No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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domingo, 9 de marzo de 2014

salvemos a los condenados de talaván. una iniciativa de gabriel cusac.



Subí con alguna dificultad por un trozo de muro derruido y entré en la ermita. Primero tropecé con una piedra, quizás con una lápida. Después estuve a punto de caer tras meter el pie en un agujero, oculto por la alta hierba que crecía en el interior del edificio. Pero la idea de contemplar las enigmáticos y extrañas figurillas que adornaban la cúpula de aquella ermita en ruinas, me impedía tomar cualquier tipo de precaución. Había recorrido un buen puñado de kilómetros para ver y fotografiar el interior de aquél viejo edificio y la ansiedad podía conmigo. Luego, pasé rápidamente al lado de aquellos nichos abiertos y me dirigí, alzando la vista, hacia donde debían estar los condenados, que hasta entonces solo había visto en fotografías. Y efectivamente allí estaban. Los conté despacio y pude comprobar que eran veintiuno. Bueno, uno había sido vencido por la humedad y el paso del tiempo, de manera que solo quedaban veinte. 

Después los fotografié atropelladamente. Apenas presté atención al encuadre. Solo quería tomar las fotografías y salir de allí. Aquellos nichos abiertos y vacíos, aquella exuberante vegetación que me impedía ver lo que pisaban mis pies, aquellas decenas de ojos que parecían mirarme desde las alturas... Claro, en aquellos momentos lo comprendí. Esa era la misión que el autor de aquellos esgrafiados había encomendado, varios siglos antes, a aquellos grotescos personajillos. Atemorizar al pueblo llano, subyugar a los pastores que cuidaban el ganado que pastaba en las feraces y bellas dehesas, tener en un puño a los villanos que malvivían en la pequeña población...

Fue entonces cuando empecé a sentir simpatía por los veinte penados. Arrriba, a varios miles de metros, varios aviones surcaban el cielo azul dejando tras de si su blanca estela y yo llevaba un android en el bolsillo de mi camisa, además de una cámara Nikon colgada al cuello. Estamos en el siglo XXI, me dije, ya no dais miedo. Si acaso respeto. Y sin más, continué fotografiando los deteriorados esgrafiados, esta vez tranquilamente, disfrutando cada vez que el dedo apretaba el disparador, pero observando con preocupación las humedades que amenazaban con borrar para siempre aquellos dibujos y las profundas grietas que surcaban la bóveda e incluso las alas, los ridículos gorros rojos y las caras de algunos de los réprobos.

Tras ello salí al exterior, donde me esperaban mi mujer y mis dos hijas, y mientras la primavera estallaba en la dehesa extremeña, dejamos atrás la ermita. Desde luego, el viaje había merecido la pena, pensé mientras guardaba la cámara en el maletero del coche; sería una gran perdida para todos la desaparición de los esgrafiados que, desde 1628, adornan la cúpula y los muros de la humilde Ermita del Santo Cristo de Talaván. 

                                                                                                              Ocho de marzo de dos mil catorce.






"Salvemos a los condenados de Talaván" es una iniciativa del escritor Gabriel Cusac mediante la cual pretende salvar de la ruina la ermita del Santo Cristo, situada en la localidad cacereña de Talaván. Para ello, entre otras acciones, Gabriel ha ideado construir una cadena de blogs que denuncien la lamentable situación en la que se encuentra el edificio y los interesantes y extraños esgrafiados que adornan su interior. Sería muy positivo, por tanto, que esta iniciativa tuviera una importante repercusión, por lo cual os pido que la hagáis llegar a vuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, utilizando el boca a boca y también las redes sociales.

El primer eslabón de la cadena lo puso el propio Cusac. Después tomó el relevo Samuel Rodriguez Carrero, con un trabajo completísimo y realmente espectacular en el que podéis encontrar una exhaustiva información sobre la ermita y los réprobos que aparecen en su interior. Hace unos días, mediante un correo electrónico, Samuel me cedió el téstigo, que yo acepté encantado. Ahora es el turno de José Manuel López...






