No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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sábado, 20 de octubre de 2012

tercer encuentro extremadura en la red.


Por tercer año consecutivo se va a celebrar en Trujillo (Cáceres) un encuentro de blogueros con intereses comunes respecto a la naturaleza y al patrimonio extremeño. En esta ocasión dicho encuentro girará en torno a las comarcas de las Villuercas y los Ibores. 

El evento tendrá lugar el próximo 17 de noviembre, de nuevo en el Convento de la Coria de Trujillo, sede de la Fundación Xavier de Salas, a cuyos responsables quiero expresar mi admiración por hacer realidad este tipo de cosas.

Si te apetece asistir puedes inscribirte y ponerte en contacto con los organizadores a través de la siguiente dirección; extremadurablogs@gmail.com




miércoles, 3 de octubre de 2012

restos de la guerra civil en las comarcas de la serena y de las vegas altas


En el número 19 de la calle San Francisco de Villanueva de la Serena (Badajoz) todavía se puede ver el daño que una explosión, ocurrida durante la guerra civil, ocasionó en la reja de una ventana. La verdad es que, a pesar de haber pasado por allí decenas de veces, no me había dado cuenta de ello hasta que alguien me lo dijo. Estoy seguro de que muy poca gente ha reparado en estos barrotes doblados por la onda expansiva, aunque se trata seguramente de la calle más transitada de esta población. Pero claro, normalmente no vamos por la calle buscando restos de la guerra civil, si no más bien absortos en nuestros propios pensamientos ...

Hay gente, sin embargo, que está muy interesada en estos asuntos y de vez en cuando se organizan congresos sobre los restos que la contienda nos dejó, a los cuales acuden especialistas de toda la península  Creo que se podría hablar de un turismo arqueológico referido a la última guerra española y de auténticos entusiastas de este lamentable período histórico. Por desgracia, en la comarca pacense de la Serena hay numerosos huellas y señales ya que aquí la guerra duró bastante tiempo y fue especialmente dura.

Uno de los lugares más interesantes en relación a la guerra, que se pueden encontrar por la zona es el cuartel republicano de la Sierra de la Ortiga, al cual ya dediqué en enero de 2011 una entrada en este blog. Un lugar  lleno de misterio y de historia donde se pueden ver todavía los "graffittis" que los soldados dibujaron en las paredes de la construcción...

Restos del cuartel republicano situado en la Sierra de la Ortiga.
Se le conoce también  como Casa de la Sierra.
Juan Español. Dibujo realizado por un miliciano en una pared
del interior del cuartel republicano.
Patio de la Casa de la Sierra.

Alejado algunos kilómetros de este antiguo cuartel podemos encontrar otra construcción de este cruento periodo que a mi me produjo una gran impresión. Se trata de un inexpugnable búnquer construido en la orilla del río Zújar, seguramente para vigilar un puente del que sólo se conservan los pilares. Realmente no sé si el puente fue terminado alguna vez o fue destruido durante la contienda. Ni siquiera sé si este puente está relacionado con la guerra ya que no he podido encontrar información sobre él, pero la corta distancia entre el refugio y el puente hace pensar en una relación entre ambos.

En cuanto al búnquer, este se halla perfectamente conservado ya que, por lógica, fue construido con  materiales muy resistentes. Así mismo se puede observar que desde el aire debe ser prácticamente invisible, ya que fue excavado en el suelo para que pasara desapercibido. En su interior podemos encontrar varías dependencias y seguramente debe haber algún dibujo realizado por los soldados, aunque la oscuridad nos impidió hacer un examen detenido. Actualmente se utiliza como establo y está rodeado de cultivos extensivos, concretamente cereales.

