Actualmente solo están ocupadas, supongo que solo en determinados períodos, una o dos casas. Desconozco cual fue el motivo que llevó a los sufridos colonos a abandonar la población.
Muy cerca discurre, por donde antaño lo hiciera el ferrocaril, la Vía Verde del Guadiana. A través de ella, es posible cubrir un total de 57 km. a pie o en bicicleta, desde Villanueva de la Serena a Logrosán. Parece ser que está previsto el acondicionamiento de dicha vía hasta Guadalupe. Antiguas estaciones como las de Rena, Zorita, Madrigalejo, o Logrosán (ya casi en las Villuercas) salpican el recorrido aunque de ellas solo quedan en pie las paredes y el aire triste y melancólico que siempre flota alrededor de una estación abandonada.
Ideado durante la dictadura de Primo de Rivera, paralizada su construcción durante la guerra civil y retomadas las obras durante los años 50, solo llegó a ver pasar el ferrocarril el tramo Logrosán-Villanueva (estaba previsto que llegara a Talavera de la Reina). A mediados de los 60, fue definitivamente suspendido. Un tunel en Cañamero, las ya mencionadas estaciones y el viaducto de Guadalupe quedaron abandonados a su suerte para mostrar la historia de un fracaso. ¡Cuanto esfuerzo quedó enterrado en vano en aquella obra!
Al menos ha quedado para disfrute de senderistas y cicloturistas y sobre todo para los ornitólogos que tienen aquí una magnifica oportunidad de disfrutar de cigueñas, fochas, garcillas, grullas y otras aves que encuentran un lugar propicio en el medio humedo de arrozales y maizales. La Via Verde atraviesa tres Zepas (Zonas de Especial Protección para Aves) transcurriendo su primera parte entre cultivos de regadío, apareciendo a partir de Madrigalejo las primeras manchas de dehesa.








"Arrozales"


"Río Gargáligas"

lunes 19 de octubre de 2009

dolmen de lácara. badajoz.

Es, a decir de los entendidos unos de los dolmenes de mayor tamaño que se conocen en la peninsula e incluso en Europa. Desgraciadamente, tras el paso del tiempo y tal vez también a causa de los expolios, actualmente se encuentra muy deteriorado, sobre todo en lo que se refiere a la camara mortuoria. Esta, a juzgar por las piedras que todavía se mantienen en pie, debió ser impresionante. Sin duda el viajero que las contempla no puede dejar de preguntarse como pudieron mover dichas piedras, hace tantos miles de años y con tan escasos medios, los constructores del dolmen de Lácara. Algunos ortostatos han desaparecido así como la gran losa que cubría la cámara y que estaría situada a más de 5 m. de altura. Por suerte, el corredor, de varios metros de longitud, se encuentra en mejor estado de conservación y permite recrear el monumento y la importancia que debió tener el personaje que en él fue sepultado. A medio camino entre Aljucén y La Nava de Santiago, pero en el término municipal de Cordobilla (este dato no lo he podido confirmar) y en una finca privada, cuyo dueño mantiene el portillo abierto (cosa que es de agradecer) se encuentra esta joya megalítica. Pero esta no es la única joya que posee dicha finca; hermosos berruecos, piedras de granito que a causa de la erosión han quedado al descubierto, salpican el paisaje adehesado de encinas y retamas. Uno de estos inmensos bolos presenta una escalera tallada en la roca que un vez más hace que la imaginación del viajero se dispare. ¿Cuando, porqué y quien talló estos escalones? No muy lejos, una semiderruida zahurda de piedra espera, impaciente sin duda, a algún etnólogo que la haga objeto de su estudio.
Mientras, a orillas del río Lácara centenarios y esplendidos alcornoques muestran sus torcidos troncos, desnudos ya tras el descorche. En espera de las ansiadas lluvias, pues el verano ha sido largo y el otoño se ha iniciado seco, los alcornoques parecen bailar imitando tal vez las danzas de los primeros habitantes de estas tierras de dolmenes, de bellotas y de olivos. Existen por la zona otros dolmenes, como los de la la Roca de la Sierra o el de Carmonita, más modestos pero igualmente interesantes para el viajero, ávido de descubrir los tesoros que guarda esta tierra extremeña, aspera a veces, pero siempre sorprendente.







"Semillas
del majuelo "



"El baile de los alcornoques"

domingo 4 de octubre de 2009

puebla de guadalupe. cáceres.