La cadena: porque no quiero escuchar un réquiem por los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/la-cadena-porque-no-quiero-escuchar-un.html

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Salvemos la Ermita del Santo Cristo de Talaván.
http://caminosdecultura.blogspot.com.es/2014/03/colaboraciones-de-extremadura-caminos.html#comment-form

Los angeles malos de Talaván, Antonio Aviles Amat.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/03/los-angeles-malos-de-talavan-antonio.html

Leyenda de los réprobos de Talaván.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2013/10/leyenda-de-los-reprobos-de-talavan.html

Carmen Gastón Mata. Levanté el rostro hacia el cielo.
http://gabrielcusac.blogspot.com.es/2014/02/levante-el-rostro-hacia-el-cielo-carmen.html



viernes, 21 de febrero de 2014

el rayo verde.


Anochecía. No importa cuando ni donde. Yo viajaba en aquél viejo autobús y entonces, lo vi. Saqué la cámara fotográfica de su funda y apreté el disparador varias veces. Sabía que los baches de la calzada y el traqueteo del motor impedirían obtener alguna imagen de calidad, pero yo seguí intentándolo. Después, efectivamente, pude constatar la baja calidad de las fotografías, pero comprobé también que había sido capaz de fotografiar el rayo verde, aquél que con tanto afán buscaban los protagonistas de la novela del mismo título, escrita en 1882 por Julio Verne.

El Rayo Verde, una de las pocas obras románticas que escribió el francés, tiene como principal protagonista a Helena, una joven que desea contemplar el rayo verde antes de contraer matrimonio. Para ello, bordeando las bellas costas de Escocia, viaja en busca de un lugar propicio donde observar el extraño fenómeno. Al parecer, dicho fenómeno óptico, que ocurre cuando el sol nace o se pone, suele durar entre unos segundos y cinco minutos, y se produce cuando coinciden una serie de parámetros respecto a la composición de la atmósfera, el color del disco solar, la nubosidad, etcétera.

Como veis, el rayo que aparece en las imágenes no es verde, sino más bien azulón. He leído que el rayo azul es todavía más difícil de contemplar que el verde, aunque seguramente la variación de color se debe a un problema de aquella cámara, no demasiada apropiada para condiciones de poca luz.


Lo cierto es que yo nunca llegué a leer la novela, pero si un cómic (nosotros lo llamábamos tebeos) que formaba parte de una colección titulada Joyas Literarias Juveniles. Dentro de esta colección se encontraban títulos tan extraordinarios como La isla del Tesoro, Ivanhoe, Los hijos del Capitán Grant, Miguel Strogoff, Ben-Hur, etcétera. Por aquél entonces solo había dos canales de televisión y no teníamos nintendos, ni pcs, ni androids y los niños nos teníamos que distraer leyendo, jugando a indios y vaqueros o montando en bicicleta.

En realidad no estoy seguro de que lo que captó mi cámara fuera el rayo verde al que se refería Verne. A mi, desde luego, me hizo ilusión pensar que así había sido, más que nada porque me hizo recordar también aquellas tardes de pan con nocilla y pretéritos imperfectos.

Eran otros tiempos...







martes, 28 de enero de 2014

estelas decoradas.

Las estelas decoradas son piedras, generalmente planas y alargadas, grabadas durante un período todavía por determinar de la Protohistoria. En ellas suelen aparecer figuras antropomorfas acompañadas de escudos, armas, carros y otros objetos.

Aunque se han encontrado estelas de este tipo a lo largo y ancho de toda la geografía extremeña y peninsular, se considera que la comarca pacense de la Serena es uno de los principales focos donde se produjo esta manifestación religiosa-funeraria. A su vez, dentro de esta comarca, son los términos municipales de Cabeza del Buey, Zarza Capilla y Capilla donde con más frecuencia se han producido este tipo de hallazgos. Además, dentro de Extremadura, existen otros importantes focos, como la sierra de Gata, las Villuercas, Monfragüe, o la sierra de San Pedro.


Guerreros. La figura de la izquierda porta espada y arco.
 En la parte superior aparece un carcaj.  La otra figura solo
empuña una  espada. A la derecha un escudo y un objeto
sin identificar. Procedente de Capilla. (Badajoz)
Detalle de guerrero con espada al cinto y faldón. En la parte
 superior un escudo y un objeto que pudiera ser una  lira. A
ambos  lados  objetos  irreconocibles  que,  al parecer,  fueron
borrados. Zarza Capilla. (Badajoz)

