No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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viernes, 29 de septiembre de 2017

el alfabeto tartesio.

Tengo que reconocer que jamás se me habría ocurrido relacionar algunos esquemas rupestres con el alfabeto de algunas culturas de la Edad de Hierro. Sin embargo, hace unos días, tuve la ocasión de acompañar a un grupo de entusiastas y estudiosos de las pinturas rupestres (ver Los locos del Arte Rupestre) a Magacela, donde entre otras cosas, reparamos en un esquema que Hipólito Collado había calificado en su momento como "una novedad en el conjunto de la pintura esquemática extremeña que con muchas reservas pudiera tratarse de algún tipo de grafía propia de un alfabeto indígena aunque sin descartar posibles paralelos, teniendo en cuenta que la motivación sería totalmente diferente, en los grabados y piedras de algunos dólmenes extremeños." (Ver Pinturas rupestres de Magacela)

Lógicamente, tal afirmación me hizo buscar algunos autores que hubieran estudiado esta posible relación, encontrando ante mi sorpresa que el debate es antiguo, y que ya varios investigadores habían admitido hace tiempo la posibilidad de que algunos de los esquemas rupestres que encontramos habitualmente en los abrigos de nuestras sierras pudieran ser el origen de ciertos alfabetos indígenas. Es decir, dicho de la manera más sencilla; los bitriangulares, escaleriformes, ramiformes, ídolos oculados y otros grafemas presentan muchas similitudes y por tanto pueden identificarse con algunas letras de diversos alfabetos prerromanos. En la siguiente imagen se puede comprender mejor lo expuesto.

Equivalencia entre algunos esquemas rupestres y las correspondientes letras del alfabeto
tartesio. En Internet hay numerosas tablas en las que aparecen los signos de que
constaba los alfabetos tartesios e íberos, obtenidas en base al estudio de
 inscripciones en cerámicas y estelas. El lingusta Rodríguez Ramos es uno de los
más destacados en este campo.

Uno de los mayores defensores de esta teoría es Pablo José Ramírez, arqueólogo e investigador de la Universidad de Sevilla, para quien, según se puede leer en el artículo Un arqueólogo eleva el origen de la escritura tartesia al arte prehistórico (Agencia EFE), "la letra griega phi es en realidad un símbolo prehistórico con forma de círculo cortado con una barra."

Los denominados ídolos oculados serían el origen de la letra phi. Abrigo
Las Palomas. Arroyo de San Serván. Badajoz.

Igualmente, Pablo José Ramírez afirma que "otras manifestaciones simbólicas como el sol, la rueda, las estrellas, los motivos en zig zag y figuras con forma de escaleras se encuentran tanto en el arte prehistórico como en los epígrafes escritos en las estelas tartesias". La misma opinión le merece los bitrianguares femeninos. 

¿Quiere decir esto, por ejemplo, que en realidad los famosos carros de Peñalsordo expresan fonemas? Si nos fijamos en la siguiente imagen se puede observar que lo que a nosotros nos parecen carros podrían corresponder a una combinación de letras, en concreto una letra con forma de escalera (el armazón del carro) en cuya parte superior presenta una letra en forma de circulo que contiene una cruz en su interior y otra letra igual en la parte inferior (las ruedas).

Abrigo de los Buitres Peñalsordo. Badajoz
Ramiforme. La Calderita. La Zarza. Badajoz.
Antropomorfo con arma y signos
Cueva de Álvarez. Cañamero. Cáceres.
 Bitriangulares. La Calderita. La Zarza. Badajoz.
Grafema. Abrigo del Águila. Magacela. Badajoz
Para Hipólito Collado Giraldo, con reservas,
grafía propia de un alfabeto indígena.

Tentador por tanto resulta el relacionar el alfabeto tartesio con algunos de los símbolos rupestres que podemos encontrar en Extremadura, mucho más al leer que para el estudioso antes citado que "justo cuando desaparece el arte esquemático de la Prehistoria surge la primera escritura fonética". Es decir, según esta teoría, los tartesios convirtieron símbolos en signos del alfabeto. En este punto hay que recordar que el Arte Rupestre, según ese mismo artículo, se desarrolló principalmente desde el Neolítico hasta la Edad de Bronce, aunque en algunas zonas perduró hasta la Edad de Hierro y por tanto tuvo cierto solape en el tiempo con la cultura tartesia.

Por cierto, a esta coincidencia entre ciertos esquemas rupestres y algunas letras del alfabeto se suma la presencia de importantes enclaves tartesios en el valle del Guadiana (Cancho Roano, La Mata, Tamborríos o El Turuñuelo) así como la cercanía de estos enclaves con algunos de los abrigos mencionados. ¿No son demasiadas coincidencias?

Este montaje, efectuado sobre tres fotografías cedidas por
Alejandro G. Pizarro y tomadas en la Sierra de San Serván,
 sirve para ilustrar la idea de que hay motivos
que se repiten con bastante frecuencia, como los escaleriformes,
 las figuras triangulares y los bitriangulares. Hay otras, sin embargo
que solo tienen un ligero parecido con las letras de los alfabetos
indigenas, sobre todo por presentar distinta nclinación.
Grafitos con signos alfabéticos sobre cerámica.
 Siglos IX-VIII aC. Museo de Cádiz.
Inscripción en escritura tartesia o del suroeste. Posible nombre propio.
Siglos VI-IV aC.  Madroñera. Cáceres. Uno de los signos más visible
se asemeja a un esquema rupestre bitriangular.
Castillo de San Sebastián. Cádiz. La primera ciudad que los fenicios
fundaron en la península ibérica. Su actividad comercial y su apetencia de
minerales les llevó al interior, donde ejercerían una gran influencia
sobre la población autóctona.
Isla de Santi-Petri. Cádiz.  Tanto en este lugar como en el castillo de
San Sebastián hubo sendos templos dedicados a Hércules. Curiosamente,
en la Antigüedad ambas islas estaban unidas. Hoy día todavía pueden verse
en bajamar los restos de una calzada que unía los dos templos. 



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la extremadura tartesia Hace unas semanas apareció en El País un artículo sobre los trabajos que un grupo de arqueólogos están realizando en el yacimiento de El Turuñelo (Guareña) y que están desenterrando, para sorpresa de muchos, los restos de un gran edificio tartesio, coetáneo a Cancho Roano o La Mata. Estamos hablando por tanto de un descubrimiento excepcional.

edificio protohistórico de la mata. campanario. badajoz.
Hace dos mil quinientos años llegaron a estas tierras gentes procedentes del antiguo reino de Tartessos... Probablemente habría que hablar de una aristocracia procedente de las costas del sur, que protagonizó un fenómeno o unidad cultural.



Este yacimiento últimamente ha adquirido más importancia si cabe, sobre todo para el gran público, a raíz de que National Geographic lo citara en un documental como posible destino de los supervivientes de la Atlántida.



El origen  de Cancho Roano, según algunas hipótesis, podría ser el túmulo o enterramiento de un importante guerrero, a juzgar por los restos encontrados y por la estela funeraria que se encuentra formando parte de la escalera de acceso



Esta estatuilla formaría parte de un conjunto de caballo y jinete dispuestos sobre una plataforma representando una escena de caza. Según estos mismos investigadores, no se ha encontrado ninguna otra pieza similar, ni dentro de la península ni fuera de ella.



Parece ser, por los restos encontrados, que en este lugar existió ya un asentamiento prerromano que fue habitado a partir del siglo V a.C. Pero los momentos de mayor esplendor debieron alcanzarse posteriormente, cuando los romanos se asentaron por toda la zona.




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