No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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viernes, 9 de octubre de 2026

ruth matilda anderson en villanueva de la serena. (primera parte)





In memoriam. Antonio Carmona Guisado.

Hace unos días, un amigo -amante como pocos de su pueblo, Villanueva de la Serena, y muy interesado y versado en las historias antiguas de este- me mostró en su móvil, mientras nos tomábamos una cerveza, una vieja fotografía en blanco y negro en la que aparecía un tendero vendiendo objetos de barro en los soportales de la actual Plaza de España de la citada localidad. 

Después, por la tarde, picado por la curiosidad, busqué en la red y encontré que aquella fotografía estaba tomada hace casi 100 años, en plena dictadura del general Primo de Rivera y reinando en España Alfonso XIII. Su autora, Ruth Matilda Anderson (1893-1983), era una fotógrafa estadounidense que trabajaba para The Hispanic Sociaty of America (sociedad fundada en 1904 para el estudio de la cultura del mundo hispánico) y que había visitado Extremadura entre diciembre de 1927 y abril de 1928. 

Además, para poner en contexto dicha visita, busqué también los acontecimientos más destacados ocurridos ese año, y encontré que en septiembre de 1928 Alexander Fleming descubría en Londres la penicilina y que en EEUU se vivían los felices años 20, que desembocarían finalmente en el Crac del 29. Mientras tanto en la Unión Soviética, el sanguinario Stalin afianzaba su poder y Trosky era expulsado del país, a la vez que el nazismo luchaba en Alemania para abrirse paso y llevar años después el horror y la muerte por gran parte de Europa. En España, la generación del 27 estaba en pleno apogeo, García Lorca publicaba Romancero Gitano, y Miguel de Unamuno, desposeído de su catedra en Salamanca, se hallaba exiliado en Hendaya por desavenencias con Primo de Rivera. 

Como es fácil de imaginar, en Extremadura, las desigualdades sociales eran evidentes, a pesar de los intentos de modernización e industrialización que en la localidad a la que nos estamos refiriendo, se tradujeron en el comienzo ese mismo año de las obras de la primera fase del ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena y la creación de la Fábrica de Fosfatos, ideada con la intención de surtir a los campos de fertilizantes. Otro hecho destacable fue la coronación de la Virgen de Guadalupe por parte de Alfonso XIII, que tal vez no imaginaba que tres años después estaría en el exilio.

De aquella visita, -además de cientos de imágenes de diversas localidades extremeñas- Ruth Matilda nos dejó 25 interesantísimas fotografías de la localidad serona, las cuales he podido descargar de la web The Hispanic Museum&Library, que muestran lógicamente una Villanueva muy distinta a la que conocemos, pero a la vez  muy reconocible, ya que algunas de estas imágenes fueron tomadas en pleno centro, en concreto, en los actuales Parque de la Constitución y Plaza de España. 

Cuando Ruth Matilda llegó a la citada población debía hacer bastante frío, a juzgar por la ropa de abrigo que llevan las personas fotografiadas. Igualmente debía ser día de mercado llamando mucho la atención a la fotógrafa "las tinajas de barro de tamaño mediano, encajadas en rústicos cuévanos (cestos) de ramas, que abrían sus bocas como cañones apuntando a las ventanas que quedaban sobre los soportales. En el pavimento se extendían —en una sola capa o en montones, pero dejando siempre espacio para los clientes— ollas, cántaros de agua y jarras para beber, tanto en tamaño normal como en miniatura", como dejó escrito en su obra Spanish Costumes Extremadura (1951).  Así mismo, a la estadounidense le cautivó la imagen que ofrecía "un vendedor alto de cuencos hondos y vidriados, decorados con barbotina amarilla, y de ollas total o parcialmente vidriadas, que gesticulaba con vehemencia en defensa de sus productos y en menosprecio de las ofertas que recibía de mujeres agudas. Con la piedra de la arcada a sus espaldas y los tonos suaves rojos y amarillos de la loza a sus pies, sus ropas creaban una grata armonía, ya que, además de un sombrero cordobés gris, vestía una blusa de una rica tela de algodón azul y pantalones de pana morada. La blusa, rematada en el cuello con una tira estrecha y dispuesta en suaves pliegues hacia un canesú liso, era inusualmente larga."  (Traducción de inglés a español por medio de la IA)  

Título: Vendedor de cerámica.
Ruth Matilda Anderson. 1928.
Imagen histórica restaurada y coloreada
digitalmente con ayuda de Adobe Firefly
por Dovane Antonio. Los colores son
interpretativos.

