No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

SEGUIDORES

sábado, 22 de septiembre de 2012

pinturas rupestres. magacela. badajoz.

La verdad es que, en general, resulta difícil ver y mucho más fotografiar los grupos de pequeñas pinturas esquemáticas que he podido visitar últimamente en el territorio extremeño. Lógicamente las adversas condiciones meteorológicas a las que se van sometidas y en algunos casos el vandalismo, influyen mucho en la conservación de las pinturas. Las pinturas rupestres de la sierra de Magacela  no son una excepción y por ello hay que pasar un buen rato intentando identificar las diminutas figurillas, a veces muy deterioradas, que hace miles de años (entre 3000 y 1000 años a.d.C) dejaron en las rocosas paredes de dicha sierra los hombres que poblaron la actual comarca de la Serena. 

Por más que estos días he estado leyendo un poco sobre el motivo que indujo al hombre a realizar pinturas en cuevas y abrigos, apenas he podido sacar alguna conclusión. La mayoría de los especialistas afirman que los autores de ellas no eran conscientes de estar realizando Arte y le atribuyen más bien una función mágica y ritual. Así mismo estos investigadores clasifican habitualmente este tipo de pinturas en antropomorfas (pinturas que representan a seres humanos), zoomorfas (las que representan a animales) y grafemas (pinturas que corresponden a símbolos y motivos geométricos, como soles, puntos, figuras en zigzag, etc.). 

Un gran número de las pinturas esquemáticas de la Sierra de Magacela, corresponden a grafemas de diferentes motivos. Según Alonso Gutiérrez Ayuso, aproximadamente el 70 % de estas pinturas representan motivos distintos a los seres humanos o a algún tipo de animal. El resto se reparte entre personas (20 %) y animales (10 %). 

Figuras zoomorfas.
Figuras antropomórficas.
Grafema.
Grafema. Según Collado Villalba podría representar,
con muchas reservas, una letra de un alfabeto indígena.
Grafema soliforme.
Antropomorfo unido por su brazo a un animal.

Como podéis ver, el color predominante en la mayoría de las pinturas es el rojo. Para Gutierrez Ayuso este color rojo procede de polvo de piedras con un alto porcentaje de oxido de hierro sobre grasa animal y soluciones líquidas aunque existen algunas de color negro (oxido de manganeso) y blancas (probablemente piedra caliza). A veces, según otros autores, se utilizaban heces y pigmentos vegetales para la elaboración de la mezcla. Probablemente la mayoría de estas pinturas fueron hechas con los dedos, directamente mojados en la mezcla resultante. En otras, sin embargo, se utilizarían cañas o pequeñas ramas a modo de pincel. En cualquier caso, el resultado fue la consecución de unos dibujos de trazos simples muy esquematizados que, sin embargo, encierran todavía grandes y complejos interrogantes.

Grafema ancoriforme ejecutado en negro.  Según Collado Giraldo está
realizado en dos fases. En la primera se trazó el arco transversal
y  posteriormenete la linea vertical y el punto.

Gran parte de la información que acompaña a las imágenes la he obtenido de los siguientes enlaces, donde podréis encontrar dos completos estudios sobre estas pinturas esquemáticas;

domingo, 2 de septiembre de 2012

extremeños en la constitución de cádiz de 1812.

Hace unas semanas, paseando por las calles del centro de Cádiz y contemplando, desde los baluartes y fuertes que defendían la ciudad, como el sol se ocultaba tras el mar, me preguntaba el papel que los extremeños habían desempeñado en la elaboración de la Constitución de 1812. Por eso, de vuelta a Villanueva, y tras el periodo propio de adaptación post vacaciones busqué información sobre los once diputados extremeños que participaron y formaron parte de las Cortes de Cádiz y encontré muchas e interesantes cosas.

La playa de la Caleta y el castillo de San Sebastián.

