No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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miércoles, 26 de enero de 2022

la iglesia de zamarrillas o la dejadez absoluta.



Llegamos allí por equivocación. Buscábamos una casa fuerte de esas que tanto abundan en las cercanías de Cáceres y dimos con un antiguo despoblado de origen medieval. En cualquier caso, detuvimos el coche y al ver que era imposible acceder al castillo y viviendas que veíamos en la elevación -por culpa de vallas, alambradas y "prohibidos el paso"- entramos en un viejo edificio que resultó ser una iglesia bastante maltratada por el tiempo y el abandono. 

Lo que vimos en su interior no pudo resultar más desagradable; montones de escombros, chapas de uralitas, bidones viejos, restos de alambradas y todo tipo de objetos inservibles se esparcían por toda la planta de lo que antaño fue una iglesia de buenas trazas. Incluso me hice un corte en una pierna al engancharme en un rollo de alambre de espino. Asombrados ante lo que se escondía tras la vieja puerta de chapa, permanecimos unos minutos en su interior, fotografiando las nervaduras de la bóveda, las ménsulas o los arcos ojivales. En el exterior también pudimos observar una hermosa arcada y el montón de escombros que evidenciaban un derrumbe. 

Yo entonces lo desconocía, ya digo que no sabíamos muy bien donde nos hallábamos, pero horas después supe (gracias a mi amigo Samuel Rodríguez Carrero) que habíamos estado en el despoblado de Zamarrillas y que la iglesia, ahora llena de basuras, había acogido una imagen de Nuestra Señora de la Esclarecida, en la actualidad sita en la Iglesia de Santiago de los Caballeros de Cáceres. Me quedé muy sorprendido. Alguna vez había intentado llegar hasta Zamarrillas sin conseguirlo y ahora la casualidad nos había llevado a aquel lugar que en varías ocasiones habían recogido Rubén Núñez y Samuel Rodríguez Carrero en sus imprescindibles  blogs. 




Las imágenes lo dicen todo, de modo que no voy a añadir mucho más, solo que todo ese conjunto, (con varios siglos a su espalda y excepcional muestra del desarrollo de la Historia de Cáceres y de Extremadura), está incluido en la Lista Roja del Patrimonio y que en estos enlaces podéis leer todo lo concerniente a este interesante lugar abandonado por los hombres y por la Historia:  


https://listarojapatrimonio.org/ficha/zamarrilla/

http://caminosdecultura.blogspot.com/2012/09/joyas-de-las-artes-plasticas-de.html

http://caceresaldetalle.blogspot.com/2014/11/zamarrillas-ii-iglesia-de-nuestra.html

http://caceresaldetalle.blogspot.com/2014/12/detalles-del-derrumbe-en-zamarrillas.html

https://www.cronistasoficiales.com/?p=33420

https://es.calameo.com/read/004677820f81829d0dd89



jueves, 20 de enero de 2022

la pequeña edad de hielo.

Conquista de la Sierra. Cáceres.
                                        
Conquista de la Sierra. Cáceres.
                                        
Conquista de la Sierra. Cáceres.

              

Muchas veces me he preguntado la razón de la existencia de antiguos molinos hidráulicos en lugares donde aparentemente no existen corrientes de agua importantes capaces de accionar los mecanismos de molienda. 

Eso me ha ocurrido recientemente, por ejemplo, en Magacela, en Botija, en Conquista de la Sierra, en Arroyomolinos o en Monroy, donde he podido visitar y fotografiar molinos en ruinas situados en las cercanías de arroyos o riachuelos donde apenas corre un hilo de agua, incluso durante el periodo invernal. 

Ya sé que estos molinos disponían de un azud donde embalsaban el agua en la época de lluvias y que con posterioridad, mediante un sistema de acequias y compuertas, se conducía y regulaba el caudal hasta provocar el movimiento de las ruedas, pero así y todo cuesta entender que ciertos cauces condujeran un caudal de agua suficiente. 

Arroyo del Molar. Magacela. 

Monroy. Cáceres.

Río Ortiga. 

Río Ortiga.

Eso me hace pensar -y así lo comentamos siempre los amigos que suelen acompañarnos en este tipo de cosas- que cuando estos ingenios fueron ideados y construidos, las lluvias eran más abundantes. Pero quizás esta percepción, lógicamente carente de rigor científico, tenga visos de realidad teniendo en cuenta que entre entre los siglos XIV y  XIX, hubo un periodo conocido como Pequeña Edad de Hielo, durante el cual hubo una serie de anomalías que afectaron al Hemisferio Norte provocando temperaturas más bajas de lo normal y fuertes lluvias. Según las fuentes consultadas estas anomalías climáticas fueron más acusadas cuanto más al norte. En la península ibérica también se tiene constancia de temperaturas muy bajas y abundantes precipitaciones, frecuentes tormentas, fuertes ventiscas, etcétera. Naturalmente estas irregularidades provocaron cambios e incomodidades a los habitantes de extensas zonas pues las cosechas se vieron mermadas, sufriendo también sus efectos la ganadería. Se ha escrito incluso que estas circunstancias cambiaban a veces el curso de las guerras, ante las dificultades de las tropas de vadear ríos o avanzar en campo abierto, por lo que las batallas y escaramuzas se producían principalmente durante los periodos estivales. 

