No está claro de donde procede el actual nombre de Extremadura, una tierra olvidada y a menudo menospreciada. Algunos historiadores opinan que quizás proceda del término con que se conocía en los reinos cristianos a los territorios situados al sur de dicho río.
Desde aquí solo pretendo hacer un pequeño homenaje a la tierra donde ahora vivo. De ella es mi mujer y en ella han nacido también mis dos hijas.

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jueves, 20 de octubre de 2016

segura de toro. cáceres. verracos vetones y lagares celtas.


En la actualidad se desconoce la función que para sus constructores tenían esos enormes verracos pétreos que han aparecido dentro de los límites que los historiadores establecen para la cultura vetona, ¿Función religiosa o funeraria? ¿Delimitadores de territorio? ¿Muestras de fuerza y poder? Tal vez, estas enormes representaciones significaron para los vetones sendas cosas aunque parece claro que estas esculturas que representan toros, jabalíes o cerdos, fueron muy importantes para ellos, tanto que actualmente la cultura vetona es conocida también como cultura de los verracos. Recordemos que cuando hablamos de vetones nos referimos a los integrantes de una comunidad que se asentó, entre el siglo V y la llegada de los romanos, en una gran zona que comprende principalmente parte de las actuales provincia de Ávila, Salamanca, Segovia y Cáceres.

Como podéis ver, el verraco de Segura de Toro es sencillamente espectacular y por eso, embellece la plaza principal, da nombre a la localidad y figura en el escudo, siendo además un monumento que atrae a los amantes de las piedras viejas y a otros bichos raros. Sin embargo, dado que mi amigo Samuel ya trató magistralmente este verraco vetón en su blog, no voy a detenerme mucho más en este punto y me voy a limitar solo a recomendar una atenta lectura de su artículo en Extremadura; caminos de cultura, a través de la cual podréis obtener una valiosa información sobre este verraco y sobre sus constructores.



Realmente, lo que nos llevó a la intrincada localidad de Segura de Toro no fue unicamente el verraco, sino la ruta senderista de Los lagares celtas, una ruta circular que tiene como objetivo visitar una serie de curiosas oquedades realizadas claramente por el hombre con la función de recoger algún líquido. No está claro, por tanto, que estos huecos artificiales sean lagares ni tampoco que sean celtas, aunque no hay que olvidar que en general se considera que el pueblo vetón es de origen celta y que en las proximidades de Segura de Toro existió un castro vetón de donde procede el famoso verraco.




En las imágenes se puede observar que todos los huecos están provisto de un pequeño canal de desagüe, signo inequívoco de que fueron excavados para contener algún tipo de líquido. Sin embargo algunos investigadores opinan que tal vez estas oquedades no fueron concebidas para recoger el mosto de la uva, sino que eran altares rupestres donde se recogía la sangre de los animales sacrificados en los rituales religiosos. A bote pronto, recuerdo este tipo de supuestos altares en las cercanías de Trujillo, en Santa Cruz de la Sierra y cerca de Salvaleón.

Lo más curioso es que en medio de todos esas lagaretas o altares existe una gran piedra tallada que si parece obedecer a la tipología de lagar que he consultado, pues consta de una superficie plana de planta irregular de al menos cuatro metros cuadrados, con reborde y canal de desagüe. No hace falta un detenido examen para comprobar que en esta ocasión intervinieron manos más expertas que disponían de herramientas más avanzadas.



En definitiva, un viaje más al pasado de estas tierras y a los misterios que guarda. Lástima que el seco otoño que estamos sufriendo nos impidiera disfrutar plenamente del paisaje y que los propietarios del centenario Castañar del Temblar hayan decidido prohibir la entrada en época de la recolección de castañas debido a las grandes pérdidas que sufren por la poca consideración de los excursionistas que visitan la zona.