Interior del búnquer del Zújar.
Búnquer del Zújar, a orillas del mismo río, en un campo de cereales.
Pilares del puente sobre el río Zújar.
Hace tiempo, pude visitar y fotografiar otro búnquer, o más bien casamata, situado junto al antiguo puente que cruzaba hasta no hace mucho el río Guadiana, en la antigua carretera de Guadalupe. Es mucho más pequeño que el anterior y cuando lo visité no pude entrar en su interior ya que estaba inundado. Por sus alrededores, y por toda la comarca de la Serena, es posible encontrar numerosas trincheras, muy deterioradas por el paso del tiempo. Algunas están prácticamente irreconocibles por los arbustos que crecen en ellas y por los desprendimientos que han ido tapando las zanjas. En otras, se distinguen muy bien los muros de contención y las paredes de las trincheras. Así mismo todavía es posible encontrar alguna munición por las inmediaciones de estas trincheras.

Búnquer del Guadiana.
Interior del búnquer del Guadiana.

Durante la contienda civil los antiguos castillos fueron de mucha utilidad para los militares, ya que desde estas construcciones, situadas estatégicamente, se podían controlar amplios territorios. Por ello era habitual usar los torreones como puestos de vigilancia e instalar en ellos ametralladoras y piezas de artillería. Eso ocurrió, por ejemplo, en los castillos de Medellín y de Benquerencia de la Serena, donde algunas torres fueron habilitadas para este fin. Es muy fácil determinar estos lugares por que se distinguen perfectamente estas estructuras más recientes de las antiguas piedras medievales. 

Casamata en el castillo de Medellín.
El puente sobre el río Guadiana, desde el castillo.
Castillo de Benquerencia de la Serena. Fue utilizado como observatorio ya que
desde él se pueden observar grandes extensiones de la comarca.

Precisamente he podido leer que por las inmediaciones de esta localidad, Benquerencia de la Serena, hay abundantes restos de la guerra civil. Trincheras, búnqueres, refugios antiaéreos... Ya os lo contaré cuando las encuentre...

sábado, 22 de septiembre de 2012

pinturas rupestres. magacela. badajoz.

La verdad es que, en general, resulta difícil ver y mucho más fotografiar los grupos de pequeñas pinturas esquemáticas que he podido visitar últimamente en el territorio extremeño. Lógicamente las adversas condiciones meteorológicas a las que se van sometidas y en algunos casos el vandalismo, influyen mucho en la conservación de las pinturas. Las pinturas rupestres de la sierra de Magacela  no son una excepción y por ello hay que pasar un buen rato intentando identificar las diminutas figurillas, a veces muy deterioradas, que hace miles de años (entre 3000 y 1000 años a.d.C) dejaron en las rocosas paredes de dicha sierra los hombres que poblaron la actual comarca de la Serena. 

Por más que estos días he estado leyendo un poco sobre el motivo que indujo al hombre a realizar pinturas en cuevas y abrigos, apenas he podido sacar alguna conclusión. La mayoría de los especialistas afirman que los autores de ellas no eran conscientes de estar realizando Arte y le atribuyen más bien una función mágica y ritual. Así mismo estos investigadores clasifican habitualmente este tipo de pinturas en antropomorfas (pinturas que representan a seres humanos), zoomorfas (las que representan a animales) y grafemas (pinturas que corresponden a símbolos y motivos geométricos, como soles, puntos, figuras en zigzag, etc.). 

Un gran número de las pinturas esquemáticas de la Sierra de Magacela, corresponden a grafemas de diferentes motivos. Según Alonso Gutiérrez Ayuso, aproximadamente el 70 % de estas pinturas representan motivos distintos a los seres humanos o a algún tipo de animal. El resto se reparte entre personas (20 %) y animales (10 %). 

Figuras zoomorfas.
Figuras antropomórficas.
Grafema.
Grafema. Según Collado Villalba podría representar,
con muchas reservas, una letra de un alfabeto indígena.
Grafema soliforme.
Antropomorfo unido por su brazo a un animal.

