No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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miércoles, 9 de abril de 2014

arquitectura industrial y patrimonio minero. vía férrea guadalupe-villanueva de la serena, minas de logrosán y otros restos de industrialización.


A pesar de la marcada vocación ganadera y agrícola que tradicionalmente ha tenido la mayor parte del territorio extremeño, en determinados momentos hubo ciertos focos de industrialización que deben ser destacados, tanto por el crecimiento demográfico y económico que produjeron, como por las muestras de arquitectura industrial y minera que estos proyectos dejaron.

Entre estas extrañezas industriales yo señalaría un eje en cuyos extremos estarían las localidades de Logrosán y Villanueva de la Serena, unidas entre sí por la vía férrea Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena. No debería olvidarse tampoco el Plan Badajoz, mediante el cual se produjo una gran transformación agrícola y paisajística de amplias zonas del Valle del Guadiana, aunque entre sus objetivos se contemplaba también la industrialización de la zona de actuación.

Estas son algunas de las muestras de arquitectura industrial que todavía hoy podemos encontrar en la zona indicada:

Minas de fosforita de Logrosán. Estas minas proporcionaron durante décadas el fósforo que la agricultura demandaba tras la revolución industrial que se produjo en Europa durante el siglo XIX. En concreto, la extracción de mineral comenzó en 1863, produciendo, a medida que crecía el volumen de fosforita extraído, un gran aumento de la población en Logrosán y en otras localidades cercanas. Finalmente, la mina cesó su actividad en 1946. Recientemente han sido puestas en valor, encontrándose abiertas al público algunas galerías del Pozo María.

Castillete de la mina de Logrosán.  La función de esta estructura era
extraer, mediante un sistema de poleas, el mineral del interior de la mina. 
Interior de la Mina Constanaza. Logrosán. 
Fosforita. El auge de la agricultura, a raíz de la revolución industrial,
propició una alta demanda de fertilizantes. De este mineral, se obtenían
abonos fosfatados.

Ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena. "De este eje ferroviario se puede decir todo lo que se quiera menos que se trataba de una obra gratuita e innecesaria. Un sueño irrealizable." Esto es al menos una de las conclusiones a las que llega Cipriano Juarez Sánches Rubio en su artículo "El ferrocarril Talavera de la Reina- Villanueva de la Serena. Un sueño irrealizable", en el cual hace un completo estudio de las causas que llevaron al fracaso de este proyecto que pretendía unir el valle del Tajo y del Guadiana. La dificultad de la accidentada ortografía del tramo que transcurría por las Villuercas, las guerras, las crisis económicas, la dilatación en el tiempo de las obras fueron, según este autor, las principales causas de que de este sueño no tuviera final feliz. Una pena, porque, copio textualmente, "el ferrocarril proyectado era de gran utilidad pública y rentable tanto en la primera como en la segunda etapa de sus etapas de construcción.  Su valor indirecto siempre se ha considerado sobradamente compensador y productivo. La rentabilidad le proviene de ser la infraestructura viaria más eficaz para la explotación y comercialización de los fosfatos de Logrosán y otros minerales de la zona que recorre. También por la potencialidad agrícola-ganadera-forestal, las mercancias, el tráfico de viajeros, su contribución a la mejora de los productos de regadio del Plan Badajoz, abreviar las relaciones entre Madrid y Huelva, y facilitar el acceso peregrino al santuario de Guadulupe."

Actualmente, un buen número de estaciones abandonadas y los viaductos sobre los ríos Guadiana y Guadalupejo son las muestras más visibles del trazado extremeño, reconvertido en Vía Verde para disfrute de senderistas y ciclistas.

Viaducto de Guadalupe. Construido para salvar el profundo valle del río Guadalupejo,
tiene una altura máxima de 58 m. y una longitud de 230 m.
Túnel en la proximidades de Guadalupe. El tren nunca llegó a circular
  por el tramo Guadalupe-Logrosán.
Elemento ferroviario en las proximidades
del Viaducto de Guadalupe.
Estación de Logrosán. En la actualidad, como el resto de las estaciones
 que jalonaban el trazado, se encuentra en un lamentable estado
de abandono total.

