No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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jueves, 15 de febrero de 2018

las entrañas de una reina (ana de austria).

Hace unos días, tras visitar la localidad de Jaraicejo y el hermoso puente sobre el río Almonte del siglo XV, leí en algún sitio que el cadáver de la reina Isabel la Católica había permanecido durante una noche en el interior de la iglesia y que por eso, una de las puertas estaba tapiada desde entonces, en señal de luto. Lógicamente, tal cosa me produjo una gran curiosidad e indagué un poco sobre el asunto, comprobando sin dificultad la falsedad de tal suposición. El viaje del cortejo que llevó el cadáver de la reina Isabel hasta Granada partió desde Medina del Campo y en ningún momento transcurrió por el territorio que actualmente conocemos como Extremadura. 

Iglesia de la Asunción. Jaraicejo. Cáceres.
Iglesia de la Asunción. Jaraicejo. Cáceres.
Puerta que permanece tapiada, según la leyenda, porque por ella
entró y salió el cuerpo de Isabel la Católica en su traslado a Granada.

¿A quién pertenecían entonces los restos de aquella persona que, de ser cierta la historia, había conseguido con su estancia de una noche que una puerta de la iglesia llevara varios siglos cerrada? Aquellos restos solo podían corresponder con dos de las reinas que habían muerto en Extremadura; Leonor de Austria o Ana de Austria

Leonor de Austria, reina consorte de Portugal primero y de Francia después, era hermana de Carlos V e hija de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Fue la primera reina que murió en Extremadura, concretamente en Talavera la Real. Posteriormente su cadáver fue trasladado a Mérida y más tarde a Yuste, donde residía su hermano. Es poco probable, por tanto, que el cortejo fúnebre pasara por Jaraicejo y mucho más creíble que el trayecto entre Mérida y Yuste se hiciera a través de la Vía de la Plata. Además es posible que en el momento de su muerte (1558) la iglesia de Jaraicejo estuviera todavía en construcción. Posteriormente, sus restos fueron enviados a El Escorial.

Otra de las reinas que murió en Extremadura fue Ana de Austria, sobrina y cuarta esposa de Felipe II y madre de Felipe III. Al parecer, la reina consorte murió en 1580 tras una epidemia de gripe que asoló Badajoz, cuando se encontraba con su marido en esta ciudad. El motivo de esta estancia, la muerte de los reyes portugueses Sebastián I y Enrique IV sin dejar descendencia, lo cual situaba a Felipe II en buena posición para disputar el trono del país vecino. Cómo sabéis, tras la invasión de Portugal por parte de las tropas españolas y la batalla de Alcántara (freguesia perteneciente al concejo de Lisboa), Felipe II fue coronado rey de Portugal.

Dos meses después de la batalla de Alcántara, moría Ana de Austria. Enterrada en un principio en el Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz, fue trasladada años más tarde al Monasterio de El Escorial. Fue probablemente durante este traslado, cuando el cortejo que llevaba los restos de Ana se detuvo en Jaraicejo. Esta corta estancia sería entonces la causa de que la mencionada puerta se encuentre tapiada desde entonces.

Lo más curioso del caso es que Ana murió estando embarazada del que podía haber sido su quinto hijo. Sin embargo, mientras su cuerpo era enviado a El Escorial, las entrañas de Ana, es decir, el hijo que llevaba en su vientre, quedaron enterradas en el Monasterio de Santa Ana de Badajoz. Esto es al menos lo que se puede leer en la lápida que aparece en la siguiente fotografía, situada en el interior del citado monasterio, ahora convento de monjas de clausura, fotografía tomada por mi amigo bloguero Samuel Rodríguez Carrero. (Autor del blog Extremadura: caminos de cultura, colaborador habitual de este blog, autor de las fotografías que siguen y responsable de hacerme llegar parte de la información que aparece aquí. ¡Gracias de nuevo, Samuel!)