Hay que recordar que en aquellos momentos gran parte del territorio español estaba en manos de los franceses y que las Cortes Generales del Gobierno de España se habían establecido en  la ciudad de Cádiz y en la Isla de León, la actual San Fernando. Ambas se hallaban a salvo de los atropellos del ejercito napoleónico pero sufrían un asedio que duraría dos años y medio. Los artilleros franceses habían situado las baterías en ciertos lugares estratégicos de la Bahía de Cádiz y desde ellos lanzaban proyectiles que raramente hacían daño a la población por la lejanía del objetivo y por los frecuentes vientos. Como sabéis, Cádiz está entre dos mares; La mare que parió al levante y la mare que parió al poniente. O al menos eso dicen los gaditanos en alusión a las molestias que, a menudo, el viento causa a los bañistas.

El caso es que el sitio provocó la escasez de ciertos alimentos, entre ellos de la patata. Esto provocó que la tortilla de patatas perdiera su apellido y que los asediados se tuvieran que conformar con simples tortillas hechas solo con huevos a la que llamaron tortilla francesa, en alusión a los asediadores, verdaderos causantes de la tropelía gastronómica. Podemos decir, por lo tanto, que la aburrida y socorrida tortilla francesa tuvo su origen en Cádiz mientras que la sin par y exquisita tortilla de patatas, como ya quedó perfectamente demostrado en dos entradas publicadas en octubre de 2011 en este mismo blog, vio la luz por primera vez en Villanueva de Serena, donde ahora moro. Estas son las dos entradas a las que me refería antes;

Tal vez recordéis que hace unos años los medios de comunicación se hicieron eco de la publicación de un libro en el que se afirmaba que la tortilla de patatas nació en 1798, en la localidad pacense de Villanueva de la Serena.



Si existen datos, sin embargo, para afirmar que fueron el hacendado Joseph de Tena Godoy y Malfeito y su amigo el marqués de Robredo, tal y como se puede leer en el número 85 del "Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos", los primeros en disponer patatas en una sartén con aceite y mezclarlas con huevos.
Y hecho este inciso volvamos con nuestra historia. Como veis ni siquiera en aquellos momentos perdieron los gaditanos las ganas de guasa. Seguramente conocéis ese tanguillo que afirma que con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones. Pues bien. Al parecer era cierto. Las esquirlas de los proyectiles franceses eran utilizadas por las vecinas para rizarse el cabello, como se puede leer en El asedio, la estupenda novela de Arturo Pérez-Reverte en la que recrea el sitio de Cádiz. Ello fue utilizado por los gaditanos para burlarse de los invasores y del escaso daño que sus bombas producían.

Por cierto, además de estupendas playas, la ciudad de Cádiz posee un casco urbano muy atractivo, interesante, bastante bien conservado y lleno de historia, que bien merece una visita.

Una de las 125 torres miradores de Cádiz, desde donde los comerciantes
 observaban  la llegada de sus barcos desde las Indias Occidentales.
La  peculiar catedral de Cádiz, finalizada en 1838,
116 años después del inicio de las obras.

Bromas y anécdotas aparte, ese era el sombrío panorama que ofrecía España mientras se elaboraba en Cádiz la primera Constitución española, bautizada como La Pepa, por haber sido promulgada el día de San José. En ella se establecían principios que ahora nos parecen normales pero que en aquellos momentos eran considerados muy avanzados, como la libertad de imprenta, la división de poderes o la soberanía nacional.

Estos son, por orden alfabético, los once extremeños que participaron en la elaboración de la citada Constitución, de los que podéis obtener más información en la web Cádiz 2012. Capital Iberoamericana de la Cultura.

José María Calatrava Peinado.
José Casquete de Prado
Francisco Fernández Golfín
Gregorio Laguna Calderon de la Barca.
Manuel Mateo Luján Rúiz
Manuel María Martinez de Quejada.
Diego Muñoz Torrero.
Francisco María Riesco.
Alonso María de la Vera y Pantoja.
Juan María Herrera Polo.
Antonio Oliveros.