Se refería Cipriano Juarez Sánches Rubio en el párrafo anterior a la importancia que el fracasado proyecto ferroviario hubiera tenido para la comercialización de los productos obtenidos en las zonas donde se llevó a cabo el Plan Badajoz, el cual  suele entenderse como un plan exclusivamente agrario. Yo, sin embargo,  no quiero dejar de mencionarlo porque la historia reciente del territorio conocido actualmente como Vegas Altas no se puede entender sin este plan, y ni mucho menos, el paisaje abierto de arrozales, maizales o frutales que se extiende por los margenes del Guadiana. Es cierto que como os decía, el objetivo fundamental del Plan Badajoz fue el de repoblar y revitalizar una de las provincias más extensas y pobres de España. Esto debía hacerse por medio de la construcción de grandes presas y embalses, de la creación de extensas zonas de regadíos y de la supresión de amplias zonas adehesadas.

Pero según algunos autores, los creadores de esta ambiciosa idea habían concebido que el Plan debía ayudar también a la industrialización de la zona por medio de la llegada de fábricas de maquinaría agrícola, empresas transformadoras, secaderos, desmotadoras, cementeras, etc. A la vista está de que si bien la primera parte del proyecto fue bastante satisfactoria, la industrialización apenas se llevó a cabo, si exceptuamos la construcción de las grandes presas, con todo el movimiento de trabajadores, materiales, maquinaria e infraestructuras que ello conlleva.

La construcción de varias presas posibilitó la sucesiva puesta en riego de
100.000 hectareas. La última gran presa fue terminada en 1990.
Grullas sobrevolando los rastrojos de arroz y maíz, en las cercanías
 de un pueblo de colonización de las Vegas Altas del Guadina. Al fondo,
las Villuercas.  En la actualidad, las Vegas Altas está  considerado
 un lugar especial para ver y fotografiar aves.

Fabrica de jabones y glicerina de Villanueva de la Serena. Lo único que queda de esta antigua fábrica es la casa que el industrial José Gallardo hizo construir para vivienda de su familia. El resto desapareció durante las  dos o tres décadas últimas, levantándose en su lugar varios bloques de pisos.

La fábrica, en origen un pequeño taller artesanal, fue fundada hacia 1880 y alcanzó un gran esplendor durante la Primera Guerra Mundial, gracias a la gran demanda de glicerina, utilizada en la fabricación de explosivos. La muerte de Gallardo en 1920 y la paralización de la producción durante la Guerra Civil provocaron un paulatino declive hasta el cierre definitivo del complejo industrial a medidados del siglo XX.

La casa de la Jabonera es el único edificio que se conserva de la enorme
 fábrica. Al parecer, se debe a Anibal Gonzalez, el arquitecto de la Plaza
de España  de Sevilla. 
Detalle de la casa de la Jabonera, restaurada recientemente. En la actualidad
acoge  una Concejalia y diversos actos culturales.
Fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena. Fue construida hacia 1928, tras un incendio en las instalaciones de la fábrica de Logrosán, y tras altibajos importantes, sobre todo durante la Guerra Civil, cerró definitivamente en 1968. No he podido encontrar mucha más información escrita. Si he oído, de boca de personas de cierta edad, que esta fabrica, junto con la fabrica de jabones, supuso para Villanueva de la Serena un gran impulso demográfico y la construcción del barrio conocido actualmente como Barrio del Pilar o Barrio Nuevo.

Una vez agotado el mineral que se extraía en las minas de Logrosán, la fábrica utilizó fosforita procedente del Sahara, por entonces bajo el Protectorado español. Al parecer, este mineral era extraído a cielo abierto y por tanto, resultaba menos costoso, pero no llegaba a España de forma regular. Ello, unido a la obsolescencia de las instalaciones y a otros factores, llevó a Explosivos Río Tinto y a S.A. Cros a determinar el cierre de la fábrica.

La fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena., desde
la Carretera de Circunvalación.
La fabrica de superfosfatos de Villanueva de la Serena, desde
la estación de ferrocarril. Precisamente, la llegada del tren tuvo
mucho que ver  en el gran crecimiento que tuvo la localidad




Desde entonces siempre habíamos tenido aparcada esta excursión hasta que por fin, hace unos días nos acercamos a Campillo de Deleitosa y recorrimos casi en su totalidad el acueducto de 5 Km de longitud, que discurre a media falda de la garganta Descuernacabras.



vía verde del guadiana.
Cruzando la comarca pacense de las Vegas Altas discurre en gran parte, por donde antaño lo hiciera el ferrocaril, la Vía Verde del Guadiana. A través de ella, es posible cubrir un total de 57 km. a pie o en bicicleta, desde Villanueva de la Serena a Logrosán.