En internet hay suficiente información para todo aquel que sienta curiosidad respecto a este periodo en la península y resto de Europa. Sin embargo, no he podido encontrar nada que se centre realmente en los efectos de estas anomalías en Extremadura aunque puede seros interesante la lectura de los siguientes artículos: 

Notas sobre el clima en Extremadura. (1463-1550) Julián Clemente Ramos.

La explotación de la nieve en la Pequeña Edad de Hielo. 


Arroyomolinos. Cáceres. 

Botija. Cáceres.

Compuerta de azud. Conquista de la Sierra. 


lunes, 17 de enero de 2022

caza mayor



No entiendo como a estas alturas la televisión autonómica sigue emitiendo en horario de máxima audiencia programas dedicados a la caza mayor, en los cuales se puede ver con toda claridad el cruel momento en que "la pieza' es abatida a cuasa de los proyectiles procedentes de carísimas y modernas escopetas provistas de mirillas telescópicas. Después, los ufanos cazadores aparecen ante los cadáveres de bellísimos animales provistos de grandes cuernas, detallando los pormenores de la cacería. 

Comprendo, aunque no comparto afición, la importancia económica de esta actividad y los suculentos ingresos que suponen para Extremadura, pues muchos de los cazadores proceden de otras comunidades e incluso de otros países, pero no estoy a favor de que se emitan este tipo de imágenes. 

Para mi la mejor pieza es la que se obtiene a través del objetivo de la cámara de fotos. 







(Imágenes tomadas en el Parque Nacional de Monfragüe, en el Geoparque de las Villuercas y en la Sierra de Gredos.)

domingo, 2 de enero de 2022

el trabajo bien hecho.



En este mundo de prisas, empujones y consumismo desaforado, del lo quiero aquí y ahora, todavía hay momentos de tranquilidad, de trabajo bien hecho, de meticulosidad, de seguir las tradiciones transmitidas de padres a hijos. 

Durante estos años he tenido la suerte de captar imágenes que reflejan estos momentos; un joven pescador que cose paciente las redes en el Cabo de Gata almeriense, un modesto agricultor que en las inmediaciones de la localidad pacense de Feria se dirige a lomos de su burro a sus quehaceres o las mujeres que secan el pescado al sol (peixe seco) en Nazaré (Portugal). 

Cabo de Gata.
 
Feria. Badajoz.

Nazaré. Portugal.

Como veis, oficios tradicionales tal vez no muy valorados pero con una enorme carga de conocimientos próximos a desaparecer, como los que poseen el hortelano en Las Hurdes que labra un bancal entre naranjos con la ayuda de su caballo, el santero de la ermita de Ara (Fuente del Arco) en sus tareas diarias, los pastores que mueven enormes rebaños de ovejas a través de la inmensidad de La Serena o la verdulera que prepara su género en el dédalo de calles de la medina de Tánger. 

Las Hurdes. Cáceres.

Fuente del Arco. Badajoz.

La Serena. Badajoz.

Tánger. Marruecos.

Tánger. Marrueos.


Sin embargo, en mi opinión, las fotografías que más valor etnográfico poseen las tomé hace ya bastantes años cerca de Bulnes, una aldea preciosa enclavada en los Picos de Europa, prácticamente incomunicada hasta el año 2001 cuando entró en funcionamiento un funicular para unir esta aldea con Poncebos (Concejo de Cabrales); una pareja amontona con gran habilidad valiendose de rastrillos y horcas el forraje previamente cortado que se almacenará con posterioridad y servirá de alimento al ganado. 


Bulnes. Concejo de Cabrales. Asturias.
                                     
Bulnes. Concejo de Cabrales. Asturias. 

                                           

Escenas tal vez con fecha de caducidad, pero entrañables, de las que deberíamos aprender y tomar nota.         

miércoles, 8 de diciembre de 2021

veletas.

Villamartín (Cádiz)
                              
Espera.(Cádiz).

Sevilla.

Tal vez a la mayoría de vosotros no afecte mucho de donde proceda el viento. Sin embargo, como todos sabéis, para la gente del campo o del mar es de suma importancia conocer este dato. Hay vientos secos y cálidos que arruinan cosechas, vientos húmedos, vientos que impiden a un pescador salir a faenar… Y ahí juegan un relevante papel las veletas, desde la más humilde hasta la más aparatosa, como el Giraldillo, de 3.50 metros de altura y 1200 kg de peso, capaz de dar nombre al simpar alminar almohade que tras ocho siglos sigue impresionando a propios y extraños. Otras, más sencillas, apenas constan de un simple flecha de hierro que gira sobre un eje vertical...