Entre todos estos personajes históricos destaca sin duda Diego Muñoz Torrero. Nacido en Cabeza del Buey (Badajoz), fue el presidente de la comisión encargada de redactar la Constitución y siempre se caracterizo por sus ideas avanzadas y liberales. Finalmente tuvo un trágico final ya que tras la vuelta del absolutismo fue perseguido, encarcelado y torturado, muriendo a causa de estas torturas en una cárcel cercana a Lisboa.

Otro de los diputados que tuvo un papel relevante en la agitada vida política de aquellos años fue el emeritense José María Calatrava Peinado, ya que llegó a ser Presidente de las Cortes y Ministro de la Gobernación.

Pero a mi me ha llamado especialmente la atención la figura de Francisco Fernández Golfín, fusilado junto al general liberal Torrijos en una playa de Málaga. ¿Recordáis el impresionante cuadro expuesto en el museo del Prado donde aparece un grupo de personas en el momento justo antes de ser ejecutados? Se trata de una obra del pintor Antonio Gisbert, de gran formato (6X4 metros) en la que se recoge el fusilamiento en 1831 de Torrijos y de un grupo de seguidores, acusados de un intento de derrocamiento del rey Fernando VII. Entre ellos se encontraba el almendralejense Fernandez Golfín, que aparece junto a Torrijos mientras un monje le venda los ojos. Este fue el final de un hombre que, como otros muchos, murió por defender sus ideas...

Un monje venda los ojos a Fernández Golfín antes de  la ejecución.
A su derecha, el general Torrijos.
El fusilamiento de Torrijos.
Antonio Gisbert. 1888.
Mueso del Prado. Madrid.

sábado, 25 de agosto de 2012

lavaderos.

Lavadero de Hornachos. Badajoz.
Lavadero de Hornachos. Badajoz.

Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de visitar y fotografiar algunos lavaderos públicos, de los cuales os quiero mostrar varias imágenes. Sobre ellos y sobre la existencia de más lavaderos en el territorio extremeño apenas he podido encontrar información. Y sin embargo estos lugares fueron un importante lugar de reunión donde las mujeres, ademas de hacer la colada, se contaban los secretos más inconfesables. Allí, se sellaban amistades inquebrantables o se declaraban la guerra para siempre. Allí se difundían con rapidez  las noticias referentes a los vecinos del pueblo que luego corrían de boca en boca por todas las callejuelas... Eran auténticos gineceos donde los hombres no tenían cabida y donde se cocían cosas que tal vez los maridos no eran capaces ni siquiera de imaginar. 
  
Lavadero de Palomas. Badajoz.
Lavadero de Palomas. Badajoz.

Como os decía, apenas he podido encontrar información sobre estas reliquias del pasado de tan alto valor antropológico. Únicamente el lavadero de Palomas presenta cartelería informativa en la que se indica que fue levantado en la primera década del siglo XX y se detallan sus característivas constructivas. 

De los lavaderos de Hornachos y Trujillo poco puedo contar. Solo que ambos están bastante alejados de sus actuales cascos urbanos. Es la única similitud que presentan ya que el lavadero de Trujillo es una construcción en forma de ele mayúscula alrededor de un estanque cuyo interior acoge numerosas pilas de granito. Por contra, el lavadero de Hornachos, el más antiguo a juzgar por el evidente desgaste de las piedras donde las lavanderas frotaban la ropa, recibe el agua de la llamada fuente de los Moros y responde a la tipología de lavadero independiente con cubierta establecida por José María Medianero Hernandez, profesor de la Universidad de Sevilla. Según este autor, los lavaderos cubiertos son la última fase de la evolución que sufrieron estas construcciones. En su origen las orillas de ríos y arroyos actuarían de lavaderos naturales. Posteriormente serían las fuentes y pilones los lugares utilizados para hacer la colada y por último se construyeron cubiertas para proteger a las lavanderas de las inclemencias.

