La cercanía entre ambos puentes y el atrevido diseño que el arquitecto quiso darle al puente de Lusitania es para unos una osadía, mientras que para otros supone un verdadero deleite para la vista. De cualquier forma, el puente se ha convertido en un destacado elemento del paisaje emeritense, como la Alcazaba, el templo de Diana o el arco de Trajano, solo que en este caso la piedra se ha sustituido por hormigón y acero.
La obra de Calatrava, al igual que el Museo Nacional de Arte Romano, (obra de otro controvertido arquitecto, Moneo) son los máximos exponentes de la visión de futuro que toda ciudad debe tener, más aun tratandose de la capital de Extremadura y de una ciudad que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y Conjunto Histórico-Arqueológico.
Hay en esta ciudad, para todos los amantes del Arte y de la Historia, numerosos monumentos de obligada visita. A través de ellos se podrá viajar desde los tiempos en que Mérida fuera una de los centros más importantes de Occidente, pasando por la llegada de los pueblos del Norte y posteriormente de África, hasta nuestros días. Pero eso ya se tratará en otra ocasión...
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