Hoy día está practicamente despoblado y en ruinoso estado pero, en la década de los sesenta del pasado siglo, constituía un importante nudo ferroviario que llegó a tener cerca de 900 habitantes. Diez años más tarde empezó su declive y la mayor parte de sus habitantes tuvo que emigrar




vegas altas del guadiana.
"Nos dieron una vaca lechera, los aperos de labranza y una parcela. Todo ello a pagar en un montón de años y en pequeñas cuotas. Si, pero había que pagarlo.-continúa María - Lo peor que podía pasar es que se muriera la vaca. Cuando se ponía enferma, mi madre se pasaba el día sentada delante de la vaca, llorando."

domingo, 9 de marzo de 2014

salvemos a los condenados de talaván. una iniciativa de gabriel cusac.



Subí con alguna dificultad por un trozo de muro derruido y entré en la ermita. Primero tropecé con una piedra, quizás con una lápida. Después estuve a punto de caer tras meter el pie en un agujero, oculto por la alta hierba que crecía en el interior del edificio. Pero la idea de contemplar las enigmáticos y extrañas figurillas que adornaban la cúpula de aquella ermita en ruinas, me impedía tomar cualquier tipo de precaución. Había recorrido un buen puñado de kilómetros para ver y fotografiar el interior de aquél viejo edificio y la ansiedad podía conmigo. Luego, pasé rapidamente al lado de aquellos nichos abiertos y me dirigí, alzando la vista, hacia donde debían estar los condenados, que hasta entonces solo había visto en fotografías. Y efectivamente allí estaban. Los conté despacio y pude comprobar que eran veintiuno. Bueno, uno había sido vencido por la humedad y el paso del tiempo, de manera que solo quedaban veinte. 

Después los fotografié atropelladamente. Apenas presté atención al encuadre. Solo quería tomar las fotografías y salir rapidamente de allí. Aquellos nichos abiertos y vacíos, aquella exuberante vegetación que me impedía ver lo que pisaban mis pies, aquellas decenas de ojos que parecían mirarme desde las alturas... Claro, en aquellos momentos lo comprendí. Esa era la misión que el autor de aquellos esgrafiados había encomendado, varios siglos antes, a aquellos grotescos personajillos. Atemorizar al pueblo llano, subyugar a los pastores que cuidaban el ganado que pastaba en las feraces y bellas dehesas, tener en un puño a los villanos que malvivían en la pequeña población...

Fue entonces cuando empecé a sentir simpatía por los veinte penados. Arrriba, a varios miles de metros, varios aviones surcaban el cielo azul dejando tras de si su blanca estela y yo llevaba un android en el bolsillo de mi camisa, además de una cámara Nikon colgada al cuello. Estamos en el siglo XXI, me dije, ya no dais miedo. Si acaso respeto. Y sin más, continué fotografiando los deteriorados esgrafiados, esta vez tranquilamente, disfrutando cada vez que el dedo apretaba el disparador, pero observando con preocupación las humedades que amenazaban con borrar para siempre aquellos dibujos y las profundas grietas que surcaban la bóveda e incluso las alas, los ridículos gorros rojos y las caras de algunos de los réprobos.

Tras ello salí al exterior, donde me esperaban mi mujer y mis dos hijas, y mientras la primavera estallaba en la dehesa extremeña, dejamos atrás la ermita. Desde luego, el viaje había merecido la pena, pensé mientras guardaba la cámara en el maletero del coche; sería una gran perdida para todos la desaparición de los esgrafiados que, desde 1628, adornan la cúpula y los muros de la humilde Ermita del Santo Cristo de Talaván. 

                                                                                                              Ocho de marzo de dos mil catorce.