Como podéis ver, el color predominante en la mayoría de las pinturas es el rojo. Para Gutierrez Ayuso este color rojo procede de polvo de piedras con un alto porcentaje de oxido de hierro sobre grasa animal y soluciones líquidas aunque existen algunas de color negro (oxido de manganeso) y blancas (probablemente piedra caliza). A veces, según otros autores, se utilizaban heces y pigmentos vegetales para la elaboración de la mezcla. Probablemente la mayoría de estas pinturas fueron hechas con los dedos, directamente mojados en la mezcla resultante. En otras, sin embargo, se utilizarían cañas o pequeñas ramas a modo de pincel. En cualquier caso, el resultado fue la consecución de unos dibujos de trazos simples muy esquematizados que, sin embargo, encierran todavía grandes y complejos interrogantes.

Grafema ancoriforme ejecutado en negro.  Según Collado Giraldo está
realizado en dos fases. En la primera se trazó el arco transversal
y  posteriormenete la linea vertical y el punto.

Gran parte de la información que acompaña a las imágenes la he obtenido de los siguientes enlaces, donde podréis encontrar dos completos estudios sobre estas pinturas esquemáticas;

domingo, 2 de septiembre de 2012

extremeños en la constitución de cádiz de 1812.

Hace unas semanas, paseando por las calles del centro de Cádiz y contemplando, desde los baluartes y fuertes que defendían la ciudad, como el sol se ocultaba tras el mar, me preguntaba el papel que los extremeños habían desempeñado en la elaboración de la Constitución de 1812. Por eso, de vuelta a Villanueva, y tras el periodo propio de adaptación post vacaciones busqué información sobre los once diputados extremeños que participaron y formaron parte de las Cortes de Cádiz y encontré muchas e interesantes cosas.

La playa de la Caleta y el castillo de San Sebastián.

Hay que recordar que en aquellos momentos gran parte del territorio español estaba en manos de los franceses y que las Cortes Generales del Gobierno de España se habían establecido en  la ciudad de Cádiz y en la Isla de León, la actual San Fernando. Ambas se hallaban a salvo de los atropellos del ejercito napoleónico pero sufrían un asedio que duraría dos años y medio. Los artilleros franceses habían situado las baterías en ciertos lugares estratégicos de la Bahía de Cádiz y desde ellos lanzaban proyectiles que raramente hacían daño a la población por la lejanía del objetivo y por los frecuentes vientos. Como sabéis, Cádiz está entre dos mares; La mare que parió al levante y la mare que parió al poniente. O al menos eso dicen los gaditanos en alusión a las molestias que, a menudo, el viento causa a los bañistas.

El caso es que el sitio provocó la escasez de ciertos alimentos, entre ellos de la patata. Esto provocó que la tortilla de patatas perdiera su apellido y que los asediados se tuvieran que conformar con simples tortillas hechas solo con huevos a la que llamaron tortilla francesa, en alusión a los asediadores, verdaderos causantes de la tropelía gastronómica. Podemos decir, por lo tanto, que la aburrida y socorrida tortilla francesa tuvo su origen en Cádiz mientras que la sin par y exquisita tortilla de patatas, como ya quedó perfectamente demostrado en dos entradas publicadas en octubre de 2011 en este mismo blog, vio la luz por primera vez en Villanueva de Serena, donde ahora moro. Estas son las dos entradas a las que me refería antes;

Tal vez recordéis que hace unos años los medios de comunicación se hicieron eco de la publicación de un libro en el que se afirmaba que la tortilla de patatas nació en 1798, en la localidad pacense de Villanueva de la Serena.



Si existen datos, sin embargo, para afirmar que fueron el hacendado Joseph de Tena Godoy y Malfeito y su amigo el marqués de Robredo, tal y como se puede leer en el número 85 del "Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos", los primeros en disponer patatas en una sartén con aceite y mezclarlas con huevos.
Y hecho este inciso volvamos con nuestra historia. Como veis ni siquiera en aquellos momentos perdieron los gaditanos las ganas de guasa. Seguramente conocéis ese tanguillo que afirma que con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones. Pues bien. Al parecer era cierto. Las esquirlas de los proyectiles franceses eran utilizadas por las vecinas para rizarse el cabello, como se puede leer en El asedio, la estupenda novela de Arturo Pérez-Reverte en la que recrea el sitio de Cádiz. Ello fue utilizado por los gaditanos para burlarse de los invasores y del escaso daño que sus bombas producían.