Lavadero de Trujillo. Cáceres.
Lavadero de Trujillo. Cáceres.

Los lavaderos públicos han estado cumpliendo su función hasta hace solo unas décadas. Muchos, demasiados, han desaparecido. Otros, todavía se conservan, guardando entre sus paredes los secretos que las mujeres se contaban mientras frotaban con ahinco la ropa...

sábado, 21 de julio de 2012

teatro romano de medellín.



El teatro romano de Medellín (Badajoz) fue descubierto por José Ramón Mélida durante la segunda década del siglo pasado. Mélida, importante arqueólogo que dirigió señaladas excavaciones en Mérida y Numancia, recorrió Extremadura con el encargo de confeccionar sendos catálogos monumentales de las dos provincias extremeñas, publicados finalmente en 1924. Durante sus viajes por la variopinta geografía extremeña visitó muchos lugares, entre los que se encontraba Medellín. Allí visitó el castillo, sus iglesias, el puente del siglo  XVII sobre el río Guadiana y los restos del antiguo puente romano... 

Pero unos supuestos muros romanos situados entre el castillo y la iglesia de Santiago llamaron la atención del arqueólogo y tras un detenido estudio descubrió que estaba ante los restos de un teatro y no ante algunos trozos de las antiguas murallas que rodeaban la colonia de Metellinum, como se creía hasta entonces... José Ramón Mélida llegó a hacer algunas mediciones, determinando que las medidas interiores del teatro eran  45.50 m. y las exteriores  tenían un diámetro de 55.85 m. Si tenéis la curiosidad de buscar la fotografía aérea del teatro en el Visor Sig Pac y de medir los diámetros del edificio comprobaréis que el investigador hizo unas mediciones más que precisas.

Mélida describió los muros antes señalados, algunos arcos de ladrillos y como era posible transitar por algunas galerías que desembocaban en los vomitorios. De igual modo señaló que el teatro, como era costumbre en aquella época, estaba construido en la falda de una ladera, excavada para situar en ella el graderío. Así mismo, aunque en esta cuestión el investigador erró, situó la iglesia de Santiago, levantada por los primeros cristianos que llegaron a esta tierras tras la expulsión de los musulmanes, en el lugar donde los constructores del teatro situaron la escena. El resto se encontraba enterrado y así permanecería casi noventa años más...

Plano del teatro levantado por Mélida. Las zonas sombreadas
corresponden a los restos que no estaban enterrados.
José Ramón Mélida. 1924. Catalogo Monumental de Badajoz.
                          
                                 

Pero a partir de 2007 se llevó a cabo, por parte de diversas instituciones, una importante campaña arqueológica puesta en marcha para sacar a la luz el teatro. Durante las excavaciones aparecieron numerosos restos, algunos de ellos de gran importancia y el graderío, casi intacto. De esta manera se fueron desenterrando algunos de los secretos que la colonia romana fundada por Quinto Cecilio Metello en el año 80 a.C. había guardado durante tantos cientos de años. 

Metellinun había tenido su origen en un campamento romano y con el paso del tiempo, probablemente gracias a su estratégica situación en la ribera del río Anas, se convirtió en una ciudad que dispuso de importantes edificios, actualmente enterrados bajo la actual población de Medellín. Sin embargo, el esplendor que alcanzó la cercana Mérida supuso el declive de Metellinum y su paulatino abandono. No se sabe si antes o después de este declive, una avalancha procedente del cerro donde se había excavado el teatro sepultó a este. Ello impidió que las sucesivas culturas que posteriormente ocuparon el lugar expoliaran gran parte del teatro y permitió que, de este modo, las gradas llegaran hasta nuestros días en tan magnífico estado de conservación.