"Salvemos a los condenados de Talaván" es una iniciativa del escritor Gabriel Cusac mediante la cual pretende salvar de la ruina la ermita del Santo Cristo, situada en la localidad cacereña de Talaván. Para ello, entre otras acciones, Gabriel ha ideado construir una cadena de blogs que denuncien la lamentable situación en la que se encuentra el edificio y los interesantes y extraños esgrafiados que adornan su interior. Sería muy positivo, por tanto, que esta iniciativa tuviera una importante repercusión, por lo cual os pido que la hagáis llegar a vuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, utilizando el boca a boca y también las redes sociales.

El primer eslabón de la cadena lo puso el propio Cusac. Después tomó el relevo Samuel Rodriguez Carrero, con un trabajo completísimo y realmente espectacular en el que podéis encontrar una exhaustiva información sobre la ermita y los réprobos que aparecen en su interior. Hace unos días, mediante un correo electrónico, Samuel me cedió el téstigo, que yo acepté encantado. Ahora es el turno de José Manuel López...






La cadena: porque no quiero escuchar un réquiem por los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/la-cadena-porque-no-quiero-escuchar-un.html

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Salvemos la Ermita del Santo Cristo de Talaván.
http://caminosdecultura.blogspot.com.es/2014/03/colaboraciones-de-extremadura-caminos.html#comment-form

Los angeles malos de Talaván, Antonio Aviles Amat.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/03/los-angeles-malos-de-talavan-antonio.html

Leyenda de los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2013/10/leyenda-de-los-reprobos-de-talavan.html

Carmen Gastón Mata. Levanté el rostro hacia el cielo.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/levante-el-rostro-hacia-el-cielo-carmen.html



viernes, 21 de febrero de 2014

el rayo verde.


Anochecía. No importa cuando ni donde. Yo viajaba en aquél viejo autobús y entonces, lo vi. Saqué la cámara fotográfica de su funda y apreté el disparador varias veces. Sabía que los baches de la calzada y el traqueteo del motor impedirían obtener alguna imagen de calidad, pero yo seguí intentándolo. Después, efectivamente, pude constatar la baja calidad de las fotografías, pero comprobé también que había sido capaz de fotografiar el rayo verde, aquél que con tanto afán buscaban los protagonistas de la novela del mismo título, escrita en 1882 por Julio Verne.

El Rayo Verde, una de las pocas obras románticas que escribió el francés, tiene como principal protagonista a Helena, una joven que desea contemplar el rayo verde antes de contraer matrimonio. Para ello, bordeando las bellas costas de Escocia, viaja en busca de un lugar propicio donde observar el extraño fenómeno. Al parecer, dicho fenómeno óptico, que ocurre cuando el sol nace o se pone, suele durar entre unos segundos y cinco minutos, y se produce cuando coinciden una serie de parámetros respecto a la composición de la atmósfera, el color del disco solar, la nubosidad, etcétera.

Como veis, el rayo que aparece en las imágenes no es verde, sino más bien azulón. He leído que el rayo azul es todavía más difícil de contemplar que el verde, aunque seguramente la variación de color se debe a un problema de aquella cámara, no demasiada apropiada para condiciones de poca luz.


Lo cierto es que yo nunca llegué a leer la novela, pero si un cómic (nosotros lo llamábamos tebeos) que formaba parte de una colección titulada Joyas Literarias Juveniles. Dentro de esta colección se encontraban títulos tan extraordinarios como La isla del Tesoro, Ivanhoe, Los hijos del Capitán Grant, Miguel Strogoff, Ben-Hur, etcétera. Por aquél entonces solo había dos canales de televisión y no teníamos nintendos, ni pcs, ni androids y los niños nos teníamos que distraer leyendo, jugando a indios y vaqueros o montando en bicicleta.

En realidad no estoy seguro de que lo que captó mi cámara fuera el rayo verde al que se refería Verne. A mi, desde luego, me hizo ilusión pensar que así había sido, más que nada porque me hizo recordar también aquellas tardes de pan con nocilla y pretéritos imperfectos.

Eran otros tiempos...







martes, 28 de enero de 2014

estelas decoradas.

Las estelas decoradas son piedras, generalmente planas y alargadas, grabadas durante un periodo todavía por determinar de la Protohistoria. En ellas suelen aparecer figuras antropomorfas acompañadas de escudos, armas, carros y otros objetos.

