No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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miércoles, 2 de noviembre de 2022

risco de la villuerca.




Huyendo de los monstruitos, zombis y otros horrores que invadieron nuestras calles este pasado puente, fuimos a parar a la cima del Risco de la Villuerca (1595 metros de altitud), donde comprobamos que el otoño, al menos allí arriba, ya había hecho acto de presencia; los bosquetes de robles y castaños ya presentaban las tonalidades rojizas y amarillentas propias de las hojas próximas a caer, y numerosas castañas, envueltas en sus correspondientes erizos, aparecían sobre el asfalto de la sinuosa pista que permite el acceso a la antigua base militar instalada en la cima. Para nuestra alegría llovía con bastante intensidad. 

Lógicamente quedamos -una vez más- impresionados ante el tremendo paisaje que se extendía bajo nosotros; manchas de caducifolias, collados, alargadas cordilleras y valles aparecían entre las cuerdas de lluvia y la niebla  Así mismo, entre valles y nubes bajas, Navezuelas, Cañamero, el embalse del Fresno y por supuesto Guadalupe y la inconfundible mole del monasterio. A lo lejos, más allá de Navezuelas, nos pareció que emergía el peñón bajo el que dormita Cabañas del Castillo, mientras que hacia el sur se adivinaban algún embalse y las vegas del Guadiana conformando parte de la Serena y la Siberia.




No estuvimos allí arriba mucho rato -desde los casi 1600 metros de altura del pico más elevado de las Villuercas, la lluvia y el fuerte viento se hacían notar bastante- pero sí el tiempo suficiente para darnos cuenta de que entretanto (y aunque) el mundo sigue su paso, haríamos bien en -usando ese término tan de moda- en relativizar más a menudo, o al menos intentarlo.





jueves, 22 de septiembre de 2022

granito versus verde.



Hubo un tiempo en que los espacios libres de aceras y plazas de nuestros ciudadades y pueblos lo ocupaban algunas pequeñas zonas verdes. Después llegaron el hormigón, el granito, o el hierro y lo invadieron todo. Duros y vacíos espacios muy inapropiados -sobre todo para los meses cálidos- sustituyeron entonces a esas islas de vegetación que nos alegraban la vista además de servir de refugio a la fauna urbana y en ocasiones, nos proporcionaban sombra. 

Afortunadamente, todavía quedan algunos espacios de ese tipo, por ejemplo en Villanueva de la Serena, donde todavía podemos ver algunas zonas "relictas" en las cuales setos y arbustos sobreviven entre farolas, papeleras, señales de tráficos y demás mobiliario urbano. 



viernes, 16 de septiembre de 2022

astérix en extremadura. un hipotético viaje hacia el año 50 a.c.



Releyendo hace unos días el volumen "Astérix en Hispania" (1969) caí en la cuenta de que el pequeño galo y su amigo Obélix tuvieron que haber pisado en algún momento suelo extremeño -en aquellos tiempos perteneciente a la Hispania Ulterior-, puesto que durante su recorrido de norte a sur viajaron desde la actual Salamanca a Córdoba. 

Veréis; Astérix y Obélix partieron de su irreductible aldea en barco, navegando hasta el actual País Vasco francés. Después, tras cruzar los Pirineos, llegaron a Pompaelo (Pamplona), en cuyas cercanías, en un paisaje coronado por hermosos molinos de viento, tuvieron un fugaz encuentro con dos personajes asombrosamente parecidos a nuestros queridos don Quijote y su fiel y orondo escudero. Está claro que aquí Uderzo y Goscinny se tomaron una pequeña licencia geográfica y situaron La Mancha mucho más al norte.  


Tras cruzar los Pirineos...

...tuvieron un encuentro con una curiosa pareja cerca de Pompaelo.

Posteriormente los geniales creadores situaron a los dos galos, a su perro Ideafix y a un insoportable niño hispano raptado por los romanos y que pretendían devolver a sus padres, en Cauca (Coca) y Segovia y más tarde en Helmántica (Salamanca). Después se trasladaron a Córdoba, y días más tarde a Híspalis (Sevilla), donde se toparon con un grupo de procesionarios ataviados con antifaces y túnicas. 


Después visitaron Cauca (Coca) y Segovia.

