No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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martes, 10 de abril de 2018

pinturas esquemáticas. serradilla. cáceres.

        

Buscando información sobre las pinturas esquemáticas de la Sierra de Santa Catalina (Serradilla, Cáceres) encontré un artículo (Últimas intervenciones en la cueva del castillo de Monfragüe: actuaciones de adecuación para la visita y revisión de sus manifestaciones rupestres. H. Collado Giraldo y J.J. García Arranz) que me reveló ciertas cosas, verdaderamente interesantes, hasta la fecha desconocidas para mí. Me refiero a un tipo de clasificación de los abrigos rupestres en relación a sus características morfológicas y a su ubicación en el paisaje y más concretamente, a la definición de abrigos de intimidad, entendidos como abrigos de dimensiones muy reducidas y difíciles de localizar, pero adecuados para realizar prácticas vinculadas a la magia, a la religión o a un supuesto mundo sobrenatural.

Esto viene al caso porque los esquemas más llamativos localizados hasta la fecha en las cercanías de Serradilla se encuentran, precisamente, dentro de una oquedad que cumple esta y otras premisas, pudiéndose clasificarse por lo tanto como abrigo de intimidad. Estoy hablando de la representación de un gran antropomorfo unido por las manos con otros dos antropomorfos más pequeños, representación nada habitual dentro del arte esquemático. La rareza de este esquema, otra de las características de este tipo de abrigos, unido al difícil acceso para entrar en la covacha, hace pensar que estamos ante uno de los abrigos de intimidad descritos por los autores citados, los cuales tendrían un uso relacionado con el mundo espiritual. Serían, como digo, lugares donde refugiarse a practicar algún tipo de ritual vinculado a las creencias de los hombres que realizaron esos curiosos esquemas.

En este punto, tengo que decir que la impresión que tuve cuando entré en cuclillas en el reducido espacio y estuve por primera vez ante esos tres antropomorfos, fue la de estar ante una representación de la tierra madre, equivalente a la pachamama de los incaicos, una madre protectora grande y poderosa, que lleva a sus hijos desvalidos de la mano y los protege ante los numerosos peligros del exterior. Quién sabe, de ser cierta esta arriesgada hipótesis, si esta madre tierra luego se sincretizó en Ataecina, más tarde en la Proserpina romana y posteriormente en alguna santa, ¿Santa Eulalia?, de la religión judeocristiana.

                       


Sin embargo, este no es el único abrigo que esconde la Sierra de Santa Catalina puesto que en su solana podemos encontrar tanto abrigos de tránsito (utilizados temporalmente) como de indicación (relacionados con el control de los recursos), los otros dos tipos de abrigos incluidos en la clasificación.

En cuanto a la época en que fueron realizadas, solo me atrevería a señalar que, en general y de acuerdo con el artículo de referencia, las de trazo más grueso y tonos anaranjados diluidos pertenecerían a una fase neolítica-calcolítica mientras que las trazo fino y tono rojo más oscuro corresponderían a la Edad de Bronce.
















   (El tratamiento digital de las fotografías ha sido realizado por Alejandro G. Pizarro. )

(José Gómez Sánchez, el hombre que sabe hacer fuego, fue quien nos condujo por la sierra y nos mostró este excepcional conjunto de estaciones rupestres.)

jueves, 5 de abril de 2018

músicos de la calle

Lisboa.
Oporto.

Una de las cosas que más me gusta cuando viajo es escuchar a los músicos de la calle. Por unas cuantas monedas, impasibles ante los ruidos y ante la gente que pasa absorta en sus pensamientos, nos dejan en el aire su manera de entender la música y de alguna forma, nos ayudan a ser más felices. Por esos ratitos, por su contribución a un mundo mejor, hoy quiero dejar aquí un pequeño tributo a los anónimos músicos de la calle.

Granada.

Granada.

Granada.

Oporto.

Oporto.

Praga.

miércoles, 14 de marzo de 2018

el hombre que sabe hacer fuego.


Tengo la suerte de haber subido recientemente a la sierra con un singular serradillano, José María Gómez Sánchez, y de comprobar in situ las habilidades que ha ido adquiriendo en cuanto al modo de vida de las culturas antiguas y su integración en el medio natural.