Como se puede observar, Ruth Matilda era una gran experta en la vestimenta tradicional, a la que presta toda su atención puesto que en lo referente a su estancia en Villanueva, solo indica de ella que fue fundada por los romanos y es considerada capital de la Serena, señalando "la importancia que tuvo en los siglos XVI y XVII, cuando la Mesta celebraba sus juntas de invierno y guardaba sus archivos", refiriéndose sin duda a la actual capilla de Santa Ana y edificios colindantes, en la calle San Benito. También señala que tal como le indica un tal Manuel, el pueblo "merecía el epíteto de señorito y le pareció agradable y de costumbres apacibles." Por lo demás, apenas hace más menciones de la localidad, centrándose en describir minuciosamente numerosos aspectos de las prendas de vestir de un pastor y una pastora fotografiados para la Exposición Universal de Sevilla que tendría lugar en 1929. 

Afortunadamente, además de las detalladas descripciones de esas prendas tradicionales, la fotógrafa nos dejó, como os decía, numerosas imágenes, siendo de especial interés las que muestran una concurrida plaza en la que los vendedores atienden, entre su mercancía, a las vecinas y vecinos de Villanueva que se acercan a comprar y a numerosos curiosos. Hay que destacar que casi todas las mujeres llevan el cabello tapado con pañuelos o mantones y que los hombres llevan gorra o sombrero. Solo los niños y niñas, que parecen ser conscientes de que están siendo fotografiados, llevan la cabeza descubierta. Esporádicamente aparecen animales domésticos -burros o perros- completando las costumbristas escenas. 

Así como muchas de las fotografías ofrecen lugares de Villanueva que se identifican con facilidad, hay otras, tomadas en un patio de una casa, el campo o en una fábrica de conos o tinajas (que pudo haber estado en el solar que ahora ocupa el supermercado Lidl), que muestran emplazamientos muy complicados de ubicar. Desconozco si algún experto ha podido situar dichos emplazamientos y en caso contrario, lanzo desde aquí el reto.

Yo, por mi parte, hace algunos días hice varias fotografías intentando conseguir el mismo ángulo que utilizó Ruth Matilda Anderson y busqué otras que había realizado en 2023 desde el campanario de la iglesia para comparar como han cambiado las actuales Plaza de España y Parque de la Constitución en estos últimos casi cien años...

Título: Vista Parcial desde la torre de la iglesia parroquial.
Ruth Matilda Anderson. 1928.
Es de destacar en esta imagen que todavía no se ha terminado la instalación
 del monumento a Pedro de Valdivia y la congregación de personas
bajo los soportales del Ayuntamiento

Aspecto actual de la Plaza de España. 

Título. Iglesia Parroquial. Ruth Matilda Anderson. 1928.

Iglesia Nuestra Señora de la Asunción.

Título. Vista parcial. Ruth Matilda Anderson.1928.
 En ese año todavía se conservaba un antiguo edificio
religioso sustituido en los ochenta por los conocidos como pisos del Parque.

Título. Parque Central. Ruth Matilda Anderson. 1928.

Parque de la Constitución en la actualidad.

Título: Parque Central. Ruth Matilda Anderson. 1928.
A la derecha se puede ver la Casa de los Bolos, 
uno de los edificios de esa época que han llegado a nuestros días. 

Parque de la Constitución. Pisos del Parque y Casa de los Bolos. 

Título: Hombre vendiendo cerámica. Ruth Matilda Anderson. 1928.

Soportales. Plaza de España, en la actualidad.

Título: Tinajas en venta. Ruth Matilda Anderson. 1928.

Soportales. Plaza de España, en la actualidad.

Título. Hombre con un carro. 
Ruth Matilda Anderson. 1928.

Conos. Rotonda del Parque Comercial La Serena.
Conos felizmente recuperados de una fábrica cercana, para formar
parte del paisaje urbano. Simbolizan, según Irene Alós, la autora de la
composición,  el ciclo agrícola, y son un homenaje a la gente del campo. 

Agradecimientos: a Don Nico por ese día en la torre de la iglesia, a Manuel Calatrava por esa cerveza, a Dovane Antonio por colorear al vendedor de cerámica y al Club Universo Extremeño y Manuel Trinidad por darme a conocer la obra de Ruth Matilda Anderson

miércoles, 9 de septiembre de 2026

ceuta. (ciudades y recintos abaluartados)





Por motivos que no vienen al caso, durante el verano de 2021 pasamos unos días en Ceuta. Tengo que decir que, por numerosas razones, la pequeña ciudad nos encantó. Rodeada de mar casi por los cuatro costados, posee un impresionante sistema abaluartado que fue construido sobre murallas islámicas por los portugueses, poseedores del enclave desde 1415. Posteriormente este fue ampliado por los españoles a partir de 1580, tras la invasión de Portugal desde Badajoz por Felipe II y la anexión de la corona lusitana. Naturalmente este recinto abaluartado posee los elementos propios de este tipo de fortificaciones (revellines, hornabeques, baluartes, semi-baluartes o garitas) y una gran foso, Foso Real, que parte en dos la ciudad. 