No obstante, sobre la tremenda avalancha de piedras y tierra que había hecho desaparecer el monumento aun se asentarían los diferentes pobladores que irían llegando por estas tierras. Por ello, durante las excavaciones realizadas durante los últimos años, fueron apareciendo trincheras excavadas durante la guerra civil española, restos dejados por las tropas francesas que ocuparon la península durante los primeros años del siglo XIX, tumbas medievales cristianas,  restos de un núcleo islámico...y la cavea o graderio del teatro, con un aforo de cerca de 4000 personas y una escena que debió ser muy parecida a la del teatro romano de Mérida...

Una de las piezas decorativas de la escena. 2011.
Trabajos realizados durante el mes de febrero de 2011.
Trabajos realizados durante el mes de febrero de 2011.
Estatuas togadas utilizadas como elementos decorativos
de la escena,  encontradas durante recientes campañas.
Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

Actualmente y  hasta el 23 de septiembrese pueden hacer visitas guiadas al teatro, previa inscripción en la web www.visitasrestauración.es. Es una buena oportunidad para conocer este enclave singular, elegido como asentamiento por el hombre a lo largo de los siglos...

Cavea del teatro y el castillo.
Vista general del teatro. Al fondo, la iglesia de Santiago. En esta
imagen 
también se puede  observar el graderio, la orchestra y la escena.

Si te interesa esta localidad pacense puedes visitar también;

medellín: un trozo de historia.
La villa está situada en la falda occidental del cerro del castillo: es de unos quatrocientos vecinos y va en aumento (...) Todo el mundo sabe que nació en esta villa el famoso Hernán Cortés, conquistador del imperio de México. No hay más memoria en ella de este héroe que la tradición de la casa donde nació.


Hoy día se puede visitar este castillo y desde él admirar el casco urbano, el puente, las iglesias repletas de nidos de cigueñas y los infinitos campos de maíz, arroz, tomates y frutales que tanto abundan en las Vegas Altas...




Cuando Medellín alcanzó un esplendor capaz de competir con Emerita Augusta se construyó, excavado en la roca, un impresionante teatro que hace poco tiempo ha vuelto a ver la luz.




jueves, 28 de junio de 2012

talaverilla. cáceres.


Es una de las imágenes turísticas más difundidas de Extremadura y sin embargo, pocos saben que en los años sesenta del pasado siglo el monumento fue trasladado piedra a piedra hasta el lugar que ahora ocupa. El motivo, la inundación del valle donde se asentaba, a causa de la construcción del embalse de Valdecañas  en la cuenca media del río Tajo.

Pero con la creación de este embalse no solo desapareció para siempre un importante conjunto arqueológico en el que los estudiosos situaban a la ciudad romana de Augustobriga. También supuso la desaparición de la localidad cacereña de Talavera La Vieja, que permanece desde entonces bajo las aguas del embalse y el abandono forzoso de sus vecinos. Muchos se instalaron en Rosalejo, pequeña localidad creada en los cincuenta, donde se puede ver actualmente la picota medieval de Talavera. Otros tuvieron que marchar fuera de Extremadura dejando así escrito un trozo de la conmovedora historia de los emigrantes extremeños y cientos de relatos que contar.

Detalle de" Los Marmoles"
Talaverilla. Alexander  Laborde 1865.
Croquis a pluma, cobre y grabado del templo
 romano de 
Augustóbriga, 1762-1766. Real Academia de la Historia.

Curiosamente Talavera la Vieja, conocida por los vecinos como Talaverilla, se construyó entre los restos de la ciudad romana, tal y como se puede ver en las antiguas fotografías de los años sesenta. En ellas el majestuoso pórtico aparece rodeado de casas y muy cerca de la iglesia. Es una pena que desapareciera tan singular conjunto ya que sería algo así como Mérida y su templo de Diana pero en pequeñito. Estas antiguas fotografías recuerdan también el distilo de Zalamea, en pleno casco urbano.