Hay distintas opiniones sobre cuando se realizaron estos toscos grabados, aunque tal vez se ha impuesto la teoría que sitúa estas estelas en la última etapa de la Edad del Bronce. En aquellos momentos, los valles del Guadiana y del Zújar estarían habitado por hombres dedicados a la minería y al pastoreo que ya habían empezado a recibir los primeros flujos orientalizantes del sur de la península y del Mediterraneo. Posteriormente, a partir del siglo V a.C. estos flujos se consolidarían, dando lugar a las culturas del templo de Cancho Roano y del edificio de la Mata. Precisamente, en la entrada de Cancho Roano, a modo de escalón, se halla la famosa estela que National Geographic cita en un documental sobre la Atlántida, en la que aparece un guerrero junto a una serie de círculos concéntricos que corresponderían con el plano de la legendaria ciudad. Sin embargo, estudios más serios identifican estos círculos con el escudo de un guerreo, que suele aparecer también con el resto de sus armas y en ocasiones, con un carro tirado por dos caballos.

La circunstancia de que, habitualmente, estas estelas hayan aparecido fuera de contexto ha impedido a los arqueólogos determinar con exactitud la función de esta piedras grabadas, aunque bien pudieran tratarse de monumentos funerarios. De hecho, algunos de estos estudiosos creen que son menhires y consideran que originariamente estarían clavados en el suelo, en posición vertical. Hay que tener en cuenta que la mayoría son alargadas aunque de algunas de ellas solo han llegado a nuestros días fragmentos rotos por la acción de los arados o por otros motivos. Otras fuentes señalan, en cambio, que estas piedras pudieron servir como hitos para marcar el territorio o tener función conmemorativa, en recuerdo de ciertas personalidades.

La mayoría de las figuras representadas en estas estelas corresponden a figuras masculinas muy esquematizadas, seguramente de clase social alta. Junto a ellas aparecen sus armas y otros objetos personales, como peines y espejos. En ocasiones, se puede observar también el dibujo de un carro tirado por dos animales y de varios círculos concéntricos, identificado por los arqueólogos como el escudo que portaría el guerrero.

Guerrero con espada, lanza y escudo. Debajo aparece un
carro tirado por dos caballos. Estela procedente
 de El Viso (Córdoba)

La presencia de estos dos elementos citados (escudo y carro) plantea a los arqueólogos, sin embargo, dos preguntas inevitables. ¿Por qué los escudos son representados tan desproporcionados en relación al tamaño de las figuras humanas? ¿Por qué aparecen carros grabados en las estelas si estos no aparecieron en la península hasta la Edad de Hierro? La primera incógnita se ha resuelto otorgando a los escudos un cierto carácter sagrado e incluso identificando estos elementos defensivos con alguna deidad. Contestar a la segunda pregunta implica aceptar una temprana llegada de pobladores del sur que interrelacionarían con las comunidades que habitaban parte de la actual Extremadura. Esto no significa la incorporación  de este medio de transporte a la vida cotidiana de las poblaciones autóctonas. La similitud entre los carros de las diferentes estelas ha llevado a pensar que estos esquemas son simples copias.

Representación de un carro en una estela encontrada
en Cabeza del Buey. (Badajoz)

También han aparecido, aunque con menos frecuencia, figuras femeninas, identificadas por dos puntos situados a la altura de los pechos y  representadas con un gran collar o pectoral y una gran diadema.  Como se puede ver en las siguientes fotografías y dibujos, están muy esquematizadas, y algunas veces quedan resueltas con solo tres o cuatro lineas. Hay que señalar, no obstante, que ciertos investigadores identifican estas figuras con personas con cierto peso en la comunidad, seguramente las de mayor edad, que llevarían sobre la cabeza una diadema como símbolo de ese estatus.

Figura femenina con collar y diadema.
Fragmento. Procedente de Capilla. (Badajoz)
Figuras femeninas con diademas.
 Fragmento. Procedente de Zarza Capilla. (Badajoz)

Como veis, el mundo de las estelas, es un mundo fascinante. Intentar comprenderlas, una difícil tarea.

Yo, por mi parte, os dejo algunos enlaces y publicaciones muy interesantes, donde podréis ampliar conocimientos. De ellos he obtenido gran parte de la información para esta entrada. Igualmente os dejo algunas entradas, publicadas anteriormente en este blog, que tienen cierta relación con las estelas decoradas por estar encuadradas en el ámbito geográfico de la comarca dela Serena.      

http://es.scribd.com/doc/75475098/Galan-Eduardo-Las-estelas-del-suroeste-historias-de-gentiles-damas-y-oderosos-guerreros     

http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie1-84F76818-C07E-2F30-54D1-833567D722BC&dsID=Documento.pdf
                 
estelas decoradas de extremadura

                                                   
pinturas rupestres de magacela.
Como podéis ver, el color predominante en la mayoría de las pinturas es el rojo. Para Gutierrez Ayuso este color rojo procede de polvo de piedras con un alto porcentaje de oxido de hierro sobre grasa animal y soluciones líquidas aunque existen algunas de color negro (oxido de manganeso) y blancas (probablemente piedra caliza).
     