Dichas murallas reciben el nombre de Murallas Reales y curiosamente albergan en su interior una singular joya del siglo X, conocida como Puerta Califal, que quedó oculta durante siglos tras la construcción del sistema defensivo hasta que en 2002 fue descubierta de manera casual. Según los expertos, este elemento era la puerta principal de la medina y fue levantada a su vez sobre restos romanos. Como digo, una verdadera joya.



Además Ceuta cuenta con distintas fortificaciones por todo el territorio, como la Fortaleza del Monte Hacho, situada nada menos que sobre una de las míticas columnas de Hércules. Su situación estratégica así lo requería, no en vano, sufrió distintos asedios, muy prolongados pero sin éxito.  

Ceuta desde el monte Hacho, una de las columnas de Hércules.

Al fondo Gibraltar, la otra columna de Hércules, desde el puerto de Ceuta.

Murallas. En segundo plano, la Fortaleza del Monte Hacho.

Así mismo, Ceuta, Septem Frates para los romanos, posee algunas hermosas playas, un bonito y cuidado casco antiguo, los restos de una basílica tardorromana y como muestra de su carácter abierto y multicultural, templos de distintos credos. Así, dentro de su reducida superficie (menos de 20 km² frente, por ejemplo, a los 55 km² del área urbana de Badajoz) una sinagoga, cuarenta y dos mezquitas, un templo hindú, siete iglesias evangélicas y una catedral católica...

Playa. 


Atardecer en Ceuta. 

miércoles, 26 de agosto de 2026

naturalismo, esquematismo, escritura.



Hace unas semanas pudimos visitar el Museo de Cuenca, situado en el interior de un interesante edificio del siglo XIV conocido como Casa del Curato, y contemplar en sala de la Prehistoria, dos bloques de piedra desprendidos de manera natural de un abrigo - recuperados tras una excavación arqueológica- que contenían diversos motivos zoomorfos. Dichos motivos pertenecen al denominado Arte Rupestre Levantino y fueron realizados durante el Epipaleolítico y Neolítico, es decir, hace entre 10000 y 6500 años.

Esa visita llevó a preguntarme por qué, salvo escasas excepciones, en Extremadura solo podemos encontrar pinturas rupestres esquemáticas y apenas hay ejemplos de escenas descriptivas, como ocurre en el arco mediterráneo peninsular. Es decir, por alguna razón o conjunto de razones, en el territorio que conocemos hoy día como Extremadura, no se desarrollaron esas manifestaciones pictóricas a través de las cuales se identifican sin dificultad los motivos que caracterizan al llamado Arte Rupestre Levantino.

En cambio, más tardíamente, -los expertos consideran que, en líneas generales, el Arte Rupestre Esquemático se desarrolló al final del Neolítico, durante todo el Calcolítico y al principio de la Edad de los Metales- tuvo lugar un movimiento cultural que usaba signos comunes (antropomorfos y zoomorfos como esquemas más evidentes y otros desconocidos actualmente para nosotros) como un rudimentario sistema de comunicación. Es decir, el naturalismo de las figuras dio paso a la esquematización. Tal vez, los ejecutores de esas pinturas no tenían necesidad de esmerarse ya que esos símbolos eran habituales en amplias zonas del territorio peninsular y de la cuenca mediterránea, y por lo tanto, perfectamente entendibles para miembros de distintas comunidades. 

Finalmente, los pueblos más avanzados, como griegos y fenicios, desarrollarían estos esquemas, esta protoescritura, hasta convertirla en escritura. Esta es la razón por la que encontramos esquemas rupestres formando parte de la Escritura del Suroeste. Observando alfabetos fenicios reconocemos letras que recuerdan enseguida a triangulares y bitriangulares, ídolos en phi, letras pi, antropomorfos ancoriformes, etc.

Sin embargo, retomando el hilo, resulta extraño que apenas haya ejemplos de Arte Levantino, tendencia más descriptiva, cuando es evidente que la actual Extremadura fue ocupada por grupos humanos que construyeron dólmenes (por ejemplo, en Magacela, Valdecaballeros, Cabeza del Buey y Valle de la Serena) en el mismo espacio geográfico donde posteriormente, los autores de las pinturas esquemáticas dejarían su impronta utilizando como soporte las paredes de las sierras cuarcíticas. 

Recordemos que el Arte Rupestre Levantino se caracteriza por el empleo de estilizadas figuras humanas de gran dinamismo, habitualmente pintadas de perfil, formando parte de escenas bélicas, de caza, de recolección o de danzas rituales. Además, estas figuras humanas -realizadas en abrigos rocosos abiertos en lugar de en cuevas como en el Paleolítico- son perfectamente identificables como hombres y mujeres, gracias a sus ropajes y otros atributos. Igualmente, es posible identificar a distintos tipos de animales.