Situado en la agreste comarca de las Villuercas y entre bosques de castaños y robles se encuentra la Puebla de Guadalupe. Y es que, de esta manera se conoce al dédalo de calles que a la sombra del célebre Monasterio surgió para albergar a los primeros pobladores y posteriormente, para alojar a los peregrinos que en gran número acudían para venerar a la que es actualmente Patrona de Extremadura, de la isla de la Gomera y de México. Pasar bajo los arcos mediavales que aún se conservan o caminar por las calles repletas de macetas, cuidadas primorosamente por los vecinos, hace evocar al viajero los tiempos en que la Puebla era una populosa villa a la que llegaban gentes de todos los confines.



Fue este un lugar muy frecuentado por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, puesto que allí, dentro de los muros del Monasterio encontraba la reina la paz y el recogimiento que en otros sitios similares faltaba. El aragonés, sin embargo, tenía otras aficiones más mundanas. (Muy cerca, en Madrigalejo, le sorprendió la muerte debido a un uso continuado de un afrodisiaco extraido de un escarabajo verde cuando, dicen las malas lenguas, iba a reunirse con una de sus amantes.)
Y como no. Si allí estaba Isabel, allá que se presentaba un oscuro navegante de origen incierto, para encontrar quien sufragara su arriesgado viaje. A la vuelta de su primer viaje a las Indias, Colón dirigió sus pasos a Guadalupe para agradecer a la Virgen Morena el exito de su aventura.
En la Puebla estuvo también Miguel de Cervantes para dejar sus grilletes en la Ermita del Humilladero (templete de estilo mudejar que se puede apreciar en una de las fotografías) tras ser liberado de su cautiverio de Argel.
Afortunadamente, como en otros muchos lugares de Cáceres, en Guadalupe se conservan preciosas muestras de su arquitectura tradicional: piedra, adobe, madera, soportales y balcones conforman un hermoso entramado que ha merecido ser declarado Conjunto Histórico-Artístico. Durante el recorrido por sus empinadas calles el olor a pueblo antiguo, a leña y a humo envuelve al viajero que, cohibido quizás ante el majestuoso Monasterio y los tesoros que guarda dentro (y tras haber saboreado el vino de Cañamero y la morcilla que ofrecen en cualquiera de las casas de comidas que alrededor del Monasterio hay) dirije sus pasos hacia el río Guadalupejo para pasear por su ribera.



























sábado 22 de agosto de 2009

puente de alcántara. cáceres.


Alrededor del año 100 d.C. siendo Trajano emperador del Imperio Romano, se terminó de construir para salvar el río Tajo, el impresionante puente conocido actualmente como puente de Alcántara. Considerado por los estudiosos como el puente romano más destacable de los que permanecen en pie, tiene una longitud de cerca de 200 metros, 8 metros de anchura y una altura máxima de sus arcos centrales de 55 metros. Pero esto no dejan de ser números y palabras que no pueden sustituir la impresión del viajero que por primera vez cruza, a pie, el puente y por él pasea.
Legiones romanas, ejercitos árabes y visigodos, escuadrones franceses o tropas isabelinas y carlistas cruzaron y maltrataron a lo largo de cientos de años el puente causandole importantes daños que felizmente apenas son visibles hoy día. Tan solo un rey portugués que pretendía cruzarlo con el propósito de invadir Castilla dió marcha atras con su ejercito ante la intención de los castellanos de destruir el puente para impedir dicha invasión. "Castilla no vale lo mismo sin ese puente" alegó el portugués mientras tiraba de las bridas de su caballo y galopaba de vuelta al pais vecino. Eran otros tiempos...
Es lógico por tanto, que en el escudo de la villa de Alcántara aparezca el mencionado puente así como la flor lisada verde de los monjes guerreros de la Orden del mismo nombre (que tan importante papel jugaría en la llamada Reconquista y tanto poder económico y político obtendrían) ya que aquí establecieron su sede. Por aquellos años alcanzó dicha villa sus momentos de mayor esplendor, durante los cuales se construyeron importantes edificios. Entre ellos destaca el Convento de San Benito. Afectado por diversos saqueos, el terremoto de Lisboa, la Desamortización y el posterior abandono fue restaurado en la decada de los sesenta del pasado siglo y hoy permanace en pie aguardando al viajero para enseñarle un trozo de la historia de este rincón de Extremadura.

sábado 25 de julio de 2009

garrovillas de alconétar. cáceres.