Hace dos mil quinientos años llegaron a estas tierras gentes procedentes del antiguo reino de Tartessos... Probablemente habría que hablar de una aristocracia procedente de las costas del sur, que protagonizó un fenómeno o unidad cultural.



Este yacimiento últimamente ha adquirido más importancia si cabe, sobre todo para el gran público, a raíz de que National Geographic lo citara en un documental como posible destino de los supervivientes de la Atlantida.



El origen  de Cancho Roano, según algunas hipótesis, podría ser el túmulo o enterramiento de un importante guerrero, a juzgar por los restos encontrados y por la estela funeraria que se encuentra formando parte de la escalera de acceso



Esta estatuilla formaría parte de un conjunto de caballo y jinete dispuestos sobre una plataforma representando una escena de caza. Según estos mismos investigadores, no se ha encontrado ninguna otra pieza similar, ni dentro de la península ni fuera de ella.


lacimurga. badajoz.
Parece ser, por los restos encontrados, que en este lugar existió ya un asentamiento prerromano que fue habitado a partir del siglo V a.C. Pero los momentos de mayor esplendor debieron alcanzarse posteriormente, cuando los romanos se asentaron por toda la zona.




lo nunca visto.
Las primeras corresponden a un pequeño grupo de pinturas esquemáticas que seguramente ya han sido estudiadas convenientemente con anterioridad. Sin embargo, que yo sepa, hasta la fecha no es posible encontrar en la red ninguna imagen o referencia a ellas. Dichas pinturas se encuentran dentro de un abrigo situado en la Sierra de Pela.

domingo, 12 de enero de 2014

jerez de los caballeros. badajoz.

Aunque habitado desde antiguo, fueron los caballeros de la Orden del Temple los que levantaron en un alto, sobre una antigua fortaleza árabe, un importante entramado de murallas y torreones. Así, con el tiempo, la vieja Xerisa pasaría a llamarse Jerez de los Caballeros. Hoy día se conservan gran parte de las defensas construidas por los templarios aunque las casas adosadas a ellas impiden ver el conjunto en su totalidad.

Precisamente, en uno de los torreones de la fortaleza, conocido como la Torre Sangrienta, fueron acorralados y ajusticiados los últimos caballeros templarios, poniéndose fin de esta manera a esta enigmática orden religiosa-militar, de la que últimamente se han escrito tantas novelas y libros de Historia.

La Torre Sangrienta.

Además, dentro de esas murallas, Jerez de los Caballeros guarda interesantes rincones, bonitas iglesias, casonas señoriales, empinados callejones y cuidadas casitas blancas... Por ello, desde 1966 está considerado Conjunto Histórico Artístico. Nosotros, además, tuvimos la suerte de que hicieran de guía nuestros amigos Juan Carlos y Charo (a los debíamos una visita) y que nos enseñaran, orgullosos, los recovecos de la población y sus empedradas calles, las diversas curiosidades y anécdotas que guarda cada rincón... y sus iglesias barrocas.

La verdad es que, aunque había leído algo y había visto fotos sobre las iglesias barrocas de Jerez, quedamos gratamente sorprendidos ya que no imaginábamos encontrar estas monumentales y recargadas iglesias, que tanto recuerdan a las del oeste andaluz. (Sevilla, Ecija, Carmona, Utrera...) Curiosamente, fue el famoso terremoto de Lisboa de 1755 el que provocó la construcción de numerosas iglesias y torres. En aquellos años, el influjo del Barroco sevillano era enorme (ladrillo visto, cerámica, varios cuerpos de campanas..) y la mayoría de las iglesias que se levantaron tras la catástrofe, tuvieron como modelo el cuerpo más alto de la Giralda de Sevilla. (José María Torres Pérez. Las torres de Jerez de los Caballeros. 1988.)

Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.

