No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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martes, 4 de octubre de 2016

reciclaje, vandalismo y expolio.

Después de leer el artículo Reciclando la historia. Reutilización de milarios en  Aldea del Cano y Casas de Don Antonio en el siempre interesante blog Cáceres al detalle, recordé que yo también había traído a este blog algunos casos de reutilización de material en desuso en diversas partes de Extremadura.

Y es que a lo largo de la Historia siempre ha sido habitual reutilizar el material constructivo dejado por los anteriores ocupantes a la hora de levantar castillos, iglesias o simples cercados. Esta práctica, lógica por otra parte, es la causa del gran deterioro que presentan hoy día muchos de los yacimientos arqueológicos que hay repartidos por toda la geografía extremeña.

En Extremadura son muy conocidas, por ejemplo, las estatuas togadas empotradas en los muros del palacio de los Mejía en Torremejía o las columnas procedentes del teatro romano de Medellín que adornan la portada de la iglesia de Santa Cecilia.

Palacio de los Mexia o los Lastra. Torremejía. Badajoz.
Parroquia de Santa Cecilia en Medellín. Badajoz.

Pero tal práctica fue una constante y por ello hay mil y un ejemplos; mezquitas o sinagogas reconvertidas en iglesias, ermitas visigodas construidas con sillares romanos o alcazabas islámicas levantadas con el material que dejó por estas tierras el otrora poderoso Imperio Romano. Por tanto, sería imposible dar cuenta de todos. Sin embargo hay casos curiosos que conviene reseñar, como el de la ermita de Nuestra Señora de Piedraescrita (Campanario), que toma su nombre por la presencia de una lápida romana en uno de sus muros. Curiosamente esta antigua reutilización de espacios completos o de elementos constructivos ha llegado a nuestros días y comprende variantes muy distintas que van desde ser la simple reutilización de un pilar o de un milario como banco a la conversión en palacio renacentista de un templo romano, como ocurrió con el conocido Templo de Diana de Mérida.

Detalle del Palacio de los Corbos, integrado entre las
columnas del Templo de Diana de Mérida.

Otras veces la reutilización de los materiales supuso un grave daño a las antiguas estructuras. Así, alcazabas y fortalezas como las de Mérida o Medellín fueron construidas en gran medida a partir de los abundantes sillares que suministraban  las ruinas de lo que en su día fueron prosperas ciudades. Parece ser que en el caso del teatro romano de Medellín, el derrumbe de parte de la montaña sobre la que se excavó, protegió en gran medida las gradas del teatro. Sin embargo, como sabéis, la escena sufrió peor suerte y no llegó a nuestros días, en parte por la retirada de los materiales que la conformaban para la construcción de un templo cristiano levantado a escasa distancia por los primeros pobladores castellanos que se establecieron en la zona. 

Graderío del teatro romano de Medellín. Al fondo la iglesia de Santiago.
Tumbas medievales entre los restos del teatro de Medellín.
Maqueta del Teatro Romano de Cádiz. Ante esta imagen nos podemos
hacer una idea del tremendo expolio sufrido a lo largo de los siglos
por la mayoría de los monumentos de este tipo

Como decía, hay numerosos ejemplos de reutilización de material o de cambio de funcionalidad de edificios completos. Sería inútil intentar traerlos a todos. Sin embargo, no me resisto a mostrar algunos ejemplos más que encuentro especialmente llamativos, como los que siguen a continuación.

A la izquierda, inscripciones islámicas realizadas sobre columnas romanas.
Posteriormente estas columnas serían integradas en el siglo XVIII
en la construccion de un convento.
Actual Parador de Turismo de Mérida.
Ermita de Santa Lucia del Trampal.
Es lo que ha nos llegado de un gran complejo monacal levantado
sobre los restos de un templo romano dedicado a la diosa romana Ataecina,
asimilada como Proserpina por los romanos.
Restos de cañerías de piedra labrada formando parte de una cerca
 construida en piedra seca. Según la cartelería estas conducciones de agua
tendrían origen romano. Santa Cruz de la Sierra. Cáceres.
Espadaña de la Iglesia de Santiago Apóstol, construida 
sobre los restos de una antigua mezquita.
Capilla (Badajoz)
Habilitación de casamata de la Guerra Civil en el Castillo de Medellín. 
Vandaslimo en un abrigo de Arte Rupestre.

Lógicamente, aquellos eran otros tiempos, en los que no cabían conceptos como conservación del patrimonio. Hoy día, aún suponiendo que debemos saber que la preservación de los yacimientos es vital para el conocimiento de nuestra Historia, el destrozo continúa. En los últimos años he tenido la oportunidad de contemplar sospechosos hoyos diseminados por importantes yacimientos (Alange o Santa Cruz de la Sierra) y de escuchar tremendos relatos de expoliadores sin escrúpulos que desentierran con total impunidad los restos de las antiguas culturas. En los últimos meses he podido ver también preciosos paneles de pinturas rupestres situados en lugares de dificil acceso rayados y piqueteados con la única intención de destruir. 

No nos engañemos, esta es la realidad. Actualmente hay numerosos yacimientos arqueológicos sin protección alguna que están siendo gravemente dañados por los buscadores de piezas arqueológicas. Da igual que se trate de simples aficionados que con la ayuda de un detector de metales alteran los horizontes del suelo en busca de amuletos o monedas, o que hablemos de ladrones de pilones y de escudos nobiliarios de palacios o castillos abandonados. Eso por no hablar de auténticas redes organizadas especializadas en el tráfico de piezas arqueológicas de gran valor... Todos hacen un gran daño al patrimonio.

2 comentarios:

  1. Interesantísimo como siempre. AL problema de los que destrozan el patrimonio con ánimo lucrativo, se suman los que van de sabios y se dedican a coleccionar piezas en su casa para impresionar a las visitas con fragmentos de monumentos y restos arqueológicos, y que no dudan en picar o destrozar para hacerse los arqueólogos, para así inflar un ego alimentado por la gente ignorante de la que se rodean... y sé de lo que estoy hablando... Además es cierto que nuestras autoridades desprecian el patrimonio y tenemos grandes joyas cada vez más deterioradas. Finalmente yo creo que la culpa es de una sociedad que desprecia este tipo de riqueza. Es lo que nos ha tocado vivir... Al menos hay gente como tú que con su trabajo lucha por la defenda del patrimonio. Un fuerte abrazo¡¡¡¡¡

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  2. Gracias por tus palabras. Comparto todo lo que has escrito. Creo que el problema radica en la falta de sensibilidad cultural. No se valora el tremendo patrimonio en su justa medida.

    ¡Un abrazo y hasta pronto!

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