En cualquier caso, un día tras otro -en lo más alto de espadañas, campanarios y tejados, e ignoradas por casi todos- las veletas cumplen calladamente la función para la que fueron creadas...


Antequera. (Málaga)

Villamartín (Cádiz)

Trujillo (Cáceres)

Plasencia (Cáceres)

Llerena (Badajoz)

Garrovillas de Alconétar (Cáceres)

Villamartín. (Cádiz)

viernes, 26 de noviembre de 2021

vuelta a la ermita de los condenados de talaván. cáceres.





Ya era casi de noche y negras nubes cargadas de lluvia cubrían la localidad de Talaván y sus alrededores. A pesar de ello, pude comprobar que en aquel tétrico (y a la vez atrayente) lugar todo seguía igual que en 2014. Los nichos del cementerio del siglo XIX seguían abiertos, la vegetación invadía exuberante la ermita y los condenados de Talaván permanecían con sus fauces abiertas, enseñando amenazantes los afilados dientes, con esos ridículos gorritos, tal vez simulando los que imponía la temible Inquisición como castigo. Así mismo pude observar como grandes grietas recorrían la maltrecha y peculiar cúpula, amenazando con su derrumbe, tras lo cual aquellos veinte grotescos seres de alas extendidas y atormentado rostro desaparecerían para siempre, como ya había desaparecido el que hacía el número veintiuno. 

Así y todo, el conjunto y el momento me parecieron tremendamente hermosos. Quise recordar entonces lo que había sentido y escrito siete años antes pero no lo conseguí. Más tarde, ya en casa, (tras comprobar con pesar, mediante la comparación de las fotografías, que en algunas zonas esgrafiados y pintura  de todo el conjunto aparece más desdibujados) encontré lo siguiente:

"Subí con alguna dificultad por un trozo de muro derruido y entré en la ermita. Primero tropecé con una piedra, quizás con una lápida. Después estuve a punto de caer tras meter el pie en un agujero, oculto por la alta hierba que crecía en el interior del edificio. Pero la idea de contemplar las enigmáticos y extrañas figurillas que adornaban la cúpula de aquella ermita en ruinas, me impedía tomar cualquier tipo de precaución. Había recorrido un buen puñado de kilómetros para ver y fotografiar el interior de aquél viejo edificio y la ansiedad podía conmigo. Luego, pasé rápidamente al lado de aquellos nichos abiertos y me dirigí, alzando la vista, hacia donde debían estar los condenados, que hasta entonces solo había visto en fotografías. Y efectivamente allí estaban. Los conté despacio y pude comprobar que eran veintiuno. Bueno, uno había sido vencido por la humedad y el paso del tiempo, de manera que solo quedaban veinte. 


Después los fotografié atropelladamente. Apenas presté atención al encuadre. Solo quería tomar las fotografías y salir rápidamente de allí. Aquellos nichos abiertos y vacíos, aquella exuberante vegetación que me impedía ver lo que pisaban mis pies, aquellas decenas de ojos que parecían mirarme desde las alturas... Claro, en aquellos momentos lo comprendí. Esa era la misión que el autor de aquellos esgrafiados había encomendado, varios siglos antes, a aquellos grotescos personajillos. Atemorizar al pueblo llano, subyugar a los pastores que cuidaban el ganado que pastaba en las feraces y bellas dehesas, tener en un puño a los villanos que malvivían en la pequeña población...

Fue entonces cuando empecé a sentir simpatía por los veinte penados. Arriba, a varios miles de metros, varios aviones surcaban el cielo azul dejando tras de si su blanca estela y yo llevaba un android en el bolsillo de mi camisa, además de una cámara Nikon colgada al cuello. Estamos en el siglo XXI, me dije, ya no dais miedo. Si acaso respeto. Y sin más, continué fotografiando los deteriorados esgrafiados, esta vez tranquilamente, disfrutando cada vez que el dedo apretaba el disparador, pero observando con preocupación las humedades que amenazaban con borrar para siempre aquellos dibujos y las profundas grietas que surcaban la bóveda e incluso las alas, los ridículos gorros rojos y las caras de algunos de los réprobos.

Tras ello salí al exterior, donde me esperaban mi mujer y mis dos hijas, y mientras la primavera estallaba en la dehesa extremeña, dejamos atrás la ermita. Desde luego, el viaje había merecido la pena, pensé mientras guardaba la cámara en el maletero del coche; sería una gran perdida para todos la desaparición de los esgrafiados que, desde 1628, adornan la cúpula y los muros de la humilde Ermita del Santo Cristo de Talaván."

                                                                                                              Ocho de marzo de dos mil catorce.







Enlaces de interés:

La ermita de los réprobos. El lince con botas. Con Samuel Rodríguez Carrero.

Extremadura; caminos de cultura. Salvemos la ermita del Santo Cristo de Talaván.