En 1924, el arqueólogo José Ramón Mélida (1866-1933) describió las ruinas de la ciudad romana de esta manera tan poética; Escondida y olvidada, en la parte SE de la provincia de Cáceres, y en la margen izquierda del Tajo, dominando desde la imponente altura de un risco, se encuentra la villa de Talavera la Vieja, destacando sobre el cielo la gentil silueta de columnas y arquitrabes con un arco sobre ellos, sorprende y maravilla al viajero que desde la otra orilla y aún antes de llegar a ella (...) evoca ante tan magnifica vista la grandeza de Roma y avivado con ello su deseo de observarla más de cerca tiene que descender para meterse en una barca que le pase el río pues falta el puente romano que sin duda hubo.

En su origen, según afirman los investigadores que se han ocupado de este asentamiento, Agustobriga era un núcleo vetón sobre la que se crearía una pequeña ciudad romana. Sucesivamente la ciudad sería provista de foro,  templos, acueductos, termas y un conjunto defensivo consistente en una muralla con varios torreones. Los dos edificios más importantesfueron precisamente los que en 1963 se desmontaron y se trasladaron al lugar donde ahora aparecen. No está claro cual era la función de ambos edificios. Al pórtico que muestran las imágenes, conocido por los vecinos como Los Mármoles, se le atribuyen funciones administrativas y es del que más restos podemos observar. El otro, del que solo se trasladaron tres columnas, fue reutilizado al final de la Edad Media como almacén de granos.

Detalle del pórtico

Columna de la cilla o almacén de granos.
Columnas. José Ramón Mélida. Catálogo
 Monumental de la provincia de Cáceres.
Pórtico romano. José Ramón Mélida.
Catálogo Monumental de la provincia de Cáceres. 

Sobre esta triste historia hay bastante información y muchas fotografías en la web de Aturive (Asociación de Turismo de la Vera). Algunas fotos son entrañables. Otras son desoladoras. Pero hay una que me ha resultado especialmente desagradable. Se trata de una imagen, tomada un año de lluvias escasas durante el cual salieron a la luz los restos del conjunto, en la que aparece una maquina retroexcavadora extrayendo sillares de granito de las ruinas de Augustobriga. Pero como no quiero acabar con tal mal sabor de boca os recomiendo que le echéis un vistazo a la historia de los tres grecos que la iglesia de Talaverilla acogía en su interior y que fueron llevados, en 1963 a Madrid. Esa historia si tiene final feliz...

viernes, 15 de junio de 2012

las termas de alange, patrimonio de la humanidad

Al principio pensé que se trataba de una broma, que era el día de los Inocentes o algo así. Pero no. Fue el pasado 30 de mayo y la noticia era la siguiente; Alange se entera 20 años despues de que sus termas son Patrimonio de la Humanidad. Parece ser que cuando en 1993 la Unesco dió a Mérida la distinción de Patrimonio de la Humanidad, nadie comunicó a los responsables municipales que las termas romanas de Alange habían sido incluidas en el grupo de 29 monumentos o enclaves del Conjunto Arqueológico de Mérida. Ahora, 19 años después los vecinos de Alange se felicitan por la noticia. Sin comentarios.

Alange es una pequeña localidad de apenas 2000 habitantes que está situada en la comarca pacense de Tierra de Barros, a 17 km. de Mérida. Entre los monumentos de esta población destaca el castillo de origen árabe, bajo el cual se asienta la población, su iglesia mudéjar y sobre todo sus termas de aguas medicinales, construidas en época romana y utilizadas desde entonces, con algunas interrupciones. Parece ser que las termas datan del siglo II dC y que a ellas acudían a tomar los baños las clases más altas de la cercana Mérida. Posteriormente serían utilizadas por visigodos y árabes aunque poco a poco fueron cayendo en el olvido...

Torre del Homenaje, situada en lo alto del Cerro de la Culebra.
Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros.
Como es lógico existe muchísima información sobre las termas, sobre el balneario que se construyó sobre ellas y sobre las propiedades de sus aguas, pero yo prefiero detenerme en algunas curiosidades que me han llamado la atención. Por ejemplo, en la lámina que sigue a continuación, perteneciente a un conjunto de dibujos sobre los restos romanos de Mérida y de sus proximidades, que en 1791 realizó el portugués Manuel Villena Moziño. Este curioso personaje intervino en numerosas excavaciones y nos dejó maravillosos dibujos de diversos monumentos emeritenses.

