Igual que Manolo García hace pájaros de barro y los echa a volar, yo pinto al oleo casitas blancas en el campo y torres vigías nazaríes. No es lo mismo, pero me lo paso muy bien y me relajo. Y de esta manera vuelo sobre esos campos silenciosos y fértiles.
No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río. Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.
.jpeg)