Por cierto, además de estupendas playas, la ciudad de Cádiz posee un casco urbano muy atractivo, interesante, bastante bien conservado y lleno de historia, que bien merece una visita.

Una de las 125 torres miradores de Cádiz, desde donde los comerciantes
 observaban  la llegada de sus barcos desde las Indias Occidentales.
La  peculiar catedral de Cádiz, finalizada en 1838,
116 años después del inicio de las obras.

Bromas y anécdotas aparte, ese era el sombrío panorama que ofrecía España mientras se elaboraba en Cádiz la primera Constitución española, bautizada como La Pepa, por haber sido promulgada el día de San José. En ella se establecían principios que ahora nos parecen normales pero que en aquellos momentos eran considerados muy avanzados, como la libertad de imprenta, la división de poderes o la soberanía nacional.

Estos son, por orden alfabético, los once extremeños que participaron en la elaboración de la citada Constitución, de los que podéis obtener más información en la web Cádiz 2012. Capital Iberoamericana de la Cultura.

José María Calatrava Peinado.
José Casquete de Prado
Francisco Fernández Golfín
Gregorio Laguna Calderon de la Barca.
Manuel Mateo Luján Rúiz
Manuel María Martinez de Quejada.
Diego Muñoz Torrero.
Francisco María Riesco.
Alonso María de la Vera y Pantoja.
Juan María Herrera Polo.
Antonio Oliveros.

Entre todos estos personajes históricos destaca sin duda Diego Muñoz Torrero. Nacido en Cabeza del Buey (Badajoz), fue el presidente de la comisión encargada de redactar la Constitución y siempre se caracterizo por sus ideas avanzadas y liberales. Finalmente tuvo un trágico final ya que tras la vuelta del absolutismo fue perseguido, encarcelado y torturado, muriendo a causa de estas torturas en una cárcel cercana a Lisboa.

Otro de los diputados que tuvo un papel relevante en la agitada vida política de aquellos años fue el emeritense José María Calatrava Peinado, ya que llegó a ser Presidente de las Cortes y Ministro de la Gobernación.

Pero a mi me ha llamado especialmente la atención la figura de Francisco Fernández Golfín, fusilado junto al general liberal Torrijos en una playa de Málaga. ¿Recordáis el impresionante cuadro expuesto en el museo del Prado donde aparece un grupo de personas en el momento justo antes de ser ejecutados? Se trata de una obra del pintor Antonio Gisbert, de gran formato (6X4 metros) en la que se recoge el fusilamiento en 1831 de Torrijos y de un grupo de seguidores, acusados de un intento de derrocamiento del rey Fernando VII. Entre ellos se encontraba el almendralejense Fernandez Golfín, que aparece junto a Torrijos mientras un monje le venda los ojos. Este fue el final de un hombre que, como otros muchos, murió por defender sus ideas...

Un monje venda los ojos a Fernández Golfín antes de  la ejecución.
A su derecha, el general Torrijos.
El fusilamiento de Torrijos.
Antonio Gisbert. 1888.
Mueso del Prado. Madrid.

sábado, 25 de agosto de 2012

lavaderos.

Lavadero de Hornachos. Badajoz.
Lavadero de Hornachos. Badajoz.

Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de visitar y fotografiar algunos lavaderos públicos, de los cuales os quiero mostrar varias imágenes. Sobre ellos y sobre la existencia de más lavaderos en el territorio extremeño apenas he podido encontrar información. Y sin embargo estos lugares fueron un importante lugar de reunión donde las mujeres, ademas de hacer la colada, se contaban los secretos más inconfesables. Allí, se sellaban amistades inquebrantables o se declaraban la guerra para siempre. Allí se difundían con rapidez  las noticias referentes a los vecinos del pueblo que luego corrían de boca en boca por todas las callejuelas... Eran auténticos gineceos donde los hombres no tenían cabida y donde se cocían cosas que tal vez los maridos no eran capaces ni siquiera de imaginar. 
  
Lavadero de Palomas. Badajoz.
Lavadero de Palomas. Badajoz.

Como os decía, apenas he podido encontrar información sobre estas reliquias del pasado de tan alto valor antropológico. Únicamente el lavadero de Palomas presenta cartelería informativa en la que se indica que fue levantado en la primera década del siglo XX y se detallan sus característivas constructivas. 

De los lavaderos de Hornachos y Trujillo poco puedo contar. Solo que ambos están bastante alejados de sus actuales cascos urbanos. Es la única similitud que presentan ya que el lavadero de Trujillo es una construcción en forma de ele mayúscula alrededor de un estanque cuyo interior acoge numerosas pilas de granito. Por contra, el lavadero de Hornachos, el más antiguo a juzgar por el evidente desgaste de las piedras donde las lavanderas frotaban la ropa, recibe el agua de la llamada fuente de los Moros y responde a la tipología de lavadero independiente con cubierta establecida por José María Medianero Hernandez, profesor de la Universidad de Sevilla. Según este autor, los lavaderos cubiertos son la última fase de la evolución que sufrieron estas construcciones. En su origen las orillas de ríos y arroyos actuarían de lavaderos naturales. Posteriormente serían las fuentes y pilones los lugares utilizados para hacer la colada y por último se construyeron cubiertas para proteger a las lavanderas de las inclemencias.

Lavadero de Trujillo. Cáceres.
Lavadero de Trujillo. Cáceres.

Los lavaderos públicos han estado cumpliendo su función hasta hace solo unas décadas. Muchos, demasiados, han desaparecido. Otros, todavía se conservan, guardando entre sus paredes los secretos que las mujeres se contaban mientras frotaban con ahinco la ropa...

sábado, 21 de julio de 2012

teatro romano de medellín.



El teatro romano de Medellín (Badajoz) fue descubierto por José Ramón Mélida durante la segunda década del siglo pasado. Mélida, importante arqueólogo que dirigió señaladas excavaciones en Mérida y Numancia, recorrió Extremadura con el encargo de confeccionar sendos catálogos monumentales de las dos provincias extremeñas, publicados finalmente en 1924. Durante sus viajes por la variopinta geografía extremeña visitó muchos lugares, entre los que se encontraba Medellín. Allí visitó el castillo, sus iglesias, el puente del siglo  XVII sobre el río Guadiana y los restos del antiguo puente romano... 

Pero unos supuestos muros romanos situados entre el castillo y la iglesia de Santiago llamaron la atención del arqueólogo y tras un detenido estudio descubrió que estaba ante los restos de un teatro y no ante algunos trozos de las antiguas murallas que rodeaban la colonia de Metellinum, como se creía hasta entonces... José Ramón Mélida llegó a hacer algunas mediciones, determinando que las medidas interiores del teatro eran  45.50 m. y las exteriores  tenían un diámetro de 55.85 m. Si tenéis la curiosidad de buscar la fotografía aérea del teatro en el Visor Sig Pac y de medir los diámetros del edificio comprobaréis que el investigador hizo unas mediciones más que precisas.

Mélida describió los muros antes señalados, algunos arcos de ladrillos y como era posible transitar por algunas galerías que desembocaban en los vomitorios. De igual modo señaló que el teatro, como era costumbre en aquella época, estaba construido en la falda de una ladera, excavada para situar en ella el graderío. Así mismo, aunque en esta cuestión el investigador erró, situó la iglesia de Santiago, levantada por los primeros cristianos que llegaron a esta tierras tras la expulsión de los musulmanes, en el lugar donde los constructores del teatro situaron la escena. El resto se encontraba enterrado y así permanecería casi noventa años más...