AQUI ESTAN LAS ENTRAÑAS DE LA SERENISSIMA REINA DE ESPAÑIA DOÑA ANNA DE AUSTRIA MADRE DEL REI DON PHELIPE TERSERO (Aquí están las entrañas de la serenísima reina de España Doña Ana de Austria, madre del rey Felipe III)


Lápida en el interior del convento de Santa Ana. Badajoz.
Autor: Samuel Rodríguez Carrero
Altar mayor de la iglesia del convento de Santa Ana.
Badajoz.
Autor Samuel Rodríguez Carrero.
Puerta de acceso a la iglesia. En la  parte superior
escudos de las casas Borbón y Austria.
Autor Samuel Rodríguez Carrero

Sin embargo no acaba aquí la luctuosa lista de reyes o reinas que tuvieron su final en Extremadura o que permanecen enterrados aquí. De alguna u otra manera hubo otros monarcas muy relacionados con estas tierras, bien porque su fallecimiento se produjo en tierras extremeñas, bien porque sus cuerpos fueron trasladados tras su muerte. 

En este último caso se encuentra el rey Enrique IV de Castilla, hermanastro de Isabel la Católica y padre de Juana la Beltraneja. En esta ocasión, aunque Enrique IV murió en Madrid, su cuerpo permanece actualmente enterrado en el Monasterio de Guadalupe, concretamente tras el Altar Mayor de la iglesia, bajo un cuadro de la Anunciación. María de Aragón, su madre, se encuentra también desde hace siglos en el mismo lugar que yace el desdichado rey. (Más información en La tumba de Enrique IV)

Estatua de Enrique IV. Altar Mayor de la Iglesia
del Monasterio de Guadalupe. 
La Anunciación. Tras este cuadro se encuentran los cuerpos de Enrique IV
y su madre, María de Aragón. Monasterio de Guadalupe. 

El primer rey que murió en Extremadura fue Fernando el Católico, cuando se encontraba en Madrigalejo, camino de Guadalupe. Corría el año de 1517 y por aquellos años estaba casado con la francesa Germana de Foix. Precisamente, dice la leyenda, con bastantes visos de verdad, que Fernando murió a causa de la ingesta continuada de cantárida, un potente afrodisiaco que se extraía del caparazón de un escarabajo verde. La necesidad de que Germana engendrara un hijo varón cuando el aragonés contaba ya con cierta edad, llevaría tal vez a Fernando a abusar de tal sustancia. Leyenda o no, el caso es que Germana, quizás para consolarse tras la muerte de Fernando, se convirtió algún tiempo más tarde en amante de Carlos V, nieto del Católico y por tanto nieto político suyo.

Casa de Santa María. (Madrigalejo. Cáceres), lugar donde los historiadores
sitúan la muerte del rey Fernando y donde redactó su testamento.
Madrigalejo. Cáceres. 

La siguiente en la lista fue Leonor de Austria, reina de Francia y de Portugal, de cuyo final ya se ha hablado anteriormente. Meses más tarde le seguiría su hermano, el emperador Carlos V, esta vez en el Monasterio de Yuste. Era el año 1558 y por entonces, Carlos se hallaba ya bastante envejecido y con la salud muy deteriorada. En 1573, Felipe II hizo trasladar los restos de Leonor y Carlos a El Escorial. (Más información en Cuacos de Yuste y Carlos V)

Palacete de Carlos V en Yuste. Tras su muerte, sus restos fueron enviados
a El Escorial junto con los de Leonor, su hermana, que fuera
reina consorte de Portugal y de Francia.
Busto de Carlos V. 
Coronación de Carlos I como Emperador del Sacro Imperio en Bolonia.
Bajorrelieve. Tarazona. (Zaragoza.)

Y por último, recordar de nuevo a Ana de Austria, cuyo cadáver se encuentra actualmente enterrado en El Escorial, mientras que los restos del bebé que esperaba permanecen en un convento de Badajoz. Extraña y siniestra historia, ¿verdad?




la tumba de enrique cuarto Fue la casualidad, como decía antes, lo que provocó el descubrimiento de la tumba de Enrique IV y de su madre, la reina María de Aragón, ya que, allá por los años cuarenta del siglo pasado, el mal olor procedente de un gato muerto que se había introducido tras el Altar Mayor de la Iglesia, hizo que un joven estudiante de Historia, Manuel Cordero Vázquez, se descolgara desde el techo con objeto de retirar el cadáver del animal. 





cuacos de yuste y carlos quinto. La historia de Cuacos y de los pueblos de alrededor cambió para siempre cuando el hijo mayor de Juana la Loca eligió un monasterio cercano a la localidad para retirarse del mundo porque, junto a él, llegaron un gran número de sirvientes y de nobles. Ello significó la construcción de casas palaciegas donde acogerlos, además de posadas y prostíbulos, algunos de los cuales todavía perduran.

2 comentarios:

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