Sin embargo, al abate Antonio Ponz, (del cual he transcrito en varias ocasiones algunos párrafos de su Viage a España, confeccionado a partir de 1772) estas iglesias les parecieron más bien ridículas. Está claro que el espíritu de la Ilustración había calado en el abate, que demandaba que el dinero se empleara en mejorar las vías de comunicación en lugar de construir tan recargados templos... Extremadura, al igual que grandes zonas del resto de España, contaba por entonces con una reducida población y con extensas manchas de tierra de las que no se obtenía utilidad alguna. Jerez no era una excepción porque tenía un término fecundísimo, más de doscientas dehesas, casi todas de señores establecidos en otras partes, pero muy pocas tierras de labor. Ademásel término de Jerez contaba con sesenta y nueve fuentes. Ese desaprovechamiento provocaba las quejas de Ponz, y le hizo exclamar; ¡quantos pueblos podría haber y quantos más vasallos podría tener el Rey, si hubiera verdaderas ideas de población!

Xerez de los Caballeros, escribió Antonio Ponz, tiene quatro parroquias, seis conventos de Monjas y dos de Frayles. El sitio que ocupa la ciudad es muy desigual. (...) Antiguamente cercaba a la ciudad una muralla muy fuerte, pero se va destruyendo. (...) LLamose esta ciudad de los Caballeros por haberla dado S. Fernando III a los Caballeros Templarios en recompensa de algunos servicios...


Iglesia de San Miguel.
Iglesia de San Miguel.
Iglesia de San Miguel.

Años después, en 1927, Luis Bello permaneció por unos días en la ciudad de los templarios y así lo narró en su libro Viaje a las Escuelas de España, del que también os he hablado varias veces. Pero, en contra de la opinión de Ponz, al abogado y periodista le agradó la población, afirmando que el viajero se quedará maravillado ante la torre de San Miguel o ante la extraordinaria fábrica del templo de San Bartolomé. En ellas, Bello quiso ver un aire colonial, con una sugerente proyección hacia la historia de nuestro glorioso pasado.

Cuando recaló en Jerez, al igual que al final del siglo XVIII,  la mayoría de las tierras pertenecían a señores de ilustres apellidos, hacendados forasteros, que residían fuera de la ciudad. Sus palacios y casas solariegas, cuenta Luis Bello, eran habitadas por intrusos, y las murallas nada defendían... 


Las murallas y, al fondo, la iglesia de Santa María de la Encarnación.

Estos son los altibajos de la Historia. Palacios y murallas que primero se levantan y después se dejan caer... Afortunadamente, en Jerez de los Caballeros todavía quedan muchos de estos edificio en pie. Por eso, merece la pena acercarse hasta allí para perderse por sus calles de casas blancas...

viernes, 20 de diciembre de 2013

el viaje de antonio ponz por las villuercas.


Ya os he hablado alguna vez del castellonense Antonio Ponz (1725-1792), el abate que recorrió España, dejando escritos diecisiete tomos sobre dicho viaje. Esta colección, en la cual describió los aspectos más diversos y llamativos que encontraba a su paso, recibió el nombre de "Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ellas".

Hace días, releyendo los tomos dedicados a Extremadura, reparé en su paso por las Villuercas y me pareció que podía ser interesante transcribir en este blog algunos de los pasajes que escribió tras su estancia en esta comarca extremeña.

Ponz accedió a las Villuercas desde el Puente del Arzobispo, población situada en la actual provincia de Toledo, encontrándose con un territorio muy accidentado, de exuberante vegetación y apenas poblado. Precisamente, lo que más llamó la atención del ilustrado fue la escasa población que habitaba aquellas agrestes sierras y el mal aprovechamiento que se hacía del monte. Igualmente, Ponz quedó maravillado por la belleza de aquellos valles y montañas casi vírgenes, y así lo refiere en varias ocasiones. No es difícil imaginar que, por aquellos tiempos, las Villuercas sería  una enorme extensión de cerrados bosques apenas alterados por el hombre. Solo en las proximidades de las pequeñas y humildes poblaciones aparecían olivares, viñas y frutales.

Esto fue lo que Antonio Ponz escribió sobre sus primeras horas en las Villuercas;

Al cabo de una llanura entre encinas, y sembrados, se empiezan a subir los altos cerros de la cordillera de Guadalupe. El primero, y segundo son muy elevados, y fragosos, entre los cuales hay un terreno interrumpido de lomas, y frondosos, aunque estrechos valles, que parece convidar a hacer allí muchas poblaciones. Toda la tierra está vestida de carrascas, madroños, romero, y otros géneros, de arbustos inútiles en aquella soledad. El segundo de esos altos cerros está coronado de grandisimos robles y es donde se encuentra el Hospital, que llaman del Obispo. En lo antiguo fue casa de recreación del rey D. Pedro; y el rey D. Enrique, su hermano la destinó para hospedaje de peregrinos. (...) Al presente se halla en decadencia esta obra pía, aunque todavía se da algún socorro a los pobres que pasan por allí.