Y con posterioridad Helmántica (Salamanca) y Courdoba. 

Finalmente llegaron a Híspalis. (Sevilla)

Casi inevitablemente, (para viajar de Salamanca a Córdoba), la pequeña comitivita, como todos sabéis, tuvo que transitar la Vía de la Plata hasta Mérida y posteriormente atravesar las actuales comarcas de Vegas Altas y la Serena, hasta entrar en la actual provincia de Córdoba. Este sería, al menos el itinerario más cómodo y rápido. 

Es decir, durante este recorrido pasarían por Caparra, y las actuales Plasencia o Cáceres. Ocurre, sin embargo, que en el año 50 a.C. (año en que los autores sitúan las aventuras de Astérix), Plasencia todavía no existía como ciudad, como tampoco Caparra y Cáceres, que serían fundadas algunos años más tarde. A la altura de la actual Mérida, consistente en aquellos momentos en un asentamiento de origen prerromano, tomarían la calzada en dirección a Córdoba, hasta llegar a Metellium (Medellín), que como tal tan solo tendría una antigüedad de unos veintiocho años. Con posterioridad se adentrarían en la comarca de la Serena pasando cerca tal vez del recinto fortificado de Hijovejo (Quintana de la Serena) y de una quizás incipiente Iulipa (Zalamea de la Serena) donde todavía no se habría erigido el impresionante dístilo. Después cruzarían el Zújar gracias, si existía en esos momentos, al puente de las Alcantarillas, cerca ya de Monterrubio.


En un hipotético viaje de Asterix a través de la Serena
es probable que encontrara numerosos recintos fortificados,
como el de Hijovejo (Quintana de la Serena).

Interior del recinto-torre de Hijovejo.
 Estas estructuras de control del territorio fueron 
levantadas durante los siglos II y I a.C.
durante la romanización de la zona.

Por lo tanto, el paso de los galos por la península tal vez no fue como lo reflejaron sus autores. Hispania en el año 50 a.C. todavía no había alcanzado el esplendor que conseguiría gradualmente siglos después. Esa Hispania repleta de circos, teatros, ciudades protegidas por altas murallas, acueductos y demás maravillas de la arquitectura e ingeniaría romana existirían pero no en la medida que imaginamos. Hay que tener en cuenta que la conquista romana de la península fue un largo proceso nada fácil y que durante el siglo I a.C. las guerras civiles romanas se trasladaron también a territorio hispano. De hecho, la última batalla de esas largas guerras tuvo lugar en Munda (Montilla, Córdoba) en el año 45 a.C. 

Eso sí, como era de esperar, los autores franceses describieron, con gran ironía y humor, una Hispania llena de tópicos. Así, bandoleros de castizo estilo, corridas de toros, vías atascadas por el turismo y posadas repletas de rubios barbaros del norte, cante y baile flamenco alrededor de una fogata nocturna, obras interminables y apáticos peones camineros desfilan ante los ojos del lector en un volumen magnífico para guardar en el rincón de los libros más preciados. Como era habitual tampoco olvidaron los consabidos jabalíes asados, los mamporros marca Obélix o el breve encuentro con los desdichados piratas. 



En fin, hubiera sido magnífico ver a nuestro héroe de rubio bigote y a sus acompañantes en algún punto de la geografía extremeña durante su aventura hispana, pero no pudo ser; tirón de orejas por tanto a Uderzo y Goscinny. 

Por cierto, están locos estos romanos...

Vía de la Plata. Puente de Santiago de Bencáliz.
Aldea del Cano.

miércoles, 31 de agosto de 2022

pensando en verde.

Nos servimos nosotros mismos la gasolina sin tener ninguna preparación en la utilización de combustibles altamente peligrosos, nos pesamos la fruta pagando por ella infinitamente más que lo que percibe el agricultor, hacemos transferencias y otros trabajos propios del sector bancario y aun así pagamos comisiones, pronto en el súper tendremos que pasar los productos por el lector de códigos de barras y así prescindirán de un puesto de trabajo de cajero más. Incluso se está estudiando poner peaje en las autopistas que -por cierto- están hechas con los impuestos que pagamos de nuestros bolsillos. De la inflación y de escasez de agua en los embalses producida por la mala gestión del agua y la avidez de las eléctricas -nunca satisfechas ante sus elevadas ganancias y nuestros maltrechos bolsillos- hablaremos otro día, porque hoy lo me apetece es ponerme los zapatos "de andar" y largarme al campo, a pisar hierba mojada, a caminar por una ribera frondosa, observando como fluye todo, o a comerme un bocadillo y beberme una cerveza ante un inmenso paisaje de lomas onduladas salpicadas de encinas o alcornoques. 