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Los vetones fueron un pueblo de descendencia celta que habitaron principalmente las actuales provincias de Ávila, Cáceres y Salamanca. También se han encontrado restos de sus poblamientos en Toledo y Zamora. El río Guadiana por el sur y el Duero por el norte actuaron de fronteras naturales para este pueblo, que se asentó en los territorios antes citados entre los siglos V y I a.C. 


altares rupestres 
Los altares rupestres son manifestaciones del arte rupestre que habitualmente suelen pasar desapercibidas siendo, desde mi punto de vista, una de las más emocionantes; simplemente, me resulta sobrecogedor pensar que sobre esas piedras nuestros antepasados realizaban sus rituales, ceremonias y sacrificios en sus intentos de comunicarse con el más allá. 


los doce apostoles
A nuestros pies percibo que este lugar ya fue especial para la comunidad que hace miles de años habitaron estas tierras; varias lagaretas, tal vez altares rupestres, aparecen talladas en la roca. (Sorprendentemente no he encontrado nada referente a este lugar en Internet, aunque supongo que ya ha sido convenientemente descrito por arqueólogos e historiadores)

megalitísmo. dólmenes.
En los últimos meses he tenido la oportunidad de visitar algunos de los dólmenes más espectaculares que se conservan en la península ibérica. Antequera (Málaga) Villamartín (Cádiz) o el distrito portugués de Évora son lugares donde el megalitismo, al igual que en gran parte del territorio extremeño, se manifestó de manera notable. 

Según la RAE un crómlech o crónlech (menos usado) es un monumento megalítico consistente en una serie de piedras o menhires que cercan un corto espacio de terreno llano y de forma elíptica o circular. En portugués, se emplea el término cromeleque para designar a este conjunto de menhires.

lunes, 10 de octubre de 2016

los locos del arte rupestre. dos.




El pasado domingo, en algún lugar de La Serena cuyo nombre no conviene todavía revelar, mis amigos Carlos Señor Nieto y José Sánchez Luis encontraron un abrigo inédito de pinturas rupestres sencillamente espectacular e importantísimo para seguir progresando en el conocimiento del arte esquemático extremeño.

Lógicamente, dicho hallazgo fue puesto en conocimiento de los máximos responsables de la Junta de Extremadura en este campo, los cuales mostraron enseguida su entusiasmo ante "la singularidad y calidad de los esquemas encontrados, de una tipología desconocida hasta el momento en Extremadura", considerando además que constituyen un importante nexo de unión entre los diferentes abrigos de las sierras circundantes.

Como podéis ver en las imágenes, los esquemas se encuentran en regular estado de conservación. Sin embargo, una vez procesadas, sobresaliendo entre distintos motivos bastante difuminados por la acción del tiempo, se puede apreciar un gran panel con al menos cuatro grupos de antropomorfos que parecen entrelazados por los brazos. ¿Figuras femeninas en danza ritual? ¿Representaciones de distintas partidas de guerreros? ¿Un mapa de las tribus que poblaban el territorio? ¿El esquema de una batalla? Me temo que nunca lo sabremos...


Lo que si parece claro es que cada grupo contiene un número distinto de figuras. El grupo superior izquierdo, el mejor definido y conservado, consta de seis elementos mientras que los que están situados bajo él contienen cuatro (muy difuminadas), cinco, siete y tres, Igualmente hay ciertas manchas que podrían haber sido grupos de similares características, así como elementos aislados que no pertenecen a ningún conjunto.

En cualquier caso, esta extraordinaria agrupación de antropomorfos será convenientemente estudiada en su momento por los especialistas, los cuales establecerán la fecha aproximada de ejecución y darán su interpretación sobre el significado de los esquemas, seguramente más acertada que la mía. Mientras tanto, contemplemos estas joyas que ahora, después de varios miles de años, salen a la luz para disfrute de todos nosotros...