Las tres leguas de camino desde el Hospital hasta Guadalupe son, como las antecedentes, montuosas, solitarias, tierra fecunda de su naturaleza; pero sin provecho para los hombre. Se concluye esta jornada de desierto con una baxada hasta el monasterio, de las más terribles que he visto. El monte, a cuyo pie está situada la villa y el monasterio, tiene cultivo de olivos, sembrados, viñas, castañares, etc.

Allí, en la Puebla permaneció varios días, durante los cuales recorrió el interior del Monasterio e hizo numerosas anotaciones sobre las distintas dependencias del edificio y sobre los innumerables tesoros artísticos que se encontraban en su interior. Sin embargo, la abundancia de datos y descripciones hace aconsejable dejar este capitulo para otro momento puesto que en esta ocasión prefiero centrarme en los aspectos físicos y geográficos   

El monasterio generalmente tiene poca regularidad en sus habitaciones, patios, escaleras,
 claustros, etc. Antiguamente debió ser fortaleza como se dexa ver en sus diferentes torres.
Guadalupe es villa de seiscientos vecinos según lo que se reputa, y
la mayor parte de ellos dependen en una manera u otra al monasterio de
Monges de la Orden de San Geronimo.

A pesar de la ya referida soledad y aspereza de sus sierras, al abate castellonense le agradó bastante la comarca. Los vinos le parecieron excelentes, así como la caza, de excelente sabor. Igualmente le ocurrió con el clima, que le pareció templado, que parece que lo más del año es una primavera. No menos entusiasmo muestra cuando describe la feracidad de su suelo puesto que no hay un palmo de tierra que no sea fructífera en su vasta extensión, produciendo hasta el esparto en las hendeduras de las peñas, sin que los fríos, nieves, o escarchas embaracen su fertilidad. 

Antonio Ponz quedó también muy impresionado por el relieve apalachiense de las Villuercas (relieve caracterizado por estar formado por una sucesión de sierras paralelas), Él, lógicamente, lo describe de otro modo y dejó escrito que lo más encumbrado de dichas sierras son dos puntas, que, como queda dicho, se nombran Villuercas, distantes una legua del monasterio. De ellas, como cabeza de toda la cordillera, salen varios ramales de cerros, que extendiéndose desigualmente por diversos lados, forman esta frondosa e intrincada serranía, de las más famosas de España, y aun de las más útiles, si se cuidara, y cultivara su suelo perfectamente. 

...lo más encumbrado de dichas sierras son dos
puntas, de las que salen varios ramales de cerros...

Además, Ponz nos dejó una detallada descripción de las plantas medicinales y de las especies arbóreas que poblaban sus montes y sus riberas. Igualmente detalló los peces que nadaban en sus ríos, la fauna salvaje que se escondía en sus espesas masas boscosas o la riqueza minera que escondía su subsuelo.

Castaños, encinas, quexigos, robles, fresnos, pinos, avellanos, son plantas que produce la naturaleza en las cumbres y laderas, no faltando donde quieren cultivarlo, todo género de frutales para el sustento de sus moradores. Alisos, tilos, aloros, durillos, aceres, mostazos, sauces, y otras infinitas especies de árboles y arbustos cubren las orillas de sus ríos y arroyos. 

Las yerbas medicinales son muchas, y de notable virtud; se encuentran vicentóxico, espinacardi, carquesa, el eléboro, o verdegambre. Los bosques o espesuras son por algunas partes impenetrables, y sirven de abrigo a los venados, ciervos, corzos, jabalíes, cabras montesas, y así mismo a los lobos, y a otros animales carniceros. Hallase por todo gran copia de caza menor.

En lo más elevado de las Villuercas tienen su origen quatro ríos. Dos de ellos, que son Guadalupe y Ruecas, corren el primero acia Oriente y el segundo hacia mediodía y van a desaguar al Guadiana. Los otros dos corren hacia el norte y son el Ibor y el Almonte, que desaguan acia el Tajo, recibiendo antes gran número de arroyos. Son abundantes de truchas de exquisito sabor, pescándose también en ellos barbos, cachuerlos, bogas, etc. Los mismos peces, a excepción de las truchas se pescan en los que caminan al mediodía.