En la dura llanura cacereña puede el viajero encontrar una de las plazas mayores mejor conservadas y más desconocidas de nuestra geografía. La plaza de Garrovillas, porticada casi en su totalidad y declarada Monumento Histórico Artístico tiene una extensión de más de cuatro mil metros cuadrados, más de 60 arcos y algunas casas del siglo XV. Todo ello junto con el aire mediaval que aún conserva bien merece un alto en el camino del viajero que por esta tierra de dolmenes y castros prerromanos se encuentre.
La Historía no pasó de puntillas por este lugar. Lamentablemente solo ruinas se pueden contemplar de lo que fue un magnifico convento desde el que se divisa una bonita estampa de la población y solo en los años de lluvias escasas emergen del Tajo los restos de un castillo templario. Mejor suerte tuvo el puente romano de Alconétar ya que fue trasladado a finales de los sesenta, piedra a piedra, de su ubicación original para salvarlo de las aguas cuando fue construido el embalse de Álcantara. No tuvo, sin embargo tanta fortuna el puente de hierro que el francés Eiffel diseñó para salvar el río Tajo ya que, al parecer, permanece bajo dicho río desde que se embalsaran sus aguas.

Iglesias, varias ermitas, algún convento, un curioso corral de comedias, las callejuelas del barrío judío y la ya citada plaza mayor aguantan sin embargo el paso del tiempo esperando que el viajero dirija hacía allá sus pasos para mostrarle que cualquier tiempo pasado no fue mejor, sino distinto.

sábado 11 de julio de 2009

hervás. cáceres.


En Hervás, localidad situada en el norte de Cáceres y a orillas del río Ambroz se puede visitar una de las juderías mejor conservadas de la peninsula. Sus construcciones, de piedra, adobe y madera de castaño, permanecen milagrosamente en pie y forman un casco urbano de recovecos, empinadas y estrechas callejuelas, algún tunel y un puente mediaval. La iglesia de Santa María, levantada en el lugar que antes ocupaba un castillo árabe reconstruido después por los templarios, domina la localidad, declarada Conjunto Histórico Artístico a finales de los años setenta.

A su alrededor, espectaculares bosques de castaños, sustituidos por robles a medida que la montaña va ganando altura, conforman el paisaje que rodea esta localidad desde la cual se puede divisar gran parte del año las cumbres nevadas del Pinajarro. Atravesando el valle transcurría la calzada romana conocida como Via de la Plata, de la que se pueden encontrar todavía algunos restos. Rutas transhumantes utilizadas por el hombre desde tiempo inmemorial para conducir su ganado recorren también un valle que en otoño ofrece los tonos ocres y rojizos del bosque caducifolio. Semanas después un manto de hojas cruje bajo los pies del senderista que se anime a realizar algunas de las muchas rutas que por el valle del Ambroz discurren.



Verracos vetones, termas romanas, castaños, alcornoques, hayas y tejos con cientos de años, gargantas de cristalinas aguas...completan la visita que el curioso viajero puede hacer a esta comarca que cuenta con pueblos de nombres tan sugestivos como Segura de Toro, Baños de Montemayor o Gargantilla.

sábado 27 de junio de 2009

jerte. cáceres

Una de las rutas senderistas más conocidas y transitadas del norte de Cáceres, trancurre dentro de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos. Muy cerca de la pequeña población de Jerte parte esta ruta que discurre entre bosques de castaños y robles, cantuesos y helechos para llegar finalmente al lugar conocido como Los pilones. El agua, que baja impetuosa de la montaña, ha erosionado y modelado a lo largo de miles de años la roca. El resultado es una espectacular sucesión de saltos y pozas que suponen un verdadero gozo para la vista.


Otras muchas rutas transcurren por todo el valle. Entre ellas es de destacar la de Carlos V, llamada así por que al parecer este fue el recorrido que utilizó el séquito que condujo al poderoso Emperador al que sería su último retiro; el monasterio de Yuste. "Ya no queda más puerto que subir sino el de la muerte" dijo el hijo de Juana I de Castilla, Juana la Loca, cuando culminaron el puerto de Tornavacas. En esta y en otras localidades de la zona aún se conservan vestigios de aquellos tiempos, como la casa donde se alojó el Emperador. En Cuacos de Yuste se encuentra la casa de Juan de Austria, su hijo natural, mientras que en Garganta la Olla se halla la conocida como casa de las Muñecas, casa de citas bastante frecuentada por algunos componentes del séquito de Carlos y que se distingue por su color azul y la muñeca tallada que aparece en su fachada.

Todas las poblaciones del valle del Jerte y de la Vera conservan inmejorables muestras de su arquitectura tradicional de balcones y vigas vistas de madera, adobe y piedra. Todo ello bien merece una estancia de varios días en esta bella comarca rebosante de historia y naturaleza.