Aunque se han encontrado estelas de este tipo a lo largo y ancho de toda la geografía extremeña y peninsular, se considera que la comarca pacense de la Serena es uno de los principales focos donde se produjo esta manifestación religiosa-funeraria. A su vez, dentro de esta comarca, son los términos municipales de Cabeza del Buey, Zarza Capilla y Capilla donde con más frecuencia se han producido este tipo de hallazgos. Además, dentro de Extremadura, existen otros importantes focos, como la sierra de Gata, las Villuercas, Monfragüe, o la sierra de San Pedro.


Guerreros. La figura de la izquierda porta espada y arco.
 En la parte superior aparece un carcaj.  La otra figura solo
empuña una  espada. A la derecha un escudo y un objeto
sin identificar. Procedente de Capilla. (Badajoz)
Detalle de guerrero con espada al cinto y faldón. En la parte
 superior un escudo y un objeto que pudiera ser una  lira. A
ambos  lados  objetos  irreconocibles  que,  al parecer,  fueron
borrados. Zarza Capilla. (Badajoz)

Hay distintas opiniones sobre cuando se realizaron estos toscos grabados, aunque tal vez se ha impuesto la teoría que sitúa estas estelas en la última etapa de la Edad del Bronce. En aquellos momentos, los valles del Guadiana y del Zújar estarían habitado por hombres dedicados a la minería y al pastoreo que ya habían empezado a recibir los primeros flujos orientalizantes del sur de la península y del Mediterraneo. Posteriormente, a partir del siglo V a.C. estos flujos se consolidarían, dando lugar a las culturas del templo de Cancho Roano y del edificio de la Mata. Precisamente, en la entrada de Cancho Roano, a modo de escalón, se halla la famosa estela que National Geographic cita en un documental sobre la Atlántida, en la que aparece un guerrero junto a una serie de círculos concéntricos que corresponderían con el plano de la legendaria ciudad. Sin embargo, estudios más serios identifican estos círculos con el escudo de un guerreo, que suele aparecer también con el resto de sus armas y en ocasiones, con un carro tirado por dos caballos.

La circunstancia de que, habitualmente, estas estelas hayan aparecido fuera de contexto ha impedido a los arqueólogos determinar con exactitud la función de esta piedras grabadas, aunque bien pudieran tratarse de monumentos funerarios. De hecho, algunos de estos estudiosos creen que son menhires y consideran que originariamente estarían clavados en el suelo, en posición vertical. Hay que tener en cuenta que la mayoría son alargadas aunque de algunas de ellas solo han llegado a nuestros días fragmentos rotos por la acción de los arados o por otros motivos. Otras fuentes señalan, en cambio, que estas piedras pudieron servir como hitos para marcar el territorio o tener función conmemorativa, en recuerdo de ciertas personalidades.

La mayoría de las figuras representadas en estas estelas corresponden a figuras masculinas muy esquematizadas, seguramente de clase social alta. Junto a ellas aparecen sus armas y otros objetos personales, como peines y espejos. En ocasiones, se puede observar también el dibujo de un carro tirado por dos animales y de varios círculos concéntricos, identificado por los arqueólogos como el escudo que portaría el guerrero.

Guerrero con espada, lanza y escudo. Debajo aparece un
carro tirado por dos caballos. Estela procedente
 de El Viso (Córdoba)

La presencia de estos dos elementos citados (escudo y carro) plantea a los arqueólogos,sin embargo, dos preguntas inevitables. ¿Por qué los escudos son representados tan desproporcionados en relación al tamaño de las figuras humanas? ¿Por qué aparecen carros grabados en las estelas si estos no aparecieron en la península hasta la Edad de Hierro? La primera incógnita se ha resuelto otorgando a los escudos un cierto carácter sagrado e incluso identificando estos elementos defensivos con alguna deidad. Contestar a la segunda pregunta implica aceptar una temprana llegada de pobladores del sur que interrelacionarían con las comunidades que habitaban parte de la actual Extremadura. Esto no significa la incorporación  de este medio de transporte a la vida cotidiana de las poblaciones autóctonas. La similitud entre los carros de las diferentes estelas ha llevado a pensar que estos esquemas son simples copias.