Claro, eso no va ocurrir próximamente, Así, a la espera de que este pesadísimo verano termine, me entretengo revisando con añoranza los archivos de 2022, y redescubriendo esos paisajes verdes, verdes, verdes...

Puebla de Alcocer. Badajoz.

lA Sierra de Lares desde Puebla de Alcocer. Badajoz. 

Puente de la Bogaña. Villanueva 
del Fresno. Badajoz.  

Puente de la Bogaña. Villanueva 
del Fresno. Badajoz. 

Mourao y su castillo, desde el Embalse de Alqueva.

Playa artificial. Alqueva. Portugal.

Alqueva. Portugal.

Magacela desde el yacimiento de 
La Mata. Campanario. Badajoz.

Magacela. Badajoz. 

Río Ortiga. Badajoz. 

jueves, 11 de agosto de 2022

el almacén de los libros olvidados.

Incendios forestales, sequía, guerras, inflación, pandemia, olas de calor...  A lo mejor todavía queda algún sitio donde refugiarnos...

Agosto de 2022. Isla. Arnuero. Cantabria. 




El almacén de los libros olvidados es una librería de viejo donde se pueden encontrar "libros antiguos, agotados, descatalogados y de segunda mano. Un Oasis del libro en el casco histórico de Isla. Cantabria."


viernes, 10 de junio de 2022

nebrissen. un humanista en la serena.



Tras asentarse a finales del siglo XV en el Partido de la Serena, el noble placentino Juan de Zúñiga quiso rodearse de maestros que le enseñaran las distintas ramas del saber. Así, llevo consigo a juristas, músicos, médicos y a dos personajes que posteriormente serían reconocidos como los máximos exponentes en sus campos; al astrologo judío Abraham Zacut y al humanista andaluz Elio Antonio de Nebrija.

Pero dejemos que sea el cronista villanovense Torres y Tapia quien nos cuente ese hecho tan trascendental:

“Y en Villanueva de la Serena, a la entrada de la villa a la parte de poniente, hizo el Maestre don Juan de Zúñiga una fuerte y lustrosa casa como para un gran señor, con dos corredores que caen a un patio que está a la entrada de la puerta principal. También hizo labrar en Zalamea, arrimada a la fortaleza un pedazo de casa para su aposentamiento, porque gustaba también de vivir en esa Villa. 

Era don Juan aficionado a todas buenas letras y además de los religiosos que allí tenía llevó consigo a algunos hombres insignes en ellas: el astrólogo Abasurto, el maestro Antonio de Lebrija, el doctor De la Parra, el maestro de capilla Solórzano… El maestro Antonio le enseñó latín. El judío Abasurto le leyó la Esfera y todo lo que era lícito saber en sus Artes; y era tan aficionado que en un aposento de los más altos de la casa hizo que le pintasen el Cielo con todos sus Planetas, Astros y signos del Zodiaco. Ya hoy está muy deslustrado con la antigüedad...”

La casa para un gran señor en Villanueva a la que se refiere el cronista estuvo situada en la actual calle San Benito, en lo que hoy es el convento de las monjas concepcionistas. Y la fortaleza de Zalamea se corresponde con el castillo de Arribalavilla, en cuyo solar todavía se pueden observar balconadas y empedrados originales del siglo XV.

Y en Villanueva de la Serena, a la entrada de la villa a la
parte de poniente, hizo el Maestre don Juan de Zúñiga
una fuerte y lustrosa casa como para un gran señor,
con dos corredores que caen a un patio que está a la entrada de
la puerta principal.

Restos del palacio de Zúñiga en Zalamea de la Serena.

El maestro Antonio le enseñó latín. El judío Abasurto le leyó la Esfera
y todo lo que era lícito saber en sus Artes. Recreación para el documental
 corto "Nebrija. Un humanista en la Serena."