Termas romanas de Alange. Mérida y la Arqueología Ilustrada.
Las laminas de don Manuel de Villena. 1791-1794.  Alicia M Canto.

Años más tarde, otro singular personaje recaló por estas tierras. Se trataba del francés Alexander Laborde, viajero, político y escritor que gracias al apoyo de Carlos IV y de Godoy realizó varios viajes por España durante los cuales escribió varios volúmenes que aportaban una valiosa información. Dicen las malas lenguas que esta información fue utilizada posteriormente por los franceses para invadir nuestro país. En cualquier caso Laborde estuvo en Alange e incluyö un dibujo de las termas en su Viaje pintoresco e histórico por España. 1806-1820.

Baños de Alange.  Voyage pittoresque et historique de l'Espagne.
Alexander de Laborde.

Y por último, mencionar al médico Julian de Villescusa, director del Balneario durante algún tiempo y autor de la Monografía de las Aguas y Baños minerales de Alange (1850), completísimo estudio geológico, botánico e histórico sobre Alange y sus alrededores y sobre las propiedades de sus aguas.

Aunque este estudio puede ser farragoso en alguno de sus capítulos, descubre en ciertas ocasiones interesantes aspectos sobre el modo de vida de los habitantes de un pequeño pueblo extremeño del siglo XIX  respecto a su alimentación o las enfermedades más frecuentes.

Así mismo, muchas son las curiosidades que se pueden encontrar ojeando sus casi 500 páginas, sobre todo en el apartado Topografía Médica, donde Vilaescusa afirma por ejemplo, que en Alange no existen apenas personas gruesas debido al uso continuo del agua mineral que hacen los vecinos así como al violento ejercicio que las ásperas cuestas de las calles obligan a los vecinos; a estas causas se agrega la raza árabe a la que pertenecen sus habitantes.

O cuando se queja de la inobservancia por parte de los bañistas de los consejos higiénicos que se dan antes y después de tomar los baños y de la falta de régimen o del abuso del vino y del aguardiente...

De igual manera llama mucho la atención la inclusión de la ardilla común entre los animales que Villaescusa tuvo la ocasión de observar en los alrededores de Alange. Desconocía que este animalillo formaba parte de la fauna de la comarca de Tierra de Barros hace ciento cincuenta años. Estoy seguro que esta no es la única sorpresa que puede proporcionar una lectura detallada de esta monografía.


José Ramón Mélida. Catálogo Monumental y Artístico de
la provincia de  Badajoz.  1924
Bañera romana, situada en los jardines del Balneario.
    Ara votiva romana en la que se dedican las termas a la diosa  Juno,
en agradecimiento por una supuesta curación gracias a sus aguas.

domingo, 3 de junio de 2012

abraham zacut.

Abraham Zacut.
Durante siglos, era costumbre que los nobles, además de preparase para el arte de la guerra, se rodearan de maestros que le enseñaran música, gramática o astrología. Y eso es lo que hizo durante gran parte de su vida Juan de Zúñiga, hijo de los duques de Bejar, que primero en Gata y después en el norte de Cáceres y en la actual comarca de la Serena, se hizo acompañar por algunos de los más eminentes sabios de la época. Entre ellos se encontraban  el andaluz Antonio de Nebrija y otros estudiosos menos conocidos, como el  judío salmantino Abraham Zacut, importante astrólogo y matemático.