Lo más curioso es que José María es autodidacta y que muchos de sus conocimientos proceden de la observación y la experimentación. Subir con él a la sierra es, por tanto, descubrir secretos de las plantas y las piedras que solo él conoce. Aun así, la tradición oral, los libros e internet tienen un peso importante en su mochila porque estamos sobre todo, ante un hombre curioso, ávido de conocer y de recrear experiencias.

Las habilidades de José María son muchas. Una de ellas es la de imitar el proceso de fabricación de armas y utensilios cotidianos de las culturas prehistóricas con materiales de reciclaje u obtenidos de la propia sierra. Así, a partir de elementos de los más diversos -tendones de ciervos, resina natural, huesos, ramas, botellas de cristal o diferentes tipos de piedras- y gracias a la habilidad con que los maneja, consigue instrumentos que bien podrían aparecer en cualquier museo antropológico o de la Prehistoria (hachas, bramaderas, flechas, raspadores o arcos).

Elaboración de una flecha con tendón de ciervo,
resina y punta tallada de cristal.

Fruto de esta curiosidad y del ensayo ya comentado, este sorprendente e interesante personaje es capaz también de obtener pigmentos similares a los que utilizaban en la Prehistoria para pintar las paredes de roca y para dejar impresas en ellas su ideas y sus anhelos. Igualmente José María tiene la habilidad de guiar a los más curiosos hasta esos recónditos abrigos y de mostrar e interpretar las preciosas y enigmáticas pinturas que adornan sus paredes desde hace miles de años.

Obtención de pigmentos naturales 

Vivir en un entorno tan agreste como Monfragüe supuso para el hombre un duro proceso de supervivencia y de adaptación al medio en el que tuvo que emplearse a fondo. El conocimiento de las utilidades de la flora y el comportamiento de la fauna, el aprovechamiento de los recursos o el paso de las estaciones y sus consecuencias fueron fundamentales a la hora de este proceso de adaptación. El uso del fuego -saber hacerlo, mantenerlo y transportarlo- fue seguramente un paso definitivo para que la especie pudiera perpetuarse.

Sorprendentemente, José María es capaz de hacer fuego utilizando las mismas técnicas que las que  usaban nuestros antepasados, únicamente mediante el golpeo de una piedra rica en hierro sobre un trozo de sílex o gracias a la enérgica frotación de una rama sobre madera. En el primer caso se trata de conseguir que las chispas que se producen hagan arder un material inflamable (yesca). En el caso de la fricción sobre madera hay que lograr que el calor generado inflame la yesca. El resultado es, de cualquier forma, espectacular...

El fuego es para Aristóteles uno de los cuatro elementos
principales de la Naturaleza.
Fotografía cedida por José María Gómez.
Con su fiel acompañante, Marley. 
Soliforme. Sierra de Santa Catalina. Serradilla. Cáceres. 

                                               Más sobre José María Gómez Sánchez:

El lince con botas. Talla, flecha, huesos, fuego.
En Facebook: Culturas primitivas
Durante una de sus demostraciones en el Centro de
Interpretación de Serradilla.
Fotografía cedida por José María Gómez Sánchez.

miércoles, 28 de febrero de 2018

pinturas esquemáticas de la serena. uno. (los locos del arte rupestre)


La aparición de nuevos abrigos de Arte Rupestre en los últimos años en distintas sierras de la comarca de la Serena, está consolidando dicha comarca como una las zonas más importantes en cuanto a este arte se refiere. En concreto, estos nuevos abrigos se sitúan temporalmente en el Calcolítico, también conocido como Edad del Cobre, un periodo que en líneas generales se caracteriza por la utilización por primera vez de herramientas y armas de metal. Es decir, el hombre, además de dedicarse a cultivar el suelo, a la caza y a criar animales, aprende a extraer minerales y a transformarlos para facilitar ciertas tareas.

Naturalmente, esta actividad minera dejó algunos rastros, visibles todavía hoy día y por eso, en muchas de las sierras que conforman el paisaje extremeño, aparecen cuevas o hendiduras que no son más que antiguas minas excavadas con la intención de extraer minerales de ellas. Dichas minas, explotadas durante el Calcolítico y quizás en periodos más recientes, se distinguen muy bien de las cavidades naturales porque suelen presentar las paredes muy ennegrecidas, ya que el proceso de extracción incluía un sobrecalentamiento artificial de la piedra para hacerla estallar.