                        

Pero no fueron Villanueva y Zalamea las únicas localidades donde habitó Nebrija. El investigador Dionisio Martín Nieto ha encontrado pruebas que evidencian la existencia de una casa propiedad de Nebrija en Alcántara. Precisamente el lebrijano dedicó al monumental puente romano uno de sus poemas. Después de haber vivido en Sevilla, Córdoba, Salamanca y Bolonia, Nebrija se había convertido en un ferviente admirador del mundo clásico, dedicando a su estudio parte de su empeño.


Puente romano de Alcántara.

Alcántara. Centro histórico.

Igualmente, Nebrija frecuentaría en los últimos años de su vida la localidad de Brozas, donde su hijo Marcelo residía por ser Comendador de una Encomienda y donde tenía un palacio, todavía en pie. Dicha Encomienda le había sido concedida por Zúñiga al hijo de Antonio de Nebrija años antes, en agradecimiento a su padre. 

Brozas. Interior del palacio de frey
Marcelo de Nebrija. 

Brozas. Vista general. 


Pero además se tiene constancia de la presencia de Nebrija en otras localidades extremeñas, como Plasencia o Mérida, a la cual dedicó un poema donde describía el mal estado en se encontraban los monumentos romanos, lamentándose a su vez de la escasa estabilidad de las cosas humanas.

El estudio de las “antiguallas” de Mérida demuestra que no era la Gramática el único afán de Antonio de Nebrija, aunque pasaría a la posteridad gracias a ella. El inquieto lebrijano se interesó también por otras disciplinas, escribiendo varios tratados de Astrología, Botánica, Historia, Poesía… Nos hallamos, por consiguiente, ante un gran humanista, tal vez no suficientemente reconocido. 

Interior del Colegio Español de Bolonia. (Italia)
Nebrija pasó un largo periodo de aprendizaje en
esta ciudad y en esta institución.


Bolonia. Centro histórico. 


En cualquier caso, el mecenazgo de Zúñiga y la estancia de Nebrija en estas tierras supusieron probablemente el comienzo del Renacimiento en Extremadura. Hay que tener presente que estamos ante una de las fechas más determinantes de la Historia. Las guerras entra la Beltraneja e Isabel de Trastámara, conocida posteriormente como Isabel la Católica, habían terminado y nuevos aires empiezan a entrar. Así en 1492, Colón llega con sus naves a las Indias, se produce la conquista del Reino nazarí de Granada y como nota negra, se expulsa a los judíos del Reino de Castilla.

Además, ese mismo año se publica la Primera Gramática en castellano. Distintos investigadores afirman que, por coincidencia de fechas, dicho manual se habría escrito en Zalamea, tal vez en la casa que el andaluz poseía en la parte alta, muy cerca del castillo.

Se convierten de esta manera, Antonio de Nebrija y su mecenas Juan de Zúñiga, así como el territorio donde el gramático pasó sus años más fecundos, en personajes y lugares claves en la Historia de España porque estamos sin duda ante un hecho trascendental; el castellano es hoy día, según el Instituto Cervantes, la lengua materna de casi 500 millones de personas.


Boceto de Antonio de Nebrija. Obra del escultor Ricardo García Lozano.

                              

viernes, 3 de junio de 2022

en la orilla del betis.




La soberbia y la prepotencia del ser humano hizo que (en plena crisis del 2008, año del sonado rescate de bancos y cajas ¿de ahorros?) se comenzara a construir en Sevilla una torre de 180 metros de altura. La intención de su promotora, una conocida entidad financiera, era que este monumento al esperpento y a la estupidez se convirtiera en un icono de la ciudad.

Tras mucha polémica el proyecto se hizo realidad y hoy día, en el "skyline" de Sevilla el rascacielos sobresale más que la Giralda, siendo visible desde los lugares más emblemáticos, por ejemplo desde la Torre del Oro o el Puente de Triana. 

Desde la Isla de la Cartuja, por tanto, se asoma Torre Sevilla, intentando competir con construcciones erigidas varios siglos antes, aunque solo las supera en altura, porque en belleza no se acerca ni de lejos.



 


(Fotografías realizadas con teléfono móvil)