(Todas las fotografías han sido realizadas por Carlos Señor Nieto y José Sánchez Luis. Posteriormente fueron procesadas por Alejandro G. Pizarro )









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los locos del arte rupestre.
El pasado fin de semana tuve la suerte de coincidir con un grupo de personas que tienen la extraña pero sana afición de recorrer las sierras extremeñas en busca de las pinturas que dejaron hace miles de años los hombres que habitaron estas tierras. Uno de ellos, Jaime, tiene su campo de acción en las espectaculares y abruptas cordilleras del Geoparque de las Villuercas. Otros tres, Casimiro, Juanjo y Jesús, han puesto su punto de mira en las preciosas sierras donde termina la comarca de la Serena y empieza la provincia de Córdoba. Alejandra y Alejandro, sin embargo, salen cada fin de semana a la Sierra de San Serván y a las sierras limítrofes.

pinturas rupestres del abrigo de las palomas. arroyo de san serván. badajoz.
Como en otras ocasiones, durante un buen rato disfrutamos fotografiando y observando los esquemas, e intentando descifrar el significado que hace algunos milenios los hombres que los hicieron quisieron dar a los dibujos que ahora teníamos ante nosotros, en bastante buen estado de conservación.

Hoy quiero compartir con vosotros un grupo de pinturas rupestres que tuvimos la suerte de admirar hace tan solo dos o tres fines de semanas. He de decir que nunca antes había visto en Extremadura, un grupo de pinturas tan espectaculares como las que pudimos contemplar el referido fin de semana, tanto por el número de figuras como por las características de algunos de los dibujos.




pinturas. rupestres del cancho del reloj. solana de cabañas. cáceres. Por desgracia, el paso del tiempo y los líquenes han deteriorado bastante las pinturas y algunos motivos han desaparecido o muestran un gran descoloramiento. Aun así, se pueden apreciar algunas figuras antropomorfas, entremezcladas con puntos y rayas, seguramente producidas por el deslizamiento de las yemas de los dedos embadurnadas de óxido de hierro mezcladas con grasa animal y/o pigmentos vegetales.

Las pinturas esquemáticas del abrigo de la Calderita se encuentran en el término municipal de la Zarza (Badajoz), concretamente en una escarpada falda de la Sierra de Peñas Blancas, y constituyen una de las muestras más importantes de este tipo de manifestaciones a lo largo y ancho de la geografía extremeña.


Estas pinturas no son una excepción y por ello hay que pasar un buen rato intentando identificar las diminutas figurillas, a veces muy deterioradas, que hace miles de años (entre 3000 y 1000 años a.d.C.) dejaron en las rocosas paredes de dicha sierra los hombres que poblaron la actual comarca de la Serena.


Dichas pinturas rupestres se encuentran dentro de un abrigo situado en la Sierra de Pela (Badajoz), concretamente en el lugar llamado Pedriza Vieja. Lamentablemente su estado de conservación es bastante malo ya que las paredes de este abrigo aparecen actualmente muy ennegrecidas por los líquenes.


Esta cueva acoge en su interior una serie de pinturas muy interesantes situadas por los especialistas en el Calcolítico. Se estima que, en la península ibérica, este periodo se desarrolló aproximadamente entre 4000 y 3000 años a.C.

martes, 4 de octubre de 2016

reciclaje, vandalismo y expolio.

Después de leer el artículo Reciclando la historia. Reutilización de milarios en  Aldea del Cano y Casas de Don Antonio en el siempre interesante blog Cáceres al detalle, recordé que yo también había traído a este blog algunos casos de reutilización de material en desuso en diversas partes de Extremadura.

Y es que a lo largo de la Historia siempre ha sido habitual reutilizar el material constructivo dejado por los anteriores ocupantes a la hora de levantar castillos, iglesias o simples cercados. Esta práctica, lógica por otra parte, es la causa del gran deterioro que presentan hoy día muchos de los yacimientos arqueológicos que hay repartidos por toda la geografía extremeña.

En Extremadura son muy conocidas, por ejemplo, las estatuas togadas empotradas en los muros del palacio de los Mejía en Torremejía o las columnas procedentes del teatro romano de Medellín que adornan la portada de la iglesia de Santa Cecilia.

Palacio de los Mexia o los Lastra. Torremejía. Badajoz.
Parroquia de Santa Cecilia en Medellín. Badajoz.