Representación de un carro en una estela encontrada
en Cabeza del Buey. (Badajoz)

También han aparecido, aunque con menos frecuencia, figuras femeninas, identificadas por dos puntos situados a la altura de los pechos y  representadas con un gran collar o pectoral y una gran diadema.  Como se puede ver en las siguientes fotografías y dibujos, están muy esquematizadas, y algunas veces quedan resueltas con solo tres o cuatro lineas. Hay que señalar, no obstante, que ciertos investigadores identifican estas figuras con personas con cierto peso en la comunidad, seguramente las de mayor edad, que llevarían sobre la cabeza una diadema como símbolo de ese estatus.

Figura femenina con collar y diadema.
Fragmento. Procedente de Capilla. (Badajoz)
Figuras femeninas con diademas.
 Fragmento. Procedente de Zarza Capilla. (Badajoz)

Como veis, el mundo de las estelas, es un mundo fascinante. Intentar comprenderlas, una difícil tarea.

Yo, por mi parte, os dejo algunos enlaces y publicaciones muy interesantes, donde podréis ampliar conocimientos. De ellos he obtenido gran parte de la información para esta entrada. Igualmente os dejo algunas entradas, publicadas anteriormente en este blog, que tienen cierta relación con las estelas decoradas por estar encuadradas en el ámbito geográfico  de la comarca dela Serena.      

http://es.scribd.com/doc/75475098/Galan-Eduardo-Las-estelas-del-suroeste-historias-de-gentiles-damas-y-oderosos-guerreros     

http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie1-84F76818-C07E-2F30-54D1-833567D722BC&dsID=Documento.pdf
                 
estelas decoradas de extremadura

                                                   
pinturas rupestres de magacela.
Como podéis ver, el color predominante en la mayoría de las pinturas es el rojo. Para Gutierrez Ayuso este color rojo procede de polvo de piedras con un alto porcentaje de oxido de hierro sobre grasa animal y soluciones líquidas aunque existen algunas de color negro (oxido de manganeso) y blancas (probablemente piedra caliza).
     

Hace dos mil quinientos años llegaron a estas tierras gentes procedentes del antiguo reino de Tartessos... Probablemente habría que hablar de una aristocracia procedente de las costas del sur, que protagonizó un fenómeno o unidad cultural.



Este yacimiento últimamente ha adquirido más importancia si cabe, sobre todo para el gran público, a raíz de que National Geographic lo citara en un documental como posible destino de los supervivientes de la Atlantida.



El origen  de Cancho Roano, según algunas hipótesis, podría ser el túmulo o enterramiento de un importante guerrero, a juzgar por los restos encontrados y por la estela funeraria que se encuentra formando parte de la escalera de acceso



Esta estatuilla formaría parte de un conjunto de caballo y jinete dispuestos sobre una plataforma representando una escena de caza. Según estos mismos investigadores, no se ha encontrado ninguna otra pieza similar, ni dentro de la península ni fuera de ella.


lacimurga. badajoz.
Parece ser, por los restos encontrados, que en este lugar existió ya un asentamiento prerromano que fue habitado a partir del siglo V a.C. Pero los momentos de mayor esplendor debieron alcanzarse posteriormente, cuando los romanos se asentaron por toda la zona.




lo nunca visto.
Las primeras corresponden a un pequeño grupo de pinturas esquemáticas que seguramente ya han sido estudiadas convenientemente con anterioridad. Sin embargo, que yo sepa, hasta la fecha no es posible encontrar en la red ninguna imagen o referencia a ellas. Dichas pinturas se encuentran dentro de un abrigo situado en la Sierra de Pela.

domingo, 12 de enero de 2014

jerez de los caballeros. badajoz.

Aunque habitado desde antiguo, fueron los caballeros de la Orden del Temple los que levantaron en un alto, sobre una antigua fortaleza árabe, un importante entramado de murallas y torreones. Así, con el tiempo, la vieja Xerisa pasaría a llamarse Jerez de los Caballeros. Hoy día se conservan gran parte de las defensas construidas por los templarios aunque las casas adosadas a ellas impiden ver el conjunto en su totalidad.

Precisamente, en uno de los torreones de la fortaleza, conocido como la Torre Sangrienta, fueron acorralados y ajusticiados los últimos caballeros templarios, poniéndose fin de esta manera a esta enigmática orden religiosa-militar, de la que últimamente se han escrito tantas novelas y libros de Historia.