Plano del teatro levantado por Mélida. Las zonas sombreadas
corresponden a los restos que no estaban enterrados.
José Ramón Mélida. 1924. Catalogo Monumental de Badajoz.
                          
                                 

Pero a partir de 2007 se llevó a cabo, por parte de diversas instituciones, una importante campaña arqueológica puesta en marcha para sacar a la luz el teatro. Durante las excavaciones aparecieron numerosos restos, algunos de ellos de gran importancia y el graderío, casi intacto. De esta manera se fueron desenterrando algunos de los secretos que la colonia romana fundada por Quinto Cecilio Metello en el año 80 a.C. había guardado durante tantos cientos de años. 

Metellinun había tenido su origen en un campamento romano y con el paso del tiempo, probablemente gracias a su estratégica situación en la ribera del río Anas, se convirtió en una ciudad que dispuso de importantes edificios, actualmente enterrados bajo la actual población de Medellín. Sin embargo, el esplendor que alcanzó la cercana Mérida supuso el declive de Metellinum y su paulatino abandono. No se sabe si antes o después de este declive, una avalancha procedente del cerro donde se había excavado el teatro sepultó a este. Ello impidió que las sucesivas culturas que posteriormente ocuparon el lugar expoliaran gran parte del teatro y permitió que, de este modo, las gradas llegaran hasta nuestros días en tan magnífico estado de conservación.

No obstante, sobre la tremenda avalancha de piedras y tierra que había hecho desaparecer el monumento aun se asentarían los diferentes pobladores que irían llegando por estas tierras. Por ello, durante las excavaciones realizadas durante los últimos años, fueron apareciendo trincheras excavadas durante la guerra civil española, restos dejados por las tropas francesas que ocuparon la península durante los primeros años del siglo XIX, tumbas medievales cristianas,  restos de un núcleo islámico...y la cavea o graderio del teatro, con un aforo de cerca de 4000 personas y una escena que debió ser muy parecida a la del teatro romano de Mérida...

Una de las piezas decorativas de la escena. 2011.
Trabajos realizados durante el mes de febrero de 2011.
Trabajos realizados durante el mes de febrero de 2011.
Estatuas togadas utilizadas como elementos decorativos
de la escena,  encontradas durante recientes campañas.
Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

Actualmente y  hasta el 23 de septiembrese pueden hacer visitas guiadas al teatro, previa inscripción en la web www.visitasrestauración.es. Es una buena oportunidad para conocer este enclave singular, elegido como asentamiento por el hombre a lo largo de los siglos...

Cavea del teatro y el castillo.
Vista general del teatro. Al fondo, la iglesia de Santiago. En esta
imagen 
también se puede  observar el graderio, la orchestra y la escena.

Si te interesa esta localidad pacense puedes visitar también;

medellín: un trozo de historia.
La villa está situada en la falda occidental del cerro del castillo: es de unos quatrocientos vecinos y va en aumento (...) Todo el mundo sabe que nació en esta villa el famoso Hernán Cortés, conquistador del imperio de México. No hay más memoria en ella de este héroe que la tradición de la casa donde nació.


Hoy día se puede visitar este castillo y desde él admirar el casco urbano, el puente, las iglesias repletas de nidos de cigueñas y los infinitos campos de maíz, arroz, tomates y frutales que tanto abundan en las Vegas Altas...




Cuando Medellín alcanzó un esplendor capaz de competir con Emerita Augusta se construyó, excavado en la roca, un impresionante teatro que hace poco tiempo ha vuelto a ver la luz.




jueves, 28 de junio de 2012

talaverilla. cáceres.


Es una de las imágenes turísticas más difundidas de Extremadura y sin embargo, pocos saben que en los años sesenta del pasado siglo el monumento fue trasladado piedra a piedra hasta el lugar que ahora ocupa. El motivo, la inundación del valle donde se asentaba, a causa de la construcción del embalse de Valdecañas  en la cuenca media del río Tajo.