Gata (Cáceres)
Zacut llegó a Gata, procedente de la Universidad de Salamanca, tal vez junto junto con Nebrija hacia el año 1480 y allí, además de enseñar los secretos de los planetas y de los astros a Zúñiga, escribió por encargo de este "El Tratado breve de las influencias del cielo". El cronista Torres y Tapia lo sitúa años después entre Zalamea y Villanueva de la Serena, donde Juan de Zúñiga tenía sendos palacios. Sin embargo, algunos autores niegan esta posibilidad dado que en 1492 se produjo la expulsión de los judíos y Zacut se marchó a Portugal, por lo que habría un baile de fechas.

En cualquier caso, durante la estancia del astrólogo en Extremadura se estableció una relación entre este y Zúñiga que debió ser muy intensa y fructífera. Torres y Tapia la describe de la siguiente manera:

El judío astrologo le leyó la esfera y todo lo que era lícito saber en su arte; y era tan aficionado que en un aposento de los más altos de la casa hizo que le pintaran el cielo con todos sus Planetas, Astros y signos del Zodiaco. Ya hoy está muy deslustrado con la antigüedad. 

Sin embargo, el cronista no indicó con claridad si esta pintura se encontraba en la casa de Villanueva o en la de Zalamea, a pesar de que es bastante probable que la viera con sus propios ojos ya que señala que se encontraba muy deteriorada, como habéis podido leer.

Zalamea de la Serena y el castillo de Arribalavilla, donde Zúñiga estableció un palacio.
En 1486, agradecido por el mecenazgo de Zúñiga y como era habitual en estos casos, Zacut dedicó al noble las siguientes palabras de agradecimiento:

E por esto el muy magnifico y de grad linaje yllustre mi señor el maestre de Alcantara don Juan de Zúñiga amador de todas las sciencias y sabidor en ella que a su fama todos los sabios y letrados dexan sus tierras y su nacimiento por buscar sosiego verdadero y perfección complida.(...) Ouvo por bien madar a mi rabi Abraham Zacut de Salamanca su criado que compusiera un tratado breve de las ynfluencias del cielo para que se ayudasen los medicos de su señoria sy fuesen astrologos.

En este párrafo se puede comprobar el estrecho vínculo existente entre la Medicina y la Astrología ya que se creía firmemente que los eclipses y los movimientos de planetas y astros tenían una influencia determinante en el devenir de ciertos acontecimientos e incluso en ciertas dolencias. Para Zacut, por ejemplo, la luna en Aries es buena para gargarismos y gomitos, pero si está en Piscis es buena para purgar la melancolia con píldoras... Lógicamente la Iglesia no estaba de acuerdo con estas prácticas y por lo tanto era contraria a ellas.

Capilla de Santa Ana,  situada junto al solar donde estuvo el palacio
de  Zúñiga. Villanueva de la Serena.
Tras su estancia en la actual Extremadura, Abraham Zacut se estableció en Portugal donde sirvió a los reyes Juan II y Manuel I, siendo de gran ayuda a los navegantes portugueses. Lamentablemente, en 1496 los judíos también fueron expulsados del país vecino y como tantos otros, tuvo que desplazarse al norte de África, donde vivió sus últimos años. 

Además de la construcción  o perfección de un astrolabio que fue de gran utilidad, Zacut confeccionó tratados y almanaques astrológicos de los que se valieron navegantes como Colón, Vasco de Gama o Américo Vespucio. Algunos autores afirman también que tuvo cierta relación con Cristóbal Colón y que durante la estancia del navegante en Salamanca, le mostró algunos libros de astronomía. Días después el genovés se entrevistó con los reyes Católicos, en presencia de eminentes sabios entre los que se encontraría el  judío, para intentar conseguir financiación para sus viajes.

E llamaron onbres sabios, estrólogos y estrónomos e onbres de las artes de la cosmografía, de quien se informaron; e la opinión de los más de ellos fue, oida la plática de Cristobal Colón, se falló que decía la verdad de manera que el rey y la reina se aficionaron de él e le mandaron dar tres navios, en Sevilla, bastecidos por el tiempo que él pedía de gentes e bituallas, e lo enbiaron en nombre de Dios e de Nuestra Señora a descrobir.