No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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lunes, 2 de noviembre de 2026

agüita. (por el embalse de alange en kayak)




Hace unos días os comentaba muestra pretensión de navegar en kayak por las aguas de los embalses de la cuenca del río Guadiana y os decía también que "dentro de las provincias de Cáceres y Badajoz, hay 25 embalses enclavados en dicha cuenca. Algunos son enormes, como los embalses de La Serena, Cíjara, Alange, Orellana o García de Sola. Otros -Proserpina o Valuengo, por ejemplo- son más pequeños. Pero el resultado es que, en conjunto, suman una superficie de 400 km². Para hacernos una idea de lo que esto significa, basta con saber que La Gomera tiene 379 km² e Ibiza 571 km² y que Andorra cuenta con 469 y Malta con 316 km²." 

Pues bien, hoy le ha tocado el turno al embalse de Alange. Para el que no lo conozca, diré que sus aguas proceden del río Matachel, río que tras recorrer gran parte del este de la comarca de Tierra de Barros, desemboca finalmente en el Guadiana, a la altura de Don Álvaro, cerca ya de Mérida. Pero antes de esa desembocadura, una presa construida en los ochenta del siglo pasado, se encarga de retener una espectacular masa de agua. No en vano, el de Alange es el cuarto embalse de la cuenca en km², por detrás de Alqueva, La Serena y Cíjara. 



Lógicamente, no lo hemos recorrido entero. Es enorme. Nos hemos limitado a acercarnos desde el recién inaugurado embarcadero de la playa artificial hasta la presa, navegando paralelo al cerro de la Culebra, en cuya cima se encuentran los restos de un castillo islámico del siglo XIX, reutilizado con posterioridad por la Orden de Santiago, como hicieron con otras fortalezas de la comarca. El caso es que hemos disfrutado de lo lindo, navegando por sus tranquilas aguas y disfrutando de las vistas que nos ofrecían la torre del Homenaje del citado castillo y las casas blancas de Alange, asomándose entre la arboleda y el roquedo. 








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