Otra de las características de estas minas es que suelen presentar en la entrada algún tipo de pinturas esquemáticas, tal vez para indicar a quien pertenecían o quien trabajaba en ellas. La acción antrópica y de los fenómenos meteorológicos han borrado muchos de estos esquemas haciendo que sea imposible o muy difícil su observación a simple vista, aun aplicando tratamientos informáticos. Sin embargo, otras pinturas han llegado a la actualidad en bastante buen estado, mostrándonos entonces preciosos pero indescifrables conjuntos de esquemas.

A veces, sin embargo, no parece que la existencia de abrigos rupestres tenga relación con la actividad minera sino más bien con el control del territorio, situándose entonces en cornisas con gran visibilidad desde donde abarcar una gran extensión de territorio o en lugares estratégicos para controlar el paso de animales o personas.  Hay autores, incluso, que establecen ciertos vínculos entre determinados abrigos y la celebración de rituales o ceremonias religiosas, por la presencia de figuras esquematizadas que bien podrían representar deidades o ídolos, con gran semejanza en ocasiones con los ídolos-placas, otra importante manifestación del Arte Rupestre.

Antropomorfos bitriangulares. Sierra Recorvo.
Quintana de la Serena.
(Autor de la fotografía. Carlos Señor Nieto.)
Sierra de Guadamez. Zalamea de la Serena.
(Autor de la fotografía. Alex G. Pizarro.)
Grafema. Los Mestos. Cabeza del Buey.
(Autor de la fotografía Alex G. Pizarro.)

En cuanto a la tipología de estos esquemas, señalar que esta no difiere mucho de la tipología existente en otros lugares de la geografía extremeña. Así antropomorfos y zoomorfos se alternan con símbolos de significado desconocido para nosotros (puntos, barras, escaleriformes, espiraliformes, etc) conocidos como grafemas o ideomorfos. En este punto, es necesario señalar que para muchos autores, el arte esquemático es una disciplina que, en general, simplifica el todo en pos de conseguir representaciones, fieles a la realidad pero no exentas de ciertas dosis de abstracción, lo cual dificulta enormemente la comprensión de los esquemas.

Zoomorfos, antropomorfo y grafemas en un mismo panel.
Huertas del Capellán. Capilla.
Precioso panel con distintos tipos de antropomorfos que indica que podrían
haber sido pintados en distintas épocas, o al menos, por distintos autores.
Huertas del Capellán. Capilla. 
Antropomorfos. La esquematización llega a tal punto en este esquema
que la figura humana se convierte en un arcoriforma.
Huertas del Capellán. Capilla. 

Esta sucesión de nuevos descubrimiento de abrigos de arte parietal en la Serena y en otras comarcas extremeñas, se debe en gran medida al esfuerzo y dedicación de un puñado de entusiastas aficionados, estudiosos e investigadores que desde hace años, antes de forma individual y ahora bajo el nombre de grupo Sierra Recorvo, emplean gran parte de su tiempo libre en subir a lugares de difícil acceso para localizar, georreferenciar y estudiar paneles inéditos y otros ya conocidos. Por supuesto, cada vez que se produce un nuevo hallazgo, las autoridades competentes tienen cumplida información...

Ideomorfos de trazo fino y pequeño tamaño. Peñón del Pez. Capilla.
(Autor de la fotografía. Casimiro Sánchez Iglesias.)

