No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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miércoles, 3 de octubre de 2012

restos de la guerra civil en las comarcas de la serena y de las vegas altas


En el número 19 de la calle San Francisco de Villanueva de la Serena (Badajoz) todavía se puede ver el daño que una explosión, ocurrida durante la guerra civil, ocasionó en la reja de una ventana. La verdad es que, a pesar de haber pasado por allí decenas de veces, no me había dado cuenta de ello hasta que alguien me lo dijo. Estoy seguro de que muy poca gente ha reparado en estos barrotes doblados por la onda expansiva, aunque se trata seguramente de la calle más transitada de esta población. Pero claro, normalmente no vamos por la calle buscando restos de la guerra civil, si no más bien absortos en nuestros propios pensamientos ...

Hay gente, sin embargo, que está muy interesada en estos asuntos y de vez en cuando se organizan congresos sobre los restos que la contienda nos dejó, a los cuales acuden especialistas de toda la península  Creo que se podría hablar de un turismo arqueológico referido a la última guerra española y de auténticos entusiastas de este lamentable período histórico. Por desgracia, en la comarca pacense de la Serena hay numerosos huellas y señales ya que aquí la guerra duró bastante tiempo y fue especialmente dura.

Uno de los lugares más interesantes en relación a la guerra, que se pueden encontrar por la zona es el cuartel republicano de la Sierra de la Ortiga, al cual ya dediqué en enero de 2011 una entrada en este blog. Un lugar  lleno de misterio y de historia donde se pueden ver todavía los "graffittis" que los soldados dibujaron en las paredes de la construcción...

Restos del cuartel republicano situado en la Sierra de la Ortiga.
Se le conoce también  como Casa de la Sierra.
Juan Español. Dibujo realizado por un miliciano en una pared
del interior del cuartel republicano.
Patio de la Casa de la Sierra.

Alejado algunos kilómetros de este antiguo cuartel podemos encontrar otra construcción de este cruento periodo que a mi me produjo una gran impresión. Se trata de un inexpugnable búnquer construido en la orilla del río Zújar, seguramente para vigilar un puente del que sólo se conservan los pilares. Realmente no sé si el puente fue terminado alguna vez o fue destruido durante la contienda. Ni siquiera sé si este puente está relacionado con la guerra ya que no he podido encontrar información sobre él, pero la corta distancia entre el refugio y el puente hace pensar en una relación entre ambos.

En cuanto al búnquer, este se halla perfectamente conservado ya que, por lógica, fue construido con  materiales muy resistentes. Así mismo se puede observar que desde el aire debe ser prácticamente invisible, ya que fue excavado en el suelo para que pasara desapercibido. En su interior podemos encontrar varías dependencias y seguramente debe haber algún dibujo realizado por los soldados, aunque la oscuridad nos impidió hacer un examen detenido. Actualmente se utiliza como establo y está rodeado de cultivos extensivos, concretamente cereales.

Interior del búnquer del Zújar.
Búnquer del Zújar, a orillas del mismo río, en un campo de cereales.
Pilares del puente sobre el río Zújar.
Hace tiempo, pude visitar y fotografiar otro búnquer, o más bien casamata, situado junto al antiguo puente que cruzaba hasta no hace mucho el río Guadiana, en la antigua carretera de Guadalupe. Es mucho más pequeño que el anterior y cuando lo visité no pude entrar en su interior ya que estaba inundado. Por sus alrededores, y por toda la comarca de la Serena, es posible encontrar numerosas trincheras, muy deterioradas por el paso del tiempo. Algunas están prácticamente irreconocibles por los arbustos que crecen en ellas y por los desprendimientos que han ido tapando las zanjas. En otras, se distinguen muy bien los muros de contención y las paredes de las trincheras. Así mismo todavía es posible encontrar alguna munición por las inmediaciones de estas trincheras.

Búnquer del Guadiana.
Interior del búnquer del Guadiana.

Durante la contienda civil los antiguos castillos fueron de mucha utilidad para los militares, ya que desde estas construcciones, situadas estatégicamente, se podían controlar amplios territorios. Por ello era habitual usar los torreones como puestos de vigilancia e instalar en ellos ametralladoras y piezas de artillería. Eso ocurrió, por ejemplo, en los castillos de Medellín y de Benquerencia de la Serena, donde algunas torres fueron habilitadas para este fin. Es muy fácil determinar estos lugares por que se distinguen perfectamente estas estructuras más recientes de las antiguas piedras medievales. 

Casamata en el castillo de Medellín.
El puente sobre el río Guadiana, desde el castillo.
Castillo de Benquerencia de la Serena. Fue utilizado como observatorio ya que
desde él se pueden observar grandes extensiones de la comarca.

Precisamente he podido leer que por las inmediaciones de esta localidad, Benquerencia de la Serena, hay abundantes restos de la guerra civil. Trincheras, búnqueres, refugios antiaéreos... Ya os lo contaré cuando las encuentre...

11 comentarios:

  1. Lo que me extraña en la primera foto que después de tantos años transcurridos continúe la ventana sin que hayan la hayan arreglado.

    Besos

    http://ventanadefoto.blogspot.com.es/

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    1. La verdad es que es curioso. Los dueños de la casa han optado por dejarla así y me parece bien.
      Gracias por tus visitas y comentarios, Ventana. Un abrazo.

