No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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viernes, 18 de enero de 2019

pueblos...





Me gusta caminar entre encinas u olivos mientras a lo lejos emergen los tejados rojizos de las casas y el maltrecho campanario de la iglesia de algún pueblo. Otras veces, lo que se asoma tras los muros de piedra que surgen a ambos lados del camino, es un ruinoso castillo que todavía muestra con su imponente presencia; estas tierras, ahora solitarias y olvidadas, fueron en otro tiempo codiciadas. En ocasiones la brisa trae olores a hierba mojada, a estiércol o al humo que sale de alguna chimenea, donde lentamente arde un buen trozo de leña de encina.

La luz del atardecer se asoma entre las nubes generosas de lluvia. No se oye nada, si acaso nuestras pisadas sobre la grava, el tolón sordo de un cencerro lejano o simplemente, la entretenida conservación de quien me acompaña ese día; Anabel, las niñas o algún amigo...











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