(Todas las fotografías que se muestran en este artículo (Los Mestos, Sierra Recorvo, Sierra de Guadamez y Peñón del Pez) corresponden a pinturas descubiertas por miembros del grupo Sierra Recorvo, excepto las de Huertas del Capellán, publicadas por primera vez en Mayo de 2014 por Manuel García Blázquez en el blog Almadén y sus rincones.)


alfabeto tartesio Es decir, dicho de la manera más sencilla; los bitriangulares, escaleriformes, ramiformes, ídolos oculados y otros grafemas presentan muchas similitudes y por tanto pueden identificarse con algunas letras de diversos alfabetos prerromanos. En la siguiente imagen se puede comprender mejor lo expuesto


escuchando paisajes de arte rupestre
En dicho artículo, titulado Hearing rock art landscapes: a survey of the acoustical perception in the Sierra de San Serván area in Extremadura (Spain), como digo, sus autores tratan de establecer que los hombres que dejaron esas curiosos y a veces enigmáticos dibujos en los lugares más inaccesibles de las sierras, no escogieron esas paredes por casualidad. 

más sobre el alfabeto tartesio Señalados en verde, se muestran los yacimientos tartesios o post orientalizantes, enclavados en los valles de dos grandes ríos, como el Guadiana y el Zújar. Como excepción, Aliseda o Talavera la Vieja, situados más al norte, ya en la provincia de Cáceres. Por otro lado, señalados en rojo, se encuentran algunos de los abrigos que muestran esquemas con gran parecido a ciertas letras de los citados alfabetos. Como se puede observar, estos abrigos también se sitúan en los valles del Guadiana y el Zújar, lo cual puede significar dos cosas

jueves, 22 de febrero de 2018

tholos del cerro de la barca. valdecaballeros. badajoz.



En las cercanías de la desembocadura del Guadalupejo en el Guadiana, se encuentra el tholos del Cerro de la Barca, un peculiar monumento funerario construido según los expertos hace 6000-4000 años. Como la mayoría de los enterramientos de este tipo, consta de cámara circular y de corredor, y está orientado al sol naciente, es decir, al Este. Además, tiene en común con otros dólmenes la presencia de cazoletas y grabados en varios de los ortostatos que constituyen la cámara mortuoria. Igualmente fue utilizado como sepulcro colectivo a lo largo de miles de años y pudo haber sido objeto de varias reformas.

Sin embargo, al contrario que otros muchos  dólmenes, de los cuales solo podemos ver su estructura, (debido al uso que se ha hecho a lo largo de cientos de años de sus materiales para la construcción de cercas y chozos), este megalito ha llegado a nuestros días con el túmulo medianamente bien conservado. Esta circunstancia nos permite, por tanto, hacernos una idea bastante aproximada de cómo era un monumento de este tipo. 

En las siguientes imágenes se puede apreciar el interior y el exterior del largo corredor (14 metros), y el túmulo, constituido por cantos rodados y piedras de mediano tamaño que ocultaba y protegía la estructura y la cubierta, la cual no ha llegado a nuestros días. 




Dos fases de la construcción del sepulcro rupestre de Valdecaballeros.
Imagen tomada de la cartelería del monumento. 

El tholos o dolmen de Valdecaballeros ha sido convenientemente estudiado y existe bastante información en la red sobre todo su conjunto y más concretamente sobre las pinturas, cazoletas y grabados que adornaban la parte interna de algunos de los trece ortostatos que lo conforman. Respecto a las primeras, decir que los investigadores han documentado algunas pinturas en muy mal estado de conservación. Las cazoletas, lógicamente, son mucho más visibles, mientras que los grabados, (realizados durante el Calcolítico y Bronce Medio) con un objeto punzante que dio como resultado un conjunto de grabados de trazo muy fino, requieren de cierta atención para su identificación. Llama la atención en este punto la sugerente teoría que los investigadores Rubio Andrada y Pastor González han elaborado respecto al significado de los grabados más recientes, según la cual, estos representan algún acontecimiento relacionado con las armas de bronce.

Cazoletas. 

Igualmente es muy reveladora la existencia de una inscripción realizada con alfabeto del SW, lo cual quiere decir que el monumento tuvo uso incluso durante el llamado periodo orientalizante, una época bastante tardía teniendo en cuenta que fue construido miles de años antes, durante el Neolítico, periodo al que pertenecen también las cazoletas


En los siguientes enlaces, de los que he obtenido la mayor parte de la información, podéis encontrar un detallado estudio sobre este megalito:

https://www.academia.edu/2061474/Gu%C3%ADa_del_Tholos_del_Cerro_de_la_Barca_Valdecaballeros_Badajoz_

http://www.chdetrujillo.com/tag/monumento-funerario-megalitico-de-la-barca/