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    2. Hola, los dueños de la casa, efectivamente dedicieron dejarla asi, tanto los antiguos, como sus hijo, que actualmente vive en la casa aun.

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  2. Mudos testigos de la sinrazón humana.
    No obstante, son parte de nuestra historia, y nos deberían servir para recordar no caer en los mismos errores.
    La casamata en el castillo de Medellín es muy curiosa: en vez de aceite hirviendo, esta vez era fuego de ametralladora, pero el objetivo...,el mismo.
    Un saludo.

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  3. ¡Hola Jesús!

    Muy interesante tu entrada sobre estos vestigios de nuestra última contienda civil en la zona oriental de la provincia pacense. No tenía ni idea de los mismos, a excepción de los arreglos efectuados para tal fin en el Castillo de Medellín que pude observar en una de mis visitas a este monumento. Tampoco me extraña que se conserven tantos, pues como bien dices esta zona de Extremadura, al contrario de otras comarcas que pasaron a manos nacionales nada más o poco después de comenzar la guerra, se mantuvo como frontera entre ambas facciones durante mucho tiempo. Ya sabes que prefiero decantarme por monumentos y elementos histórico-artísticos de épocas más antiguas, pero me alegra haberme ilustrado a este respecto gracias a tu entrada. Por cierto, sí sabía que en Castuera existen los restos de un campo de concentración franquista para prisioneros republicanos, que fue declarado en 2.009 BIC. No lo he visitado, pero seguro que debe ser una excursión interesante ; ) ¡Un saludo!

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  4. ¿No podrías poner una foto, aunque fuese reducida del grafiti 'Juan Español' completo? Es que es una pena que no se vea en su conjunto ya que es interesante ver que el miliciano que está toreando con el mapa de España como capote, no está toreando a un toro normal sino a Hitler, a quién le han colocado una buena cornamenta.

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  5. Efectivamente Manuel. En el dibujo se puede ver como Juan Español con el estoque en una mano y en la otra el mapa de España como muleta de torear torea a Hitler. Debajo puede leerse: Entra en Madrid si tienes c...Hitler.

    Esta foto puedes verla completa en el siguiente enlace;

    http://extremosdelduero.blogspot.com.es/2011/01/hace-ya-algunas-semanas-subi-con-mi.html

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  6. Hola Jésus! Tu imágenes me traen recuerdos de mis tiempos por Villanueva. El barrote de la calle San Francisco siempre nos llamó la atención cuando eramos niños y recuerdo que no era el único que había. Al búnquer de puente del Guadiana ni recuerdo las veces que íbamos en bici hasta allí, especialmente el año que crió una golondrina dentro. En las trincheras que hay justo al otro lado de la carretera recuerdo que íbamos en busca de casquillos y puntas de balas. Y el misterioso puente del Zújar también me suscitó las mismas duda que a tí, ya que no le encontraba sentido ni a su emplazamiento ni a que nunca se hubiese previsto volver a darle utilidad, si alguna vez la tuvo. Un abrazo!

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  7. La casa de la calle San Francisco fue, según creo, el postrer reducto de los últimos sublevados sobrevivientes (en concreto, dos falangistas) en los primeros días del Alzamiento, cuando Villanueva fue definitivamente controlada por milicianos procedentes de Peñarroya y Puertollano, el 30 de julio de 1936.

    No eran infrecuentes los restos de la Guerra Civil en pleno casco urbano de Villanueva hasta la década de los setenta (la de mi infancia) y años posteriores. En la casa que hace esquina entre las calles Pocillo y López de Ayala, las rejas de las ventanas presentaban los mismos efectos de la metralla hasta hace pocos años. Varias casas derruidas por los bombardeos aún ofrecían sus ruinas a nuestros arriesgados juegos; todavía se conserva una (ya tapiada) en el mismo estado en que quedó en 1938, en la calle Salsipuedes. Existían trincheras en el altozano que está frente a la estación de ferrocarril, pero hace tiempo que no voy por aquel lugar. En el muro testero de la iglesia parroquial, en la calle Ánimas, se puede ver una puerta tapiada que conducía a un refugio antiaéreo excavado bajo el altar mayor. Y también se podían leer pintadas diversas consignas republicanas en varias fachadas (que, curiosamente, no fueron borradas durante el franquismo), como "Más vale morir de pie que vivir de rodillas" que hubo en la vivienda sobre la que se levanta el bloque denominado "manzana profunda" de la calle Sevilla, legible hasta bien entrado este siglo; o la de la esquina de las calles Manzanedo y Carrera, aún visible cuando la lluvia clarea la capa de pintura actual, pero ya indescifrable.

    Unos soportes de puente similares a los del río Zújar los puedes encontrar, asimismo, en el río Guadalefra, 4Km aguas arriba a partir de la ermita de Piedra Escrita.

    Saludos a Atanasio Fdez. Gª.

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  8. Vaya, Anonimo. Una información muy interesante. Me ha llamado mucho la atención lo del refugio bajo el altar de la parroquia. Me he fijado y efectivamente hay señales de una pequeña puerta. Intentaré averiguar si hay acceso al refugio desde dentro.





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