Pero tal práctica fue una constante y por ello hay mil y un ejemplos; mezquitas o sinagogas reconvertidas en iglesias, ermitas visigodas construidas con sillares romanos o alcazabas islámicas levantadas con el material que dejó por estas tierras el otrora poderoso Imperio Romano. Por tanto, sería imposible dar cuenta de todos. Sin embargo hay casos curiosos que conviene reseñar, como el de la ermita de Nuestra Señora de Piedraescrita (Campanario), que toma su nombre por la presencia de una lápida romana en uno de sus muros. Curiosamente esta antigua reutilización de espacios completos o de elementos constructivos ha llegado a nuestros días y comprende variantes muy distintas que van desde ser la simple reutilización de un pilar o de un milario como banco a la conversión en palacio renacentista de un templo romano, como ocurrió con el conocido Templo de Diana de Mérida.

Detalle del Palacio de los Corbos, integrado entre las
columnas del Templo de Diana de Mérida.

Otras veces la reutilización de los materiales supuso un grave daño a las antiguas estructuras. Así, alcazabas y fortalezas como las de Mérida o Medellín fueron construidas en gran medida a partir de los abundantes sillares que suministraban  las ruinas de lo que en su día fueron prosperas ciudades. Parece ser que en el caso del teatro romano de Medellín, el derrumbe de parte de la montaña sobre la que se excavó, protegió en gran medida las gradas del teatro. Sin embargo, como sabéis, la escena sufrió peor suerte y no llegó a nuestros días, en parte por la retirada de los materiales que la conformaban para la construcción de un templo cristiano levantado a escasa distancia por los primeros pobladores castellanos que se establecieron en la zona. 

Graderío del teatro romano de Medellín. Al fondo la iglesia de Santiago.
Tumbas medievales entre los restos del teatro de Medellín.
Maqueta del Teatro Romano de Cádiz. Ante esta imagen nos podemos
hacer una idea del tremendo expolio sufrido a lo largo de los siglos
por la mayoría de los monumentos de este tipo

Como decía, hay numerosos ejemplos de reutilización de material o de cambio de funcionalidad de edificios completos. Sería inútil intentar traerlos a todos. Sin embargo, no me resisto a mostrar algunos ejemplos más que encuentro especialmente llamativos, como los que siguen a continuación.

A la izquierda, inscripciones islámicas realizadas sobre columnas romanas.
Posteriormente estas columnas serían integradas en el siglo XVIII
en la construccion de un convento.
Actual Parador de Turismo de Mérida.
Ermita de Santa Lucia del Trampal.
Es lo que ha nos llegado de un gran complejo monacal levantado
sobre los restos de un templo romano dedicado a la diosa romana Ataecina,
asimilada como Proserpina por los romanos.
Restos de cañerías de piedra labrada formando parte de una cerca
 construida en piedra seca. Según la cartelería estas conducciones de agua
tendrían origen romano. Santa Cruz de la Sierra. Cáceres.
Espadaña de la Iglesia de Santiago Apóstol, construida 
sobre los restos de una antigua mezquita.
Capilla (Badajoz)
Habilitación de casamata de la Guerra Civil en el Castillo de Medellín. 
Vandaslimo en un abrigo de Arte Rupestre.

Lógicamente, aquellos eran otros tiempos, en los que no cabían conceptos como conservación del patrimonio. Hoy día, aún suponiendo que debemos saber que la preservación de los yacimientos es vital para el conocimiento de nuestra Historia, el destrozo continúa. En los últimos años he tenido la oportunidad de contemplar sospechosos hoyos diseminados por importantes yacimientos (Alange o Santa Cruz de la Sierra) y de escuchar tremendos relatos de expoliadores sin escrúpulos que desentierran con total impunidad los restos de las antiguas culturas. En los últimos meses he podido ver también preciosos paneles de pinturas rupestres situados en lugares de dificil acceso rayados y piqueteados con la única intención de destruir. 

No nos engañemos, esta es la realidad. Actualmente hay numerosos yacimientos arqueológicos sin protección alguna que están siendo gravemente dañados por los buscadores de piezas arqueológicas. Da igual que se trate de simples aficionados que con la ayuda de un detector de metales alteran los horizontes del suelo en busca de amuletos o monedas, o que hablemos de ladrones de pilones y de escudos nobiliarios de palacios o castillos abandonados. Eso por no hablar de auténticas redes organizadas especializadas en el tráfico de piezas arqueológicas de gran valor... Todos hacen un gran daño al patrimonio.