La Torre Sangrienta.

Además, dentro de esas murallas, Jerez de los Caballeros guarda interesantes rincones, bonitas iglesias, casonas señoriales, empinados callejones y cuidadas casitas blancas... Por ello, desde 1966 está considerado Conjunto Histórico Artístico. Nosotros, además, tuvimos la suerte de que hicieran de guía nuestros amigos Juan Carlos y Charo (a los debíamos una visita) y que nos enseñaran, orgullosos, los recovecos de la población y sus empedradas calles, las diversas curiosidades y anécdotas que guarda cada rincón... y sus iglesias barrocas.

La verdad es que, aunque había leído algo y había visto fotos sobre las iglesias barrocas de Jerez, quedamos gratamente sorprendidos ya que no imaginábamos encontrar estas monumentales y recargadas iglesias, que tanto recuerdan a las del oeste andaluz. (Sevilla, Ecija, Carmona, Utrera...) Curiosamente, fue el famoso terremoto de Lisboa de 1755 el que provocó la construcción de numerosas iglesias y torres. En aquellos años, el influjo del Barroco sevillano era enorme (ladrillo visto, cerámica, varios cuerpos de campanas..) y la mayoría de las iglesias que se levantaron tras la catástrofe, tuvieron como modelo el cuerpo más alto de la Giralda de Sevilla. (José María Torres Pérez. Las torres de Jerez de los Caballeros. 1988.)

Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.

Sin embargo, al abate Antonio Ponz, (del cual he transcrito en varias ocasiones algunos párrafos de su Viage a España, confeccionado a partir de 1772) estas iglesias les parecieron más bien ridículas. Está claro que el espíritu de la Ilustración había calado en el abate, que demandaba que el dinero se empleara en mejorar las vías de comunicación en lugar de construir tan recargados templos... Extremadura, al igual que grandes zonas del resto de España, contaba por entonces con una reducida población y con extensas manchas de tierra de las que no se obtenía utilidad alguna. Jerez no era una excepción porque tenía un término fecundísimo, más de doscientas dehesas, casi todas de señores establecidos en otras partes, pero muy pocas tierras de labor. Ademásel término de Jerez contaba con sesenta y nueve fuentes. Ese desaprovechamiento provocaba las quejas de Ponz, y le hizo exclamar; ¡quantos pueblos podría haber y quantos más vasallos podría tener el Rey, si hubiera verdaderas ideas de población!

Xerez de los Caballeros, escribió Antonio Ponz, tiene quatro parroquias, seis conventos de Monjas y dos de Frayles. El sitio que ocupa la ciudad es muy desigual. (...) Antiguamente cercaba a la ciudad una muralla muy fuerte, pero se va destruyendo. (...) LLamose esta ciudad de los Caballeros por haberla dado S. Fernando III a los Caballeros Templarios en recompensa de algunos servicios...


Iglesia de San Miguel.
Iglesia de San Miguel.
Iglesia de San Miguel.

Años después, en 1927, Luis Bello permaneció por unos días en la ciudad de los templarios y así lo narró en su libro Viaje a las Escuelas de España, del que también os he hablado varias veces. Pero, en contra de la opinión de Ponz, al abogado y periodista le agradó la población, afirmando que el viajero se quedará maravillado ante la torre de San Miguel o ante la extraordinaria fábrica del templo de San Bartolomé. En ellas, Bello quiso ver un aire colonial, con una sugerente proyección hacia la historia de nuestro glorioso pasado.

Cuando recaló en Jerez, al igual que al final del siglo XVIII,  la mayoría de las tierras pertenecían a señores de ilustres apellidos, hacendados forasteros, que residían fuera de la ciudad. Sus palacios y casas solariegas, cuenta Luis Bello, eran habitadas por intrusos, y las murallas nada defendían... 


Las murallas y, al fondo, la iglesia de Santa María de la Encarnación.

Estos son los altibajos de la Historia. Palacios y murallas que primero se levantan y después se dejan caer... Afortunadamente, en Jerez de los Caballeros todavía quedan muchos de estos edificio en pie. Por eso, merece la pena acercarse hasta allí para perderse por sus calles de casas blancas...