Es constante, según la opinión de algunos que hay en estas sierras minas de plata, hierro, piedra alumbre, vitriolo, y que a la vista de Logrosán hay una de esmeraldas. Tampoco faltan mármoles de diversa especie, particularmente negro con vetas blancas, y otras piedras que admiten pulimento...

...castaños, encinas, quexigos, robles, fresnos, pinos, avellanos, son
plantas que produce la naturaleza en sus cumbres...
...alisos, tilos, aloros, durillos, aceres, mostazos, sauces, cubren
 las orillas de sus riso y sus arroyos...
...según algunos hay en estas sierras minas de piedra alumbre,
hierro,  plata,  vitriolo, y que  a la vista de Logrosán hay  una de
esmeraldas...

Tras su estancia en Guadalupe, el abate se dirigió a Talavera la Vieja, pasando por Navalvillar de Ibor, Castañar de Ibor y Bohonal. Naturalmente, apenas dejó atrás la localidad, Antonio Ponz se encontró con la Ermita del Humilladero. 

Desde Guadalupe se sube caminando acia poniente por la ladera de un monte junto al más alto de esos cerros, que llama las Villuercas, y se encuentra por este camino un famoso acueducto por donde van las aguas a la villa y monasterio. En lo alto, distante un cuarto de legua de Guadalupe hay una ermita de arquitectura gótica, magnifica en esa clase y de las más gentiles que he visto, dedicada a la Santa Cruz. Está situada en medio de la loma entre las dos altas cumbres de Villuercas, a la izquierda, y a la derecha de Altamira. Se continua en estas cuatro leguas por un territorio lleno de copiosos arroyos, que todos van a juntarse con el río Ibor, cuyo origen es al lado de las Villuercas, y corre a unirse con el Tajo, no lejos del puente de Almaraz, por espacio de siete u ocho leguas, en las cuales cría truchas. 

...una ermita de arquitectura gótica magnífica en su clase y de las más
 gentiles que he visto...

Tras ello abandonó la comarca por la cuenca de los Ibores, encontrando, entre Guadalupe y Navalvillar, algunos lugares casi despoblados, solo cubiertos de monte baxo pero también mil arroyuelos que van al río Ibor y fuentes en cuyas márgenes son frondosisimas de alisos, robles, quexigos, encinas, alcornoques y otros muchos árboles. Posteriormente, en las cercanías de Castañar encontró altísimos nogales, castaños, cerezos y otra suerte de frutales y más adelante un valle dilatado, y muy espeso de inútiles árboles que le condujo a Bohonal, pueblo pequeño.

Finalmente, ya en la comarca de Campo Arañuelo, el escritor recaló en Talavera la Vieja, actualmente bajo las aguas del pantano de Valdecañas, donde quedó asombrado ante la gran cantidad de antiguallas romanas que en dicho lugar había. Así, pudo ver, además de multitud de fragmentos con inscripciones, una muralla de hormigón y dura cal que cercaba el pueblo, un acueducto de argamasón, tres figuras de piedra berroqueña de bueyes, terneros o berracos (vetones) y sobre todo las ruinas de un templo del que se conservan en pie cuatro columnas, que conserva arquitrabe y cornisa y sobre las que hay un arco de piedra...

...un templo del que se conservan en pie cuatro columnas, que conserva
 arquitrabe y sobre las que hay un arco de piedra...

Realmente, el territorio al que Ponz se refería como serranía de Guadalupe corresponde actualmente con el recién creado geoparque Villuercas-Ibores-Jara, que abarca las tres comarcas que dan nombre al citado geoparque. Por tanto, los más conocedores de estas comarcas se habrán dado cuenta que el viajero y escritor entró por la Jara, recorrió las Villuercas hasta Guadalupe, donde permaneció varios días, y abandonó la sierra por la cuenca del río Ibor...

viernes, 15 de noviembre de 2013

los acueductos de mérida.


Para los no entendidos, entre los que me incluyo, los acueductos romanos que han llegado a nuestros días son, simplemente, grandes obras de ingeniería, que proporcionan un enorme atractivo a aquellas ciudades que han sabido conservarlos. En ese sentido, podemos considerar que Mérida es una ciudad afortunada, puesto que se encuentra entre las escasas ciudades que cuenta en la actualidad con dos acueductos. (Desconozco si hay alguna otra localidad que conserve dos monumentos de este tipo.)