Por contra, como bien sabéis, las pinturas rupestres que encontramos habitualmente en las sierras extremeñas presentan esquemas muy diferentes a los descritos, a simple vista toscos, de trazo irregular, en ocasiones superpuestos, sin movimiento, sin aparente significado o sentido, distribuidos sin lógica para las mujeres y los hombres actuales.

No obstante, desde mi punto de vista, esta aparente simplicidad, este inexplicable desorden, no es un demérito para sus autores ni expresa un nivel intelectual menor, sino que esconde quizás un salto cognitivo, una evolución que finalmente desembocaría junto con los aportes de los pueblos del Mediterráneo oriental, en una escritura conocida como Escritura del Suroeste, distribuida durante la Edad del Hierro en el sur de Portugal, Andalucía Occidental y Extremadura.

miércoles, 29 de abril de 2026

trujillo, otra vez.




En Trujillo siempre hay un nuevo callejón que recorrer, que a veces te conduce extramuros para poder contemplar como se oculta el sol entre negras y rojizas nubes que descargan sobre el berrocal. Y abandonas casi sin querer la población y recorres una calleja entre muretes a cuyos pies crecen las amapolas, ofreciéndote imágenes del recinto amurallado que los turistas nunca podrán llegar a ver. 


Finalmente te pierdes por el dédalo de calles, entre los altos muros de conventos y casas fuertes, y regresas al Trujillo "conocido", sorprendido de nuevo de tener a solo cuarenta minutos de casa, semejante espectáculo de torreones, murallas y espadañas. 

Más tarde, en la Plaza Mayor, una buena cerveza helada, claro. 



sábado, 28 de marzo de 2026

pajaros de barro y casitas blancas



Igual que Manolo García hace pájaros de barro y los echa a volar, yo pinto al oleo casitas blancas en el campo y torres vigías nazaríes. No es lo mismo, pero me lo paso muy bien y me relajo. Y de esta manera vuelo sobre esos campos silenciosos y fértiles. 





sábado, 7 de febrero de 2026

sierra y campiña de cádiz

Grazalema. 

Zahara de la Sierra.

Arcos de la Frontera.

Olvera. 

Villaluenga del Rosario.

Espera. 

Villamartín. 

Setenil de las Bodegas.


La Sierra de Cádiz, toda la provincia en realidad, (donde nacieron mis padres, y a la que siempre llevo dentro y más en estos días de interminables y copiosas borrascas), es un lugar que hay que conocer sí o sí, lleno de contrastes y belleza, con singularidades casi imposibles de enumerar.

Pero empecemos por mencionar sus torres vigías nazaríes, celosas guardianas de la Frontera y de los pueblos blancos, arquitectura moruna colgada de forma inverosímil de las faldas de la sierra y deslumbrantes fachadas de cal. Y a su alrededor, bellísimos parajes, a veces consistentes en duros farallones de piedra blanqueada por el sol y en otras ocasiones, en recónditos bosques de alcornoques y pinsapos, a los que solo es posible llegar por medio de carreteras sinuosas, que se entrecruzan con profundas gargantas, calzadas romanas y caminos de herradura. En las alturas, ganado caprino entre roquedos, mientras que en los valles se alternan cereales, vides y olivos, causantes de la gastronomía propia y viva que nos pone en la mesa, rico pan, mejor aceite y quesos inmejorables, contundentes potajes de garbanzos y exquisitos guisos de espárragos y tagarninas, así como dulces, heredados de siglos de presencia islámica.


Pero sin duda, lo mejor, su gente, gente sencilla, trabajadora y amable, hasta cierto punto, claro. La estancia de los franceses durante la Guerra de la Independencia no gustó mucho entre los habitantes de pueblos y cortijos de la sierra y así se lo hicieron saber, siendo aquello el principio del fin de aquella ignominiosa invasión. 

Allí, donde más llueve de la península, nace el Guadalete, que luego discurre, entre infinitos campos de trigo y girasol, por las fértiles vegas que él mismo creó pacientemente durante miles y miles de años hasta desaguar en el Océano Atlántico, en el litoral donde los fenicios instalaron sus colonias, fundiéndose con los pobladores de interior hasta dar lugar a un reino de leyenda.




Dolmen de Alberite. Villamartín. 

Calzada romana. Benaocaz. 

Ciudad romana de Ocuri. Ubrique.

Prado del Rey y la Sierra desde el Castillo de Matrera. 

Torre Pajarete. Castillo de Matrera. 

Salto del Cabrero. Benaocaz. 

Embalse de Zahara-El Gastor. 

Campiña y Sierra de Cádiz.