Pero con la creación de este embalse no solo desapareció para siempre un importante conjunto arqueológico en el que los estudiosos situaban a la ciudad romana de Augustobriga. También supuso la desaparición de la localidad cacereña de Talavera La Vieja, que permanece desde entonces bajo las aguas del embalse y el abandono forzoso de sus vecinos. Muchos se instalaron en Rosalejo, pequeña localidad creada en los cincuenta, donde se puede ver actualmente la picota medieval de Talavera. Otros tuvieron que marchar fuera de Extremadura dejando así escrito un trozo de la conmovedora historia de los emigrantes extremeños y cientos de relatos que contar.

Detalle de" Los Marmoles"
Talaverilla. Alexander  Laborde 1865.
Croquis a pluma, cobre y grabado del templo
 romano de 
Augustóbriga, 1762-1766. Real Academia de la Historia.

Curiosamente Talavera la Vieja, conocida por los vecinos como Talaverilla, se construyó entre los restos de la ciudad romana, tal y como se puede ver en las antiguas fotografías de los años sesenta. En ellas el majestuoso pórtico aparece rodeado de casas y muy cerca de la iglesia. Es una pena que desapareciera tan singular conjunto ya que sería algo así como Mérida y su templo de Diana pero en pequeñito. Estas antiguas fotografías recuerdan también el distilo de Zalamea, en pleno casco urbano.

En 1924, el arqueólogo José Ramón Mélida (1866-1933) describió las ruinas de la ciudad romana de esta manera tan poética; Escondida y olvidada, en la parte SE de la provincia de Cáceres, y en la margen izquierda del Tajo, dominando desde la imponente altura de un risco, se encuentra la villa de Talavera la Vieja, destacando sobre el cielo la gentil silueta de columnas y arquitrabes con un arco sobre ellos, sorprende y maravilla al viajero que desde la otra orilla y aún antes de llegar a ella (...) evoca ante tan magnifica vista la grandeza de Roma y avivado con ello su deseo de observarla más de cerca tiene que descender para meterse en una barca que le pase el río pues falta el puente romano que sin duda hubo.

En su origen, según afirman los investigadores que se han ocupado de este asentamiento, Agustobriga era un núcleo vetón sobre la que se crearía una pequeña ciudad romana. Sucesivamente la ciudad sería provista de foro,  templos, acueductos, termas y un conjunto defensivo consistente en una muralla con varios torreones. Los dos edificios más importantesfueron precisamente los que en 1963 se desmontaron y se trasladaron al lugar donde ahora aparecen. No está claro cual era la función de ambos edificios. Al pórtico que muestran las imágenes, conocido por los vecinos como Los Mármoles, se le atribuyen funciones administrativas y es del que más restos podemos observar. El otro, del que solo se trasladaron tres columnas, fue reutilizado al final de la Edad Media como almacén de granos.

Detalle del pórtico

Columna de la cilla o almacén de granos.
Columnas. José Ramón Mélida. Catálogo
 Monumental de la provincia de Cáceres.
Pórtico romano. José Ramón Mélida.
Catálogo Monumental de la provincia de Cáceres. 

Sobre esta triste historia hay bastante información y muchas fotografías en la web de Aturive (Asociación de Turismo de la Vera). Algunas fotos son entrañables. Otras son desoladoras. Pero hay una que me ha resultado especialmente desagradable. Se trata de una imagen, tomada un año de lluvias escasas durante el cual salieron a la luz los restos del conjunto, en la que aparece una maquina retroexcavadora extrayendo sillares de granito de las ruinas de Augustobriga. Pero como no quiero acabar con tal mal sabor de boca os recomiendo que le echéis un vistazo a la historia de los tres grecos que la iglesia de Talaverilla acogía en su interior y que fueron llevados, en 1963 a Madrid. Esa historia si tiene final feliz...