Es cierto que ninguna de estas dos grandes obras se conservan integramente y que una de ellos nos ha llegado bastante modificada, pero ambas presentan particularidades que los hace casi únicos.

De los dos acueductos de Mérida, el Acueducto de los Milagros es, sin duda, el más monumental. Fue construido en el siglo I d.C. y abastecía de agua a la urbe romana desde la presa de Proserpina. Esta obra salvaba, por tanto, una distancia de más de once kilómetros, aunque en su mayor parte eran conducciones subterraneas. Su altitud máxima, 25 metros, la alcanza sobre el cauce del arroyo Albarregas. En la actualidad se conservan 73 pilares.

Como decía, este acueducto tiene algunas peculiaridades que lo hacen distinto. Una de ellas es el empleo del ladrillo para la construcción de los arcos. Igualmente original es el empleo de hileras de ladrillos intercaladas con los sillares de granito. Como se puede ver en las distintas fotografías, esta técnica constructiva confiere al monumento una alternancia de colores muy característica.

La tercera particularidad, y tal vez la más importante, es que está dotado de una triple arcada. Al parecer, estamos ante el único acueducto romano de la península que presenta tres niveles de arcos. (La geometría de los acueductos romanos en Hispania. Carlos Rubio Bardón.). El monumental acueducto de la ciudad portuguesa de Elvas tiene, en algunos de sus tramos, hasta cinco niveles de arcos, pero fue construido a partir del siglo XVI.






En esta imagen se puede observar el uso de ladrillos en la construcción de
 los arcos y la alternancia de cinco hiladas de ladrillo y cinco hiladas de sillares.
Ademas, los sillares presentan agujeros, según la cartelería existente
en el lugar, dejados por las garras y tenazas utilizadas para su transporte.

La otra conducción emeritense que ha llegado a nuestros días, el Acueducto de San Lázaro, lo ha hecho, sin embargo, bastante modificada respecto al original. Durante el siglo XVI se desmontó el acueducto romano que surtía de agua ese sector de la ciudad y se construyó uno nuevo. De la obra original apenas se conservan tres pilares, en las proximidades del circo.

En los carteles informativos correspondientes a este monumento se explica que los constructores del nuevo acueducto utilizaron un método bien diferente en la conducción del agua. En lugar de conducir el agua por canales elevados, tal y como habían ingeniado los romanos, utilizaron tuberías de cerámica o de plomo e impulsaban el líquido a presión, por medio de sifones. Esto evitaba la utilización de grandes pendientes y alturas.

Sin embargo, la obstrucción de los caños a causa de la cal, provocó, con el tiempo, que se fueran añadiendo más tuberías, con el consiguiente incremento de altura. El resultado es un muro corrido con dos niveles de arcos, de geometría muy distinta.  Como se puede ver en las siguientes fotografías, los arcos inferiores tienen mucha menos luz que los del nivel superior.

Tajamares construidos para contrarrestar la fuerza de las crecidas del arroyo
 Albarregas.  En este punto, fue  necesaria la utilización de tres pisos de arcos,
con objeto de salvar el cauce de este curso de agua.
Según las fuentes consultadas, del acueducto romano original
solo quedan algunos pilares en las proximidades del circo.
Sin embargo, la presencia de sillares de granito  hace  pensar que este arco
sobre el cauce del Albarregas fue levantado en época romana.
Antiguas cañerías de desagüe.
El acueducto de San Lázaro presenta, en cuanto a la geometría, dos tipos de
arcos.  Además, el empleo de distintos materiales y técnicas  hace  posible
distinguir varias etapas constructivas. 

Estos continuados incrementos de altura tuvieron como resultado el peculiar aspecto que tiene en la actualidad y además, le dieron a este acueducto una particularidad importante, ya que todos los acueductos de doble arcada que han llegado a nuestros días en la península están construidos siguiendo el modelo de dos círculos secantes y el cuadrado que circunscribe al circulo situado en la parte inferior. Solo el acueducto de San Lázaro incumple esta regla. (La geometría de los acueductos romanos en Hispania. Carlos Rubio Bardón.)

Modelo que siguen los arcos de las canalizaciones de dos niveles.
 El acueducto de San Lázaro